
Céline Dion volvió a ofrecer un concierto completo después de más de seis años alejada de este tipo de espectáculos. La canadiense regresó este sábado 12 de setiembre ante miles de personas en la Plenitude Arena, en Nanterre, Francia.
La noche comenzó con On ne change pas y la emoción apareció prácticamente al mismo tiempo que Dion. A pocos minutos de iniciar, la cantante tuvo que detenerse mientras lloraba frente al público y explicaba que se trataba de lágrimas de alegría.
El momento tenía una razón de peso, pues su último concierto completo había ocurrido en marzo de 2020 y, dos años después, Dion hizo público que padecía síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica que puso en duda la posibilidad de que pudiera volver a mantener un espectáculo de larga duración.
Sin embargo, durante más de dos horas, Dion recorrió diferentes etapas de su carrera con un repertorio que mezcló canciones en francés e inglés y que dejó nuevamente a su voz como protagonista.
Because You Loved Me, Encore un soir, The Power of Love y My Heart Will Go On estuvieron entre las canciones elegidas para el regreso. También hubo espacio para Beauty and the Beast, The Prayer, It’s All Coming Back to Me Now y Pour que tu m’aimes encore.
El concierto también permitió recuperar temas que llevaban años fuera de sus presentaciones y estrenar otros frente al público. The Chase, Dansons y Je chanterai tuvieron su debut en vivo, mientras Ne bouge pas volvió a escucharse completa después de más de dos décadas.
Uno de los mayores desafíos llegó hacia el final con All by Myself. Dion enfrentó nuevamente las exigentes notas de una canción estrechamente asociada con su capacidad vocal, algo especialmente significativo después de una enfermedad que llegó a comprometer precisamente los músculos necesarios para cantar.
La artista completó la interpretación y recibió una fuerte respuesta de un público que había esperado años para volver a verla durante un espectáculo completo.
¿Qué es el síndrome de la persona rígida?
El síndrome de la persona rígida, conocido también como SPS por sus siglas en inglés, se trata de un trastorno neurológico autoinmune poco frecuente que puede provocar rigidez muscular y espasmos dolorosos e involuntarios.
La intensidad y frecuencia de los síntomas pueden variar y, actualmente, no existe una cura conocida para la enfermedad.

En el caso de Dion, los efectos alcanzaron músculos involucrados en el canto, convirtiendo su regreso en un desafío que iba mucho más allá de recuperar la condición física necesaria para permanecer durante horas sobre un escenario.
La cantante incluso mostró parte de esa realidad en el documental I Am: Céline Dion, estrenado en 2024, donde permitió observar las consecuencias que la enfermedad ha tenido en su vida y su trabajo.
El camino para volver a cantar
Dion no está curada del síndrome. Su regreso ha sido posible mientras continúa aprendiendo a controlar sus síntomas y trabajando para recuperar las capacidades necesarias para presentarse.
Durante los últimos años, la artista ha recurrido a medicamentos y a un proceso de rehabilitación que incluye trabajo físico y vocal para recuperar y mantener las capacidades que necesita sobre el escenario.
Antes del concierto de este fin de semana ya había dado una señal importante de recuperación.
En julio de 2024, Dion sorprendió al mundo al interpretar Hymne à l’amour, de Édith Piaf, desde la Torre Eiffel durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París.
Aquella presentación significó su regreso a cantar frente a una audiencia, pero implicaba sostener una única canción. Este sábado el reto fue muy diferente: mantenerse durante mucho más tiempo frente a miles de personas y completar un concierto.
Ahora comienza otra etapa. El espectáculo del sábado fue apenas la primera fecha de una serie de presentaciones programadas en París, con conciertos previstos durante las próximas semanas y nuevas funciones para mayo de 2027.
