Una nueva temporada de Mira quién baila se estrenó este domingo 20 de setiembre entre nervios, primeras veces en televisión y un sinfín de emociones que terminaron en una pista de baile totalmente encendida. La gala fue apenas una antesala de lo que promete ser el resto de la competencia.
Un total de 10 parejas fueron evaluadas por Toni Costa, Mauricio Astorga, la cantante y bailarina salvadoreña Isabel Guzmán y el bailarín y entrenador español Isaac Rovira. Además, cada participante representa a una organización de bien social y, en esta temporada, el ganador no solo se llevará el trofeo, sino también un gran premio para el proyecto que apoya.
Segundos antes de que las cámaras se encendieran, el ambiente entre familiares y amigos era de fiesta. Las figuras se preparaban en los camerinos, mientras entre las sillas de apoyo también aparecían rostros conocidos como el exfutbolista Christian Bolaños, el presentador Mauricio Hoffmann y los exparticipantes del formato Italo Marenco y Neto Rangel.
Detrás de escena, la imagen se repetía: los bailarines profesionales practicaban pasos, repasaban conteos, retocaban su maquillaje y aprovechaban los últimos minutos para respirar y prepararse antes de salir a la pista.

¡La pista se encendió!
El inicio de la gala estuvo a cargo de una pareja a la que el baile no le resulta ajeno. Yessenia Reyes salió acompañada del ahora brasileño-costarricense JP Olivato, quien baila desde los 18 años y abrió la tercera temporada de Mira quién baila con un jive al ritmo de Candyman.
Después llegó el romanticismo de Jasmine Salas y César Abarca, quienes presentaron un vals que sorprendió a los jueces. “Esperaba de ti más fallos por lo que vi en las últimas dos semanas, pero no te voy a decir nada malo”, le dijo Rovira.

A esa valoración se sumó Toni Costa, quien aseguró sentirse “conmovido con su presentación y con ver la cara de orgullo de su esposo”, Christian Bolaños.
La gala, sin embargo, también tuvo espacio para las emociones familiares. Mauricio Artavia, mejor conocido como Papi Pazz, sonrió y cantó durante toda su presentación de merengue, mientras interpretaba Soy un hombre divertido. En el público, su hija no pudo contener las lágrimas de orgullo al verlo sobre la pista.
Para entonces, el espectáculo apenas comenzaba a tomar fuerza. Rose Davis y el panameño Miguel Coronado llevaron el sabor caribeño con una difícil bachata, la cual dejó claro, desde el primer momento, que esta pareja “va a sacar chispas”, según comentaron los jueces.

Mientras tanto, detrás de cámaras, el ritmo de la producción continuaba. Los comerciales marcaban las pausas, el Tigre Tony animaba las graderías y algunos asistentes aprovechaban esos minutos para revisar sus celulares. En los pasillos, Natalia Carvajal y Lisbeth Valverde repasaban sus líneas mientras esperaban su turno para salir al aire.
Édgar Silva también puso su sello a la jornada. El presentador saludó a los asistentes y hasta mostró algunos pasos de baile al ritmo de El meneadito, mientras la competencia avanzaba.
Luego llegó uno de los momentos más esperados por el público. Natalia Monge saltó a la pista con la calidez y energía que la caracterizan, y demostró que el baile no le resulta desconocido. La participante recordó a aquella joven que alguna vez practicó ballet y, con una presentación de contemporáneo, conquistó nuevamente a sus seguidores y al jurado.
Otra de las participantes que llamó la atención fue Karla Quesada. Después de compartir parte de su historia de vida, incluido su divorcio, tomó la pista junto a Javier Acuña para presentar un cha cha que inició con mucha fuerza.

Más adelante, el creador de contenido Alex Alvarado convirtió el estudio en una discoteca con su presentación de disco, acompañada de luces y colores. La actuación también provocó bromas entre los jueces. Toni Costa incluso le lanzó una advertencia: “Te salvas que nunca di un chisme malo tuyo”, comentó entre risas.
El cierre de la noche quedó en manos de tres parejas que ya habían despertado gran expectativa entre el público. Sus nombres se escuchaban entre aplausos y gritos en el estudio de Teletica.
Entre ellas estuvo Christian Gómez, conocido como Tapón, quien sorprendió con pasos poco habituales para él al ritmo de salsa. Junto a la campeona mundial Lucía Jiménez bailó Brujería y cerró su presentación dejando la pista al rojo vivo.

El número de Majo Ulate, inspirado en la obra Chicago, dejó “sin aliento” a los jueces, pues bailó un tango junto a uno de los nuevos bailarines del formato, el español Iñaki Sáenz. La pareja, que salió con un traje negro, también soltó chispas entre los jurados españoles, quienes discreparon en criterios.
Con las emociones a flor de piel, el último baile fue el de Antuan Fallas, en medio de las emociones que le dejó saber que su amigo, el influencer Julián Valverde, salió libre este mismo domingo, tras ser detenido en Estados Unidos por la policía de migración, conocida como ICE.
Con esa felicidad y hasta recordando a Valverde, el desamparadeño salió a bailar un reguetón que resultó la cereza en el pastel de una emocionante primera noche, la cual culminó con la entrega de $1.000 a esta pareja. Para los jueces, fue el mejor dúo la gala.

