
El próximo sábado 2 de mayo, el Teatro Nacional se convertirá en el escenario de un emotivo encuentro musical: Amar a vivir, un concierto homenaje que reunirá a algunas de las voces y músicos más influyentes de Costa Rica y la región para celebrar la vida, la obra y el pensamiento del maestro Adrián Goizueta.
Lejos de ser una simple retrospectiva, la velada se plantea como un acto de gratitud colectiva hacia el músico argentino–costarricense, figura clave de la música latinoamericana contemporánea atravesada por un profundo compromiso social.
El concierto toma su nombre de una de las canciones más emblemáticas de Goizueta, pieza que sintetiza su manera de entender la música como un acto de encuentro, resistencia y ternura.
La función será el sábado 2 de mayo a las 7:30 p. m. en la sala principal del Teatro Nacional, recinto donde el cantautor se presentó en incontables ocasiones y que se convirtió en una suerte de segunda casa artística para él.
Las entradas están disponibles en la boletería en línea del Teatro Nacional (boleteria.teatronacional.go.cr) y tienen un valor de ¢15.000 en primer piso, ¢10.000 en segundo piso y ¢9.000 en tercer piso. El concierto tendrá una duración aproximada de dos horas y media.
Constelación de 40 músicos para un solo nombre: Adrián
El homenaje no solo repasará canciones como Eclipse, Rezo en rock’n roll, Compañera y la propia Amar a vivir, convertidas en himnos para varias generaciones; también pondrá en primer plano la huella de Goizueta como maestro, arreglista y director de proyectos colectivos.
Sobre el escenario se presentará el histórico Grupo Experimental, junto a una amplia nómina de artistas que formaron parte de su trayecto o fueron marcados por su obra: Allan Guzmán, Bernardo Quesada, Bernal Monestel, Carlos Meléndez, Carlos Saavedra, Cheko Dávila, Danilo Castro, Éditus, Elías y Luca Goizueta, Juan Pablo Vargas, Humberto Vargas, Hugo Castillo, Kin Rivera Jr., Luis Enrique Mejía Godoy, Luis Monge, Malpaís, Manuel Monestel, María Pretiz, Mauricio Soto, Miguel Solari, Nelson Segura, Óscar Pino, Paula Quesada, Peregrinos Gris, Perrozompopo y Rafa Chinchilla, entre otros.
Edín Solís, guitarrista y compositor de Éditus, subrayó la importancia personal que tiene este homenaje. “Nos unimos varios músicos costarricenses que, de alguna manera, fuimos marcados por esa amistad con Adrián. En el caso de Éditus, nuestros inicios, allá por los años 90, estuvieron bastante influenciados por lo que estaba haciendo Adrián con el Experimental”, comentó.
Además, destacó la carga emocional de revisitar su obra en este contexto: “Será muy emocionante estar en el Teatro Nacional, donde Adrián compartió tanto su arte”.
Por su parte, Jaime Gamboa, de Malpaís, afirmó que para él y los demás músicos es un honor homenajear a Adrián Goizueta, pues es una forma de reconocer la magnitud de su aporte a la música del país.
“Tuve el privilegio de aprender de él tantísimas cosas, de conocer al ser humano, de quererlo (...). Su legado tiene un valor gigante: llegó a mediados de los años 70 a Costa Rica y nunca dejó de aportar, siempre con excelencia y respeto por el público”, mencionó.
Gamboa añadió que Goizueta formó a numerosos músicos costarricenses y les enseñó a hacer música con calidad y curiosidad, porque nunca dejó de experimentar ni de darle rienda suelta a su creatividad.

De San Telmo a San José: un exilio que se volvió pertenencia
Nacido en el histórico barrio de San Telmo, en Buenos Aires, Adrián Goizueta creció en un periodo de inestabilidad política marcado por regímenes militares. La escalada represiva que alcanzó su punto más oscuro con la dictadura de Jorge Rafael Videla, en 1976, lo empujó al exilio.
En 1977, con poco más de 20 años, llegó a Costa Rica, un país que inicialmente fue refugio y que después se convirtió en su hogar definitivo.
“Todos los jóvenes éramos sospechosos, era difícil”, recordaría décadas más tarde sobre ese tránsito forzado desde Argentina hasta Centroamérica. Aquí no solo reconstruyó su vida, sino que reimaginó su música y su lugar en el continente.
La revolución del Grupo Experimental
En suelo costarricense, Goizueta fundó el Grupo Experimental, una agrupación que se transformó en laboratorio sonoro y escuela de vida para varias generaciones de músicos. Allí articuló una propuesta de vanguardia que rompió etiquetas: jazz, rock, trova, tango, folclor latinoamericano y elementos sinfónicos convivían en arreglos complejos, pero profundamente emotivos.
Discos como Vienen llegando, Grafiti, Asomándome a tus sueños y Amanece documentan esa búsqueda constante y mantienen hoy un valor de culto para quienes han seguido su trabajo. Durante más de un cuarto de siglo, el Grupo Experimental sostuvo una presencia constante en el Teatro Nacional y en plazas públicas de todo el país, y llevó el nombre de Costa Rica a escenarios de Europa y Latinoamérica.
Un adiós físico, un legado vivo
Adrián Goizueta falleció el 5 de enero de 2026, a los 74 años, dejando un vacío profundo en la escena musical costarricense y regional. Su legado permanece en discos, partituras, grabaciones en vivo, programas de radio y televisión y, sobre todo, en los músicos que formó.
En plataformas digitales, trabajos recientes como Dúos del alma (En vivo), lanzado en 2025, lo muestran compartiendo escenario con voces como Daniela Rodríguez y Paula Quesada, confirmando que su espíritu colaborativo se mantuvo intacto hasta el final.
En un contexto regional marcado por la polarización y la incertidumbre, repasar la obra de Adrián Goizueta es volver a una música que defendió la esperanza, la memoria y la identidad.
Con este concierto, sus amigos pretenden brindar no solo un recital de canciones conocidas, sino un ritual compartido en el que artistas y público podrán despedirse, celebrar y reconocerse.
La noche del 2 de mayo, cada acorde en el Teatro Nacional será, en el fondo, una manera de decirle gracias a Adrián.

