Diálogos

Aclamada más de una vez para la 'Sele’ masculina, Amelia Valverde no pierde el sueño

Si usted imagina que Amelia Valverde sueña con dirigir a la Sele masculina, se equivoca. Si cree que se propone abrir camino como directora técnica en la Primera masculina, tampoco acierta.

Incluso le cuesta encontrar una respuesta al “hasta dónde quiere llegar". Ella solo vive el presente, ilusionada con el buen momento para el fútbol femenino, aunque admite su asombro ante algunas aclamaciones en redes sociales.

La Amelia Valverde fuerte, empoderada al borde de la gramilla, firme al expresar que el respaldo al fútbol femenino no debe verse como algo extraordinario, conversa en este Diálogos sin poses. Admite sus errores, deja ver sus dudas, confiesa sus ilusiones, reflexiona algunas preguntas como quien se las hace a sí misma por primera vez.

¿Se mantendrá el boom del fútbol femenino?

Yo esperaría que se logre sostener, ya hemos tenido este tipo de fenómenos en algún momento, en el 2014 con la clasificación al Mundial, en el 2015 también, en el 2018 con la medalla de plata en Barranquilla. Ya hemos tenido estas características a nivel social y se hace mucho más visible.

“A mí me parece que ahora tiene otros síntomas distintos, con Shirley Cruz en el torneo, con la apertura de las estructuras de los equipos de Primera División masculino para los femeninos, incluso el tema de las becas que se dio por parte del Icoder”.

¿Tiene que cambiar mucho la realidad del fútbol femenino? En La Nación, no por ser aguafiestas, denunciamos las condiciones actuales.

No es ser aguafiesta. Es importante que se sepa que dimos un paso y que los problemas son una realidad, no vamos a venir a tapar el sol con un dedo. Tener un seguro es muy importante, las muchachas entrenan, representan al país y muchas veces terminan su carrera sin haber cotizado a la CCSS.

¿Es esta le mejor generación del fútbol femenino de Costa Rica?

Es una pregunta común, yo no me atrevería a decir si es la mejor o no, sí podría decir que es la más visible. Hay cinco jugadoras que son seleccionadas desde el 2007 y esa generación logró clasificar al Mundial infantil y juvenil por primera vez en la historia. Hay solo una foto de celebración en el camerino, quizá las redes sociales no estaban tan fuertes como ahora. Para esa época los logros fueron muy importantes, pero no fueron tan visibles. Se han venido uniendo otras generaciones y creo que hay una combinación distinta. Yo creo que hemos hecho una combinación muy buena, hemos logrado compaginar el talento de todas. No me atrevería a menospreciar las generaciones anteriores.

“Es muy buen equipo y, por eso, también una gran responsabilidad los resultados que se obtengan”.

“Es una responsabilidad muy grande, la responsabilidad no se negocia. Le hemos dado espacio a jugadoras sub-20. Le hemos dado espacio a algunas jugadoras de selecciones menores, que coman zacate, y lo hemos pagado. Hemos intentado que las jugadoras conozcan de roce internacional”.

¿Ya Amelia comió zacate?

No sé cómo se mide, yo sí sé que por lo menos en 10 años he intentado aprender y hacerlo mejor, todos los entrenamientos y jugadoras me enseñan algo. Tratamos de plasmarlo en una idea y un modelo. Al final de cuentas se resume en ganar. La vida me ha dado oportunidad de vivir muchas cosas.

¿La menor exposición del fútbol femenino le permitió tener un perfil bajo y mantenerse en la Selección tantos años?

Expuestos siempre estamos, no se va a comparar nunca la exposición y medición de lo que cubren los medios a la Selección mayor masculina. Sé que he sido cuestionada, tengo que tener claro que el puesto amerita estas cosas. He intentado estar con la mayor tranquilidad. Lo más importante es tratar de mantener el rendimiento.

¿Cómo manejó críticas como las de Víctor Hugo Alfaro, presidente del fútbol femenino, que la señaló como responsable de no haber clasificado al último Mundial?

Tranquila, yo siempre muy consciente de que hemos hecho un trabajo serio. Está claro que el objetivo no se cumplió, no clasificamos al Mundial y eso no lo vamos a tapar. Él dio declaraciones a La Nación, yo lo tengo claro, pero es parte del fútbol, ya lo había conversado con él. El objetivo era clasificar al Mundial, pero no pudimos pasar de la primera ronda.

Se quedó fuera del Mundial ante un rival que no se esperaba (Jamaica)…

No solo eso, nunca habíamos perdido un partido oficial ante una isla. Yo creo que se combinaron muchas cosas, fue muy duro. Es un golpe del que nos ha costado levantarnos, no lo voy a negar.

¿Se recriminó algo por esa eliminación?

Sí claro, muchas cosas. El otro día decían que yo soy muy autocrítica, pero yo digo que fue un golpe muy difícil porque había un objetivo claro y habíamos trabajado mucho tiempo. Había muchas razones para pensar que las cosas se podían dar para estar dentro de los cuatro primeros y optar por el repechaje.

“En el semestre siguiente solo compitió la Sub-17, fue diferente y nos permitió pensar las cosas bien”.

¿Qué se hizo mal?

Algunas situaciones de planificación que pudimos variar y la metodología de entrenamiento. En la planificación de partidos sí hicimos todo. Fue responsabilidad mía.

¿Usted cree que al técnico de la masculina lo habrían despedido por un resultado así?

Probablemente, pero cambiamos cosas y los cambios nos han gustado mucho. Le dimos cosas distintas al grupo para lo que queríamos. Nos atrevimos a hacer más cosas al ataque. En esa eliminatoria no compitió. Para Panamericanos me preguntaron el objetivo y dije que era competir, al final muy contenta.

¿Ha cambiado la sociedad costarricense con respecto al fútbol femenino?

Yo creo que a nivel mediático es el cambio más visible. Ya la gente empieza a conocer a las jugadoras, los equipos. Los partidos de los ocho equipos de Primera son televisados. A nivel de desarrollo hay muchísimas jugadoras más, las niñas están empezando a jugar a las 7-8 años.

Hace años, en muchas familias se veía el fútbol como cosa de hombres. A muchos padres les preocupaba que su hija se hiciera homosexual. ¿Eso cambió?

La apertura de la familia para el fútbol hace que ya no se vea como deporte de hombres. Que las niñas empiecen a jugar y que el modelo a seguir no sea un hombre y sea Shirley Cruz, Gloriana Villalobos o Raquel Rodríguez, ya nos demuestra un cambio. A nivel social creo que siempre hay algunas con restricciones, pero ahora percibimos esfuerzos para que las niñas jueguen. Ese tema de que es un deporte de hombres o que su preferencia sexual va a cambiar ha quedado rezagado y más con el impacto social que hemos tenido este año. Esperando que cada vez sean más las niñas que jueguen fútbol.

¿Ha subido la cantidad de mujeres que juegan?

Sí claro, yo no me atrevería a hacer una visoria abierta. En el 2013 hicimos una sub-17 y llegaron solo 13; dos años después, luego de haber clasificado al Mundial, la volvimos a hacer y llegaron 411 niñas en una mañana. Al día de hoy existen las selecciones regionales y nos ayudan en 27 regiones para sacar la selección U-14.

¿Qué le parece la figura de Megan Rapinoe (estrella de EE. UU.) y sus luchas sociales (en política, sobre diversidad...)?

Ella tiene muchísima experiencia en temas de diversidad y ha tomado una posición importante en su país. Shirley Cruz es una persona con valores intachables y el país la podría explotar más. Tengo claro que somos un ejemplo y estamos en una lucha constante de igualdad. Somos embajadoras del país, en especial las jugadoras.

¿Cree que el fútbol femenino debe tener las mismas condiciones del fútbol masculino?

Creo que el deporte del país debe cambiar, no solo en el fútbol femenino, sino de otras disciplinas deportivas. Si hay algo en Costa Rica son canchas de fútbol. A nivel de estructura que los equipos masculinos tienen su cancha y estadios, esa estructura la están poniendo a disposición de las mujeres.

¿A qué aspira Amelia Valverde?

Yo nunca pensé en llegar a tener este puesto. Hace 10 años entrenaba a un equipo de Primera División, Flores, que habían sido mis compañeras y no me pasaba por la cabeza tener una oportunidad de estas. Karla Alemán me llevó como preparadora física, después me dijeron en la Federación que me querían de asistente y era muy difícil. He sido superbendecida y aspiro a seguir siendo entrenadora. Yo aspiro a estar ligada al fútbol nacional.

¿Qué piensa cuando la han pedido en redes sociales para la Selección Nacional masculina?

Hay dos Amelias en ese caso, tengo un colega que es entrenador de la Selección y merece todo mi respeto, sería irrespetuoso. Ese movimiento se dio cuando no había técnico, para mí fueron dos días atípicos. A mí me sorprendía mucho. Era un montón de gente con publicaciones. Lo que me sorprende es que propongan a una mujer cuando antes no lo hubieran pensado.

¿Se imagina en un puesto así?

Es que yo lo veo como fútbol, se habla de masculino o femenino, pero al final simplemente es fútbol. No veo por qué no, o por qué una mujer no puede hacerlo o estar a cargo de un grupo de hombres. Los hombres son distintos, pero a nivel de fútbol no, si bien las dinámicas de grupo son diferentes. Fue una semana un poco atípica, pero estoy feliz de la vida donde estoy.

Antonio Alfaro

Antonio Alfaro

Director de la sección de deportes de La Nación. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.