Vida

Micromachismos: tan sutiles y cotidianos que ni nos damos cuenta

Los micromachismos pueden no parecer muy dañinos, incluso pueden resultar normales o intrascendentes pero con el tiempo pueden resultar devastadores con graves consecuencias en la salud física y emocional de las mujeres. Detéctelos y trabájelos.

Ilustración: Augusto Ramírez
Ilustración: Augusto Ramírez

Hay conductas tan pequeñas y tan comunes que quizá ni nos demos cuenta que estamos siendo víctimas de una acción machista. Históricamente el hombre ha tenido el poder económico y político, en ellos recae la responsabilidad de proveer y proteger a las mujeres (¿o deberíamos decir “a las frágiles damicelas?).

Los tiempos han cambiado: tenemos mujeres empresarias, presidentas, científicas, ingenieras; tenemos hombres encargados del hogar, enfermeros y maestros. Hoy en día las posibilidades son infinitas, hombres y mujeres podemos llegar tan lejos como queramos... aunque, tal vez a nosotras nos cueste un poco más. Tristemente, las costumbres patriarcales se arrastran y se transmiten de una generación a otra, en situaciones tan sutiles que ni nos damos cuenta. A esto se le llama micromachismos.

“Al ser tan imperceptibles y tan difíciles de identificar, se permite que las personas lo repitan cotidianamente”, explica Darcy Araya, especialista en violencia de género del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).

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