El 20 de marzo apenas sumaba sus primeras tres horas cuando el movimiento en las inmediaciones del centro penal La Reforma anticipaba una jornada agitada.
Con el paso de los minutos llegaron móviles de televisión, disparos de cámaras fotográficas y celulares en posición vertical. Una veintena de periodistas, camarógrafos y personal de medios de comunicación, junto a un nutrido grupo de policías, hacían evidente que algo grande estaba por ocurrir.
Hacía frío, el viento corría fuerte, unas cuantas personas, la mayoría mujeres, quienes “acampaban” en la periferia del centro penal, eran las testigos más directas de aquella movilización mediática y policial.
Adentro, el exmagistrado penal Celso Gamboa Sánchez y el exconvicto Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, ya estaban en pie, corrían las últimas horas de ambos en suelo costarricense.
A las 5 a. m., una caravana de vehículos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), encabezada por dos autos blindados, ingresó por el portón que da acceso a la sección del centro penitenciario conocida como Terrazas.
Cualquier vestigio de sueño o cansancio quedó atrás ante lo que todos sabían que iba a pasar a partir de ese momento.
Fue entonces que la circulación de vehículos policiales alrededor del mayor centro penal del país se intensificó. En uno de esos autos viajaban el secretario general del OIJ y el jefe de Interpol, atentos a cada detalle de la operación.
Así inició un dispositivo de seguridad que llevaría hasta Base 2 del Aeropuerto Juan Santamaría a los dos primeros costarricenses en ser entregados a la justicia estadounidense para enfrentar causas por narcotráfico.
Mientras en el interior de La Reforma funcionarios de Adaptación Social cumplían con el protocolo de entregar a los agentes del OIJ a los ahora extraditados, las pocas personas en las afueras de la cárcel intuían lo que ocurría. Una comerciante con quien conversamos parecía tener claro el panorama: “A esos los sacan por abajo”, dijo, en referencia al acceso de Terrazas, cuando nos vio esperando cerca de la entrada principal.
La mujer estaba en lo correcto. En la mayoría de ocasiones en que Gamboa y López fueron trasladados para diligencias judiciales a San José, la ruta utilizada fue la 27, pero esta vez el destino era otro y el camino también.
El tiempo siguió su inexorable avance. A las 6:08 a. m., los portones de Terrazas se abrieron. La tensión se sentía en el ambiente: ¿tomarían hacia la ruta 27 o hacia el centro de San Rafael de Alajuela?
Dos minutos después llegó la respuesta. Dos motocicletas del OIJ, como punta de lanza, tomaron hacia San Rafael. Había empezado el último trayecto hacia Estados Unidos del otrora ministro de Seguridad y su antiguo cliente, ambos en un vehículo judicial, pero cada uno en un carro blindado.

Detrás avanzaban un pick-up con agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT), un vehículo de la sección de Cárceles —conocidos como “perrera”—, uno de los autos blindados a los que se les llama “bestia”, otra perrera, la segunda “bestia” y más vehículos, hasta superar los cuarenta, incluidas unidades de la Fuerza Pública.
El avance de la caravana, a alta velocidad, con luces, sirenas y cierre de calles a lo largo de la ruta, captó la atención de conductores, transeúntes y vecinos, quienes apenas iniciaban el día y se vieron sorprendidos por el amplio despliegue.
Según el director interino del OIJ, Michael Soto, en el operativo “participaron 50 oficiales entre el traslado y el perímetro del aeropuerto”, y también involucró a agentes de la Policía de Control de Drogas (PCD) y del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA).
Soto resaltó el hito histórico que representa la primera extradición de dos nacionales tras la reforma al artículo 32 de la Constitución Política, aprobada por la Asamblea Legislativa en mayo de 2025. Ambos fueron detenidos con tres horas de diferencia, entre la tarde y noche del 23 de junio del año pasado, “tuvimos que esperar nueve meses para que esto se materializara; esperamos que los próximos no tarden tanto tiempo”, agregó.
El fiscal general, Carlo Díaz, quien estuvo en el operativo, explicó que el trámite inició en la cárcel y que, una vez autorizada la salida en Base 2, Gamboa y López fueron puestos a la orden de un juez del Tribunal Penal de San José, encargado de hacer la entrega a los agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
El jefe del Ministerio Público detalló que no es posible determinar aún si los costarricenses recibirán una eventual condena de la justicia norteamericana, pero enfatizó que “el gobierno de los Estados Unidos cuenta con pruebas importantes para poder endilgarles la posible responsabilidad penal en el tráfico internacional de drogas”.
Sobre las medidas de seguridad durante el traslado, Díaz indicó que obedecieron a varias amenazas de muerte contra Celso Gamboa. “Por lo menos circulaba que había interés en acabar con la vida de don Celso”, puntualizó.
6:17 a.m., solo siete minutos le tomó a la Policía Judicial recorrer los aproximadamente siete kilómetros que separan Terrazas del acceso al antiguo radar del aeropuerto. Siete minutos que quedarán en la historia como los últimos que recorrieron en su tierra natal los dos primeros nacionales sometidos a extradición.
A las 4:53 p. m. hora de Costa Rica, Gamboa y López aterrizaron en el McKinney National Airport, en Texas, Estados Unidos, luego de un prolongado viaje de 8 horas con escala en La Aurora, Guatemala. El camino, apenas comienza.



