Seguridad

Grave peligro por ingresos ilegales a volcanes Poás, Turrialba y Rincón de la Vieja

Diversas páginas de redes sociales promocionan caminatas que incluyen acceso a cráteres volcánicos, pese prohibición de las autoridades

Realizar una caminata por un acceso ilegal al volcán Poás, Turrialba o Rincón de la Vieja permite a las personas capturar fotografías únicas, pero las expone a diversos riesgos, incluida la muerte, debido a que una erupción freática no se puede predecir y en caso de ocurrir deja a las personas expuestas a una alta cantidad de gases tóxicos, lanzamiento de rocas y flujos piroclásticos.

La situación no es nueva y aunque se han hecho múltiples advertencias y existen castigos para quienes incurren en esta práctica, diversas páginas en redes sociales siguen promocionando estos recorridos turísticos que incluyen el acceso a las faldas de los macizos más activos del país.

Cuando un grupo de caminantes es divisado por funcionarios de un Parque Nacional en una zona restringida, se le aborda y a cada integrante se le hace una prevención administrativa; no obstante, hay gente que al observarlos se fuga. Asimismo, si hay reincidencia en la actividad se puede denunciar como un delito de desobediencia que castiga con prisión de seis meses a tres años a quien no cumpla la orden impartida por un funcionario público, según lo establece el artículo 314 del Código Penal.

Al comenzar la Semana Santa, en la que cientos de personas disfrutan de varios días libres y aprovechen para vacacionar, La Nación conversó con Gino González Ilama, vulcanólogo de la organización Volcanes Sin Fronteras, para ahondar en los peligros existentes para quienes visiten, por áreas no permitidas, tres de los colosos de Costa Rica.

El experto detalló que aunque entre los volcanes ticos hay características similares, como la existencia de lagunas, cada uno tiene “una personalidad” única que hace que haya riesgos diferentes según cada caso particular.

Desde 1955 el volcán Poás se estableció como Parque Nacional; sin embargo, con el paso del tiempo su extensión ha ido creciendo, hasta llegar a 6.506 hectáreas en enero de 1994, precisa el sitio web del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).

González mencionó que este macizo tiene una laguna ácida y caliente y que, históricamente, genera explosiones “bastante violentas y constantes”. “Se trata de erupciones que comúnmente llamamos freáticas, es decir, que sin la necesidad de que haya magma en las erupciones o ese calor o cuerpo viscoso que está en el interior de la tierra, son muy peligrosas porque son tan pequeñas geológicamente que no dan muestras o signos previos a que hagan prever una erupción”.

“Son muy muy peligrosas porque ocurren en momentos donde el volcán puede estar muy tranquilo. A diferencia de erupciones grandes, donde el volcán generalmente se prepara, para una erupción como esta (freática) podemos tener un tiempo muy largo en el que el volcán se está preparando sin dar alerta y puede afectar bastante. Ejemplos de esto hay por muchas partes del mundo y de hecho las últimas que han matado personas son de ese tipo, generalmente, pueden matar entre 50 y 60 personas porque son lugares turísticos.

“En el caso del volcán Poás, lo que tenemos son erupciones violentas que ocurren en el cráter, en la laguna caliente y ahora, como un nuevo peligro, también están ocurriendo en la zona de los bordes del volcán, entonces lo que pasa es que si las personas llegan, se acercan a esta zona y se da una explosión, habrá lanzamiento de rocas métricas a una velocidad superior a los 300 kilómetros por hora (km/h) y se trata de rocas grandes y calientes de las que no hay oportunidad de escapar.

“Cuando se dan esas explosiones se libera muchísimo gas y no solamente tenemos que hablar de explosiones sino que también en el volcán Poás hay una alta concentración de gases ácidos, entonces estos gases cuando sobrepasan los límites del ser humano y la capacidad de poder respirarlos se vuelven tóxicos, porque hay gases como el dióxido de azufre y el dióxido de carbono que si lo respiramos en un tiempo prolongado, llámese más de un minuto, sin estar con una mascarilla especial nos va a afectar muchísimo”, explicó el vulcanólogo.

El experto destacó que además, cuando el volcán entra en una etapa de actividad, generalmente, por la dirección de los vientos, las partículas se dirigen hacia Bajos del Toro, que es por donde ingresan una gran cantidad de turistas de manera ilícita.

Desde 1973 el volcán Rincón de la Vieja se convirtió en Parque Nacional. Tiene gran cantidad de atractivos turísticos a su alrededor, pero al igual que el Poás puede presentar explosiones en la laguna ácida y caliente con la que cuenta.

El vulcanólogo Gino González afirmó que como particularidad en este macizo el lago sale cuando se dan erupciones un poco más intensas. “Se sale (el lago) del cráter y baja por la ladera del volcán. Se da en la zona del flanco norte y las personas generalmente van por ese sitio, donde lo que pasa es que los lahares bajan a velocidades de hasta 50 o 60 km/h, de forma caliente, con mucho gas y partículas, entonces igual vamos a recibirlas de forma directa, sin máscara, sin casco y esto podría ser fatal”, aseguró.

“Es un cráter único activo y como el lago está concentrado en ese cráter y es bastante profundo, si las personas se acercan a la orilla y hay explosiones se exponen al lanzamiento de rocas y una cantidad de gases muy fuerte, esto puede ser letal para quienes están ahí”, aseveró.

González recordó que el lunes 28 de junio del 2021, por la madrugada, se registró una explosión y, desde su punto de vista, si eso hubiese ocurrido 24 horas antes “hubiésemos tenido saldos de decenas de personas fallecidas, ya que el día anterior había muchísimas personas en esta zona (ilegal) y como es una erupción tan violenta y tan grande no había posibilidad de vivir, teníamos caída de rocas métricas de una forma balística, que como la palabra lo dice, son como unas balas que caen a una velocidad superior a la del sonido e incluso hicieron cráteres de impacto que llegaron a más de medio metro.

“Aunado a eso, hubo una gran concentración de gases ácidos que pueden ser letales porque vienen calientes, muchas veces por encima de los 100 grados Celsius y eso es suficiente para quemarnos los tejidos externos”, manifestó.

González dijo que en este volcán no puede dejarse de lado el impacto de la ceniza, por lo cual hay que tener cuidado y utilizar solo zonas avaladas por las autoridades.

El 30 de enero de este año los lahares llegaron por los ríos hasta Buenos Aires de Aguas Claras, Upala . Erupciones moderadas como esa, no se descartan en el reciente ciclo. Foto: Archivo/ Cortesía de Mauricio González.

Creado en 1955, el Parque Nacional Volcán Turrialba consta de 1.256 hectáreas y en los últimos años ha tenido una actividad constante. El experto de Volcanes Sin Fronteras mencionó que al igual que el Poás y el Rincón de la Vieja, suele presentar erupciones freáticas y violentas, caracterizadas por la expulsión de rocas a altas velocidades y pequeños flujos piroclásticos.

“Generalmente, cuando las personas ingresan a los volcanes por áreas restringidas no solamente van al mirador sino que también se meten a los cráteres y en este caso el volcán Turrialba tiene una forma de herradura hacia la zona de los cráteres donde las personas van a asomarse, sin imaginar que este punto es un lugar de escape de las rocas sumamente peligroso”, manifestó.

El especialista detalló que sin importar el sitio, los turistas ilegales suelen acudir sin casco, sin máscara y sin ningún tipo de protección, así como con vestimentas frescas, como pantalonetas y camisetas. “Las erupciones freáticas son muy violentas, de hecho se ha visto en varios volcanes como uno en Japón y otro en Nueva Zelanda, que han muerto prácticamente 80 personas y casi todas utilizaban ropa inadecuada, por lo que se presenta una gran afectación a los tejidos”.

“Realmente es fundamental tener muchísimo cuidado y, lo principal, es no meterse a los cráteres”, puntualizó González.

Eillyn Jiménez B.

Eillyn Jiménez B.

Periodista de la Sección de Sucesos y Judiciales. Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de Las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.