
Una mujer costarricense llevaba semanas buscando el tablero de un vehículo Chevrolet, pues en Estados Unidos no había encontrado el repuesto. Luego de hacer un rastreo en redes sociales, decidió unirse a un grupo de Facebook, integrado por dueños de autos de esa marca, en donde consultó si alguien tenía o sabía dónde comparar el artículo. De inmediato fue contactada por un hombre, quien dijo ser propietario de una venta de repuestos.
La negociación se trasladó a la aplicación de mensajería de WhatsApp y luego de varios intercambios, acordaron la compra-venta.
Pero una voz en su fuero interno le dijo a la mujer que había algo extraño y fue cuando revisó en un mapa la dirección que le había suministrado el supuesto comerciante con el que chateó; así se dio cuenta de que el local no existía.
“Cometí el error de meterme a una página de Facebook” reconoció la denunciante, quien decidió generar la alerta y así prevenir que otras personas cayeran en la trampa. La Nación se reserva la identidad por su protección.
“Me dijo que me iba a mandar las fotos del tablero. Decidí comprarlo y cuando estaba buscando la dirección del local, me enteré de que era una estafa.”
Antes de perder un solo colón, la mujer supo frenar. Pero no todos han tenido esa suerte y quienes ya lo denunciaron, lograron que el caso se juzgue en tribunales por el delito de estafa.
La joven explicó que, tras contactar a otras personas, pudo verificar lo que ya sospechaba cuando habló con un muchacho: “Me dijo que mucha gente ha sido estafada con ¢30.000, ¢50.000 y hasta ¢70.000 o más, incluso hacen ir a las personas a recoger los artículos a una dirección en Turrialba, que resulta ser una finca.”
Cuando acudió a la sección de Estafas del Organismo de Investigación Judicial no encontró la respuesta que esperaba ya que, al no consumarse el delito, era poco lo que se podía hacer. Según agregó, encontró una página en Turrialba donde hay gente que cuenta que han estado cometiendo estafas.

Modo de operar
El sospechoso de las estafas es de apellidos Porras Arroyo, vecino de Goicoechea, de 34 años. Al parecer, el imputado opera con el apoyo en su pareja sentimental, una vecina de Curridabat, de apellidos Chacón Castro, quien, presuntamente, facilita su cuenta bancaria para recibir transferencias por SINPE, aunque los artículos nunca llegan.
Publicaciones en Marketplace de Facebook dan cuenta de que otras personas han hecho depósitos por la compra de repuestos de marcas como Suzuki o Hyundai. Dentro de los grupos de afectados en WhatsApp, varios usuarios señalan que el sujeto también opera bajo el apellido Montero.
La oficina de prensa de la Corte confirmó que el Tribunal Penal de Pavas tramita contra Porras Arroyo el expediente 23-001773-0175-PE, acumulado con el 23-015655-0042-PE, por el delito de estafa. El Ministerio Público registra dos causas penales acusadas en su contra. El juicio está fijado para el próximo 6 de mayo, a las 8 a. m.
Una modalidad en auge
El caso no es aislado. La Policía Judicial reportó que las estafas electrónicas pasaron de 7.000 casos en el 2024 a poco más de 10.000 en el 2025, un incremento del 41%. La falsa venta de artículos en línea es una de las modalidades más denunciadas.
El OIJ reitera que antes de hacer cualquier depósito se debe verificar la existencia del negocio: solicitar un número fijo, una dirección física comprobable, y de ser posible, acudir al local o enviar a alguien de confianza a hacer la compra en persona.
El experto en delitos informáticos, Adalid Medrano, agrega que toda compra en comercio electrónico y principalmente en Marketplace implica un riesgo, por eso lo recomendable es investigar a la persona o empresa que ofrece el producto o servicio, revisar si tiene local físico, si pide anticipo de pago e incluso ver cuál es el sitio de la entrega, ya que eso podría implicar un peligro de asalto.
“No existe una vía electrónica 100% segura para hacer transacciones, cuanto más se investigue al vendedor más se reduce el riesgo”, detalló Medrano, quien además recomendó en el caso de Marketplace, revisar las calificaciones y comentarios “ya que los mismos estafadores pueden agregar reseñas positivas para engañar a la gente”.

