Tras un año de diversas pesquisas relacionadas con el homicidio del joven Kevin Kirby, la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) habrían dado con los sospechosos de haber acabado con la vida del surfista.
A las 8 a. m. de este martes, las autoridades judiciales iniciaron una serie de allanamientos en Hatillo, específicamente en la comunidad conocida como María Reina, donde se pretende capturar a los imputados.
Uno de los sospechosos es un adolescente, que, al momento de los hechos, tenía 15 años. La vivienda de este menor ya había sido objeto de una diligencia judicial el 3 de octubre del año pasado, porque se presume que ahí le dieron muerte.

En ese sitio, los investigadores aplicaron una prueba de luminol, un químico que permite identificar rastros de sangre aun cuando haya sido limpiada previamente.
El fiscal general, Carlo Diaz, expuso que investigan a tres personas menores de edad que están vinculadas con hechos delictivos.
Díaz indicó que la causa se tramitará en la Fiscalía de San José, donde se les tomarán los datos a los sospechosos una vez que se presenten ante esa instancia.
En esa sede se definirá si se solicitará detención provisional o alguna otra medida cautelar contra las personas involucradas.
Familiares de Kirby reportaron su desaparición el 28 de setiembre del 2025, cuando, según el OIJ, fue privado de su libertad. Tres días después, el 1.° de octubre, fueron encontrados los restos del muchacho cerca del puente que está en la carretera de Circunvalación.
El ofendido presentaba múltiples lesiones “compatibles con un hecho violento”.

El subdirector del OIJ, Michael Soto, indicó hoy que, de acuerdo con las pesquisas, la víctima tenía una cita en Alajuelita con dos mujeres para irse de fiesta. Los tres estuvieron en una licorera y posteriormente se trasladaron a María Reina, con la aparente intención de conseguir droga.
En ese punto, Kirby desapareció. Le quitaron el carro, el cual apareció días después en Atenas.
En apariencia, Kirby fue privado de su libertad e introducido en una vivienda en María Reina. Ahí fue torturado y golpeado hasta matarlo para sustraerle el vehículo y sus tarjetas de crédito, en las que se generaron movimientos bancarios que no fueron efectivos.
Tras la agresión, Soto indicó que los sospechosos montaron el cadáver en una motocicleta y lo arrojaron desde un puente, donde fue encontrado su cuerpo.
