
A una de las horas más transitadas del día, cuando cientos de personas se dirigían al trabajo, un pequeño choque desencadenó una discusión que acabó con la muerte de Francisco Javier Granados López, de 33 años.
Un solo disparo en la pierna, que le perforó la vena femoral, le provocó una enorme pérdida de sangre que, en cuestión de minutos y pese a los esfuerzos de los socorristas, terminó en su muerte.
Dos abogados penalistas consultados por este medio, con amplia trayectoria en el campo, apuntan a que el conductor que le disparó a Granados, un hombre de apellidos Mora Cubero, de 23 años, podría haber actuado en un contexto de legítima defensa y no con una intención homicida.
Este análisis deriva de la revisión de los videos en los que se puede observar lo ocurrido, poco antes de las 7 a. m., a 300 metros del Cementerio General de Cartago.
Las imágenes captan, en un inicio, a los conductores discutiendo verbalmente a distancia. Incluso, se observa a Mora, vestido de azul, grabando el choque con su celular.
Sin embargo, la tensión se elevó cuando Granados, quien se dirigía esta mañana hacia sus labores, en un parque industrial, descendió de su carro con el mango y la vara de una pala en su mano derecha. Al verlo caminar hacia su vehículo, mientras agitaba el objeto de forma violenta, Mora dejó de grabar y sacó un arma de fuego de su automotor, pero primero la apuntó al suelo.

El ahora fallecido continuó acercándose de forma acelerada y fue entonces cuando el sujeto armado levantó la pistola y lo apuntó. Los intercambios continuaron durante algunos segundos más e incluso, Mora retrocedió varios metros; sin embargo, terminó disparándole una vez a Granados.
Tras la detonación, se observa al herido saltar en una pierna antes de caer al lado de la calle, a pocos metros de su propio vehículo. Granados era vecino de Llanos de Santa Lucía, en Paraíso de Cartago, y no tenía hijos, pero adoptó a las hijas de su esposa como suyas.
Además, era el sostén económico de su familia, según explicó su suegra, Grace Solís.
Por otro lado, Mora es vecino de Cartago, padre de una menor de dos años y estudiante de Producción Industrial en el Tecnológico de Costa Rica. También es propietario de una empresa especializada en soporte técnico de hardware.
Actuó para repeler el ataque
“No hay una intención homicida en el momento de sacar el arma, sino un acto tendiente a ejercer un acto de defensa”, dice el abogado penalista, Alfonso Ruiz, tras observar el video.
La legítima defensa se regula en el artículo 28 del Código Penal, el cual establece que una persona no estaría incurriendo en un delito cuando sufre una agresión ilegítima y tiene una necesidad razonable de defenderse para repeler o impedir esa agresión.
Para Ruiz, Granados habría intentado agredir de forma ilegítima a Mora, pues este solo grababa la escena cuando el ahora fallecido se aproximó con un objeto contundente. Al momento de los hechos, Mora se decantó por defenderse con su arma de fuego, que según verificó este medio, contaba con el permiso de portación al día.

Sobre la utilización de un arma de fuego en estos casos, Ruiz indicó que una persona puede emplear cualquier objeto que tenga a su alcance para repeler un ataque.
En escenarios como el que ocurrió en Cartago este martes, a su juicio, el uso del arma de fuego sería un acto válido y justificable, pues Mora no solo retrocedió varias veces durante el altercado, sino que también disparó en una sola ocasión a una zona del cuerpo que, en principio, no es vital: la pierna.
“Pocas veces tenemos a la vista un video donde se observa una causa de justificación como esta, no tengo ninguna duda de que el conductor actuó amparado a una necesidad en ese momento de repeler el ataque”, dijo el penalista.
El abogado Federico Campos coincidió con este criterio y explicó que, a su juicio, el portador del arma de fuego mantuvo la calma mientras Granados lo encaraba con un objeto “claramente peligroso”.
En casos de legítima defensa, la proporcionalidad del ataque no contempla una comparación entre objetos, sino el uso que se haga del arma. Según estimó el penalista, Mora habría utilizado la pistola de manera razonable, pues además de retroceder, disparó una sola vez en una zona no vital.
Tras conocer lo ocurrido, el alcalde de Cartago, Mario Redondo, se pronunció y lamentó el desenlace. Asimismo, señaló la necesidad de enseñar en centros educativos y hogares la gestión de las emociones, como parte de una estrategia para combatir la inseguridad en el país.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Cartago inició las pesquisas del caso e informó sobre la detención de Mora, minutos después de que ocurrieron los hechos.

Otros asesinatos en carretera
Con los años han trascendido múltiples casos de violencia en carretera. Algunos se limitaron a golpes, pero otros terminaron con personas fallecidas y agresores condenados a prisión.
En mayo del 2018, por ejemplo, se conoció la sentencia de 12 años de cárcel contra un guardaespaldas que mató de un balazo a José Alonso Romero, chofer del entonces ministro de la Presidencia Carlos Ricardo Benavides, en setiembre del 2013.
Según testigos, el hecho se dio luego de que el sentenciado, José Francisco González Salas, colisionó por detrás un vehículo Honda 4x4, que estaba a nombre del entonces ministro de la Presidencia.
En ese momento, Romero se bajó enfurecido a reclamar al que lo colisionó y amenazó con agredirlo. Entonces, González le disparó en la frente y la víctima murió en el sitio.
Otro caso se reportó en abril del 2019, cuando un motociclista falleció atropellado por un hombre de 71 años que, según testigos, lo persiguió durante varios minutos, luego de que le reclamó el irrespeto a una señal de alto.
Seis años antes, en junio del 2013, otro hombre, identificado como Randy Chaves, de 24 años, murió después de recibir dos balazos en la cabeza tras protagonizar una discusión por un choque en el barrio El Encanto, en Calle Blancos. En apariencia, el sospechoso era el dueño de un vehículo que habría chocado la motocicleta de Chaves, por lo que este último le reclamó el pago de los daños.
El sospechoso, aparentemente molesto, persiguió a Chaves y, cuando este cayó a la calle, le disparó.
