
Un hombre de apellidos Sevilla Jiménez, quien se identificó como el padrastro del principal sospechoso de asesinar a Nadia Peraza, Jeremy Buzano Paisano, se contradijo durante su relato en el juicio que se sigue por la muerte de la joven.
Sevilla se refirió a un hecho que ocurrió el 22 de febrero del 2024, dos días después de que Nadia perdió contacto con sus familiares.
La mañana de ese jueves, Buzano llamó a los propietarios del inmueble en el que vivía con Nadia, en Bajo Los Molinos, en San Rafael de Heredia, para alertarlos de que se había cortado la mano, se estaba desangrando y estaba encerrado dentro de la casa. El Ministerio Público sostiene que en esa vivienda se dio muerte a la joven.

Esta herida en su mano se convirtió en un punto clave desde el inicio del debate, que arrancó el 18 de febrero de este año. Se trataba de una laceración profunda, trazada de forma horizontal en la palma izquierda. Ese día, además de llamar a la propietaria del apartamento, también alertó a su padrastro. Una vez que la dueña del inmueble le abrió la puerta con una llave que tenía, Buzano salió hacia un centro médico, donde recibió atención.
Cuando agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) entrevistaron a allegados de Nadia, como parte de las labores de búsqueda, Sevilla relató a las autoridades que Jeremy le contó que “se había cortado las venas porque se sentía mal, nunca le enseñó las heridas y después de esa situación no lo ha visto”, se lee en el legajo.
La mañana de este miércoles, en la sala cuatro de los Tribunales, interpelado por el presidente del Tribunal, Hanzel Araya, y el conjuez Guillermo Arce Arias, Sevilla afirmó que no recuerda haberle consultado a Jeremy cómo ocurrió la herida y que el joven tampoco le comentó, por su cuenta, cómo sucedió.
Hanzel Araya: ¿No le da explicación de cuándo?
Sevilla: Si yo quisiera recordar, podría tratar de decirle algo, pero ahorita no preciso.
Hanzel Araya: Intente recordar.
Sevilla: No me dijo ni cómo, nada más que se había cortado la mano y que se estaba desangrando. No me dijo, ni yo le pregunté cómo se había cortado.

Después de este intercambio, Sevilla indicó que tampoco recordaba si Jeremy le detalló si la herida fue deliberada o producto de un accidente.
Sobre ese mismo evento, el padrastro de Jeremy sí aseguró rememorar que, al día siguiente, el joven le solicitó ¢6.800 para una inyección. Dijo que lo recordaba con precisión porque “leyó su declaración en el expediente”, la misma en la que explicó a los agentes el origen de la lesión.
Consultado sobre la contradicción del testigo, el abogado de Buzano, José Francisco Herrera, justificó que después de dos años hay detalles que son difíciles de recordar. Por su parte, el abogado de la familia de Nadia Peraza, Joseph Rivera, catalogó la declaración del padrastro del imputado como poco coherente y complaciente.
Los restos de esta joven aparecieron dentro de una refrigeradora en el patio frontal de una vivienda en San Pablo de Heredia, en mayo del 2024. En esa casa vivía entonces Buzano, luego de que se mudó de la propiedad que compartía con Nadia a inicios de abril de ese mismo año, en Bajo Los Molinos.
Contradicciones sobre herida en la mano
Desde que inició el juicio por la muerte de Nadia, el pasado 18 de febrero, varios testigos se han referido a la herida que notaron en la mano de Buzano después de la desaparición de la joven madre, de 21 años.
Uno de ellos fue el jefe de Jeremy, un hombre de apellidos Jarquín Núñez, maestro de obras en una construcción en la que laboraba el sospechoso en aquella época. El hombre aseguró que Jeremy justificó la cortada en su mano como un intento de defensa durante un asalto cerca de su casa, en Bajo Los Molinos.
Sin embargo, un hombre de apellidos Vargas Sánchez, quien le dio posada a Buzano en la casa donde posteriormente se hallaron los restos de Nadia, testificó que el imputado justificó la herida como un accidente laboral. Según relató, Buzano le aseguró que se cortó con una varilla en la construcción.
A estas se suma la autoeliminación que sugirió el padrastro en el expediente y que no recordó este miércoles durante su declaración.
Un pasado conflictivo
Sevilla, el padrastro de Jeremy, declaró ante el Tribunal sobre el pasado de Buzano. Afirmó que el joven estuvo en un albergue del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y que a los 14 años se fugó de ese lugar. Él lo acogió y aseguró que el imputado se convirtió en su hijo, aunque nunca lo adoptó legalmente debido a que ya tenía casi 15 años.
Durante su relato, Sevilla describió a Buzano como un muchacho inteligente y hábil, pero reconoció que cuando tenía 19 o 20 lo sacó de su casa porque consumía drogas como marihuana, cocaína y alcohol. En ocasiones, dijo, llegaba borracho y aparentemente drogado.
Sevilla narró que cuando Jeremy se fue de la casa, una de las propietarias que le alquilaba un apartamento le informó que hombres, supuestamente colombianos, llegaban a cobrarle deudas, y que Jeremy y Nadia discutían constantemente. Afirmó estar al tanto de que Nadia había solicitado una orden de alejamiento contra el sospechoso, pero dijo que en asuntos de pareja decidió no involucrarse. Describió a Buzano como un hombre tranquilo.
El padrastro también afirmó que Nadia vivía en una casa disfuncional, que su madre la echó cuando tenía 14 años y que incluso pidió dinero para recibir a la hija de Nadia y Buzano, hoy de cuatro años, cuando el PANI intervino por violencia doméstica.
Sin embargo, la madre de la fallecida, Marilyn Espinoza, aclaró a este medio que Nadia nunca fue expulsada de la casa, sino que decidió irse por su cuenta con sus primas y luego con una de las parejas que tuvo, pero regresó tres meses después.
Espinoza también indicó que en ningún momento solicitó dinero para cuidar a su nieta y que siempre estuvo anuente a recibirla. Rivera, abogado de la familia, señaló que el testimonio de Sevilla buscó desacreditar la memoria de Nadia y poner en entredicho a su familia mediante contradicciones en su relato.
