
Las extradiciones a Estados Unidos de Alexander Zacarías Herrera Hernández y su hermano Elías Luis no frenaron las operaciones en Costa Rica de la banda La H, señalada como una de las principales responsables de la ola de violencia en la provincia de Limón.
Tras las expulsiones de ambos hombres, el grupo, también conocido como Los Hondureños, se reconfiguró y quedó al mando de otro de los hermanos Hernández, alias Beto. Este último trajo más extranjeros al país y retomó los enfrentamientos con otra organización conocida como los Tony’s Boys, herederos del convicto Tonny Alexánder Peña Russell, alias La T, presunto cabecilla de una red de sicarios a sueldo en el Caribe.
Los enfrentamientos entre ambas estructuras han sido responsables de homicidios, retenciones y ataques a viviendas en los últimos años y los causantes del miedo entre los ciudadanos caribeños.
Sin embargo, cinco de los presuntos integrantes de La H quedaron detenidos este jueves en la madrugada, luego de ocho allanamientos en Los Lirios y Barrio Quinto, comandados por la Fiscalía Adjunta Contra la Legitimación de Capitales y Persecución Patrimonial, junto con la Unidad de Investigación de Asuntos por Crimen Organizado de la Fiscalía de Limón y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Entre los detenidos, cuyas identidades no han trascendido, figura un adolescente de 15 años, quien resultó herido en un brazo, luego de enfrentarse a balazos con agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del OIJ. El muchacho, quien está fuera de peligro y recibió atención en el Hospital Tony Facio, portaba un fusil de asalto AR-15, prohibido entre la población civil.
“Un muchacho, que debería estar estudiando, estaba con un AR-15 con la intención de arremeter contra el Servicio Táctico, resultó lesionado en su brazo, pero sí muy preocupante esta situación, de que cada vez vemos más menores de edad involucrados con el crimen organizado”, declaró Michael Soto, director interino del OIJ, poco antes de las 6 a. m.
La operación buscaba desarticular una estructura criminal integrada, según las autoridades, por los grupos conocidos como Los Tony’s Boys y Los Hondureños o La H, que se disputan el control territorial de la zona.
Además de los detenidos, las autoridades decomisaron cuatro fusiles de asalto, municiones, chalecos antibalas, artefactos incendiarios caseros y dispositivos electrónicos, entre otros.
El reacomodo de La H
La diligencia logró golpear a La H, que se reconfiguró en una fecha no precisada, pero sí antes del 17 de agosto de este año, con el fin de tomar control de territorios en Limón para la venta de narcóticos, como marihuana o cocaína.
Según uno de los documentos de la pesquisa, del cual La Nación tiene copia, la estructura “importó” al país a más hombres de origen hondureño y nicaragüense, armados con fusiles de asalto y pistolas de 9 milímetros, para reforzar su presencia en la provincia caribeña.
Todo lo anterior habría sido coordinado por alias Beto, quien quedó al mando luego de que sus hermanos fueran extraditados.
Alexánder Zacarías Herrera Hernández fue detenido en noviembre del 2022 en barrio Los Lirios de Limón, luego de 10 años de fuga internacional. Desde el 2012, la Interpol había ordenado su captura para que enfrentara causas por legitimación de capitales y sus vínculos con una organización criminal que operaba en Blufields, Nicaragua, de donde es oriundo.
Sin embargo, permaneció detenido en Costa Rica hasta su extradición a Estados Unidos, el 28 de agosto del 2024. En abril de este año se declaró culpable de tráfico internacional de drogas en la Corte del Distrito Este de Texas, División Sherman.
Según fuentes judiciales, Alexánder Zacarías fue uno de los informantes que ayudó a las autoridades estadounidenses a vincular al exmagistrado Celso Gamboa con presunto narcotráfico, lo que también derivó en su captura y extradición.
Por su parte, Elías Luis Herrera fue extraditado a Texas en octubre del 2025, luego de 11 años preso en Costa Rica. Aquí purgaba una sentencia por tráfico internacional de drogas dictada en setiembre del 2015.
En ese mismo caso, tres hombres, conocidos como “los tarzanes”, fueron condenados a 12 años de prisión cada uno por el Tribunal Penal de Limón. Se comprobó que los imputados traficaron más de 737 kilogramos de cocaína desde el Caribe colombiano hasta el Caribe costarricense, utilizando una lancha rápida tipo eduardoño.

Antecedentes de La H
La H es un subgrupo de un poderoso cartel de narcotráfico de Honduras que estableció presencia en Limón. Entre 2023 y 2024, la organización incrementó la criminalidad en el Caribe de Costa Rica. Hasta la fecha, a la banda se le ha vinculado con homicidios, tentativas de asesinato, narcotráfico y lavado de dinero.
La llegada de los miembros de esta organización a Limón generó enfrentamientos con otros grupos locales, incluso con el Cartel del Caribe Sur, comandado por los hermanos Luis Manuel y Jordie Kevin Picado Grijalba.
El primero de ellos, alias Shock, de 43 años, fue detenido en Londres en diciembre del 2024, mientras que su hermano, alias Noni, fue capturado en agosto del año siguiente. Ambos están a la espera de extradición a Estados Unidos por cargos de narcotráfico.
Este jueves, las autoridades allanaron ocho inmuebles identificados como El Castillo, Isaacsillo, Patio de Yeraldo, Los Tarzanes, la vivienda de Beto, la vivienda de Junior, una propiedad ligada a Herrera Hernández y la casa de Hudson Roca.
En apariencia, según la Fiscalía, las estructuras funcionaban como una red interconectada mediante accesos terrestres y canales navegables, que el grupo utilizaba para trasladarse y ocultar armamento sin ser detectado.
La pesquisa señala que la organización cuenta con un sistema de campanas, es decir, personas encargadas de alertar sobre la presencia policial en la zona.

Hace pocos días, entre el 7 y el 8 de setiembre, los agentes judiciales verificaron, mediante vigilancias, que sujetos armados se trasladaban entre dos de las propiedades.
Además, se documentó cómo Hudson Roca habría recibido un fusil de asalto y entregó otro, tipo AR-15, a un sujeto proveniente de El Castillo, lo que, según la Fiscalía, conecta directamente su vivienda con la estructura principal del grupo.
Información confidencial recabada entre agosto y setiembre también ubicó a integrantes de la organización portando armamento de grueso calibre y chalecos antibalas en la zona, además de registrar accionamientos de arma de fuego de forma habitual durante las noches.

