
Michael Soto, director a. i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), aseguró que los allanamientos de este martes 24 de marzo en Hatillo y Sagrada Familia, principalmente en la Ciudadela 25 de julio, son el principal golpe contra la estructura de Los Lara.
El jerarca detalló que el operativo, que incluye nueve intervenciones con posibilidad de una más, busca detener a unas 13 personas vinculadas a esta estructura criminal. Hasta el momento, ya se reportan entre siete y ocho capturas.
Según Soto, la investigación permitió identificar a una célula importante del grupo, dedicada no solo a la venta al menudeo, sino principalmente a la distribución de droga hacia otros puntos del país.
“Estamos hablando principalmente de vendedores. Aquí hay una característica muy importante. Muchas de las personas que estamos investigando se dedican a la venta, pero la venta a otros puntos de venta. Es como un centro de distribución del grupo Los Lara para vender en otros lugares del país", señaló el jerarca de la Policía Judicial.
Las ventas se realizaban en paquetes conocidos como “bombas”, con un valor que oscila entre los ¢80.000 y los ¢100.000, con dosis de crack, cocaína, ketamina, éxtasis y otras sustancias.
Soto también advirtió de que la zona ha sido escenario de violencia reciente debido a disputas territoriales entre organizaciones criminales, lo que ha terminado en homicidios en las últimas semanas.

Por su parte, Carlo Díaz, fiscal general, detalló que este operativo forma parte de una estrategia más amplia para atacar los principales centros de distribución en el sur de la capital, debido a su vínculo con hechos de violencia.
“Ellos se recomponen cada vez que nosotros los atacamos con nuestros operativos y nuestras diligencias. Y pese a que hay varios ya en prisión preventiva e incluso hasta condenados, ellos continúan distribuyendo drogas en la capital a través de otras personas”, señaló el fiscal.
La comunicación desde la cárcel
Los puntos allanados figuran entre los principales centros de operación de la banda, pese a que sus cabecillas se encuentran actualmente en prisión.
Soto señaló que la organización ha logrado mantenerse activa mediante nuevas estructuras y liderazgos, en muchos casos vinculados entre sí por lazos familiares o de confianza.
“Ellos buscan la forma de comunicarse con el grupo o tener otro tipo de cabecillas que les sigan siendo leales, probablemente con algún tipo de vínculo familiar”, recalcó.
En cuanto a la forma de comunicarse, se detectaron celulares introducidos a las celdas, visitas a la cárcel y llamadas tripartitas (cuando tienen derecho a una llamada en prisión).
“Hay muchas formas de comunicarse, pero también tenemos la claridad de que los grupos siguen operando con nuevos cabecillas que siguen siendo leales al grupo sobre todo por algún tipo de vínculo o afinidad”, agregó el director del OIJ.

Obligaban a vecinos a ceder sus casas para operar puntos de droga
Díaz también reveló que, además del narcomenudeo, la organización estaría vinculada con otros delitos como robos, hurtos e incluso homicidios.
Uno de los aspectos más preocupantes, según la Fiscalía, es que el grupo recurría a la extorsión para mantener su operación en los barrios de Sagrada Familia y en la 25 de Julio.
“Hay coacción incluso hacia las personas que viven en estos lugares. En algunas ocasiones los obligan incluso hasta a custodiar droga, a tolerar acciones que ellos no están obligados, incluso en algunas ocasiones también a esconder parte de las drogas, como lo mencioné, y también a las personas”, explicó.
El fiscal indicó que muchas de las víctimas no forman parte de la organización, sino que son vecinos que residen desde hace años en la zona y no tienen posibilidad de trasladarse, por lo que terminan siendo presionados por los grupos criminales.
Las autoridades no descartan realizar nuevos operativos en los próximos días como parte de la estrategia para contener la actividad de estas estructuras.
