
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) contrató un software isarelí llamado Cellebrite para desbloquear los celulares incautados en allanamientos, con la previa autorización de un juez. Con este método, logra acceder a la información contenida en los dispositivos en busca de evidencias para procesos penales.
La compra se hizo mediante un procedimiento público. Esta tecnología tiene diferencias con Pegasus, el software espía israelí que se ha usado en otros países de Latinoamérica para seguir a opositores.
Mientras Cellebrite sirve para extraer y analizar información de un celular incautado, Pegasus se infiltra de forma remota en los dispositivos sin que los propietarios lo sepan, al grado de que obtiene datos en tiempo real.
El Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop) muestra que el OIJ comenzó a adquirir, desde el 2025, las licencias de Cellebrite Inseyets y los equipos especializados para ejecutar la extracción forense de datos.
En setiembre de ese año, se hicieron dos compras que, en conjunto, sumaron casi $700.000, según una revisión hecha por La Nación. Mientras, en agosto de este año, estaba en trámite otro contrato por $382.700.
La diferencia entre Cellebrite y Pegasus también está determinada por el contexto jurídico en que puede utilizarse cada herramienta.
En el caso del OIJ, los teléfonos deben haber sido incautados legalmente y el procedimiento de extracción ocurre en instalaciones del Poder Judicial, en condiciones destinadas a preservar la cadena de custodia de la evidencia.
Pegasus, en cambio, fue concebido para intervenir un dispositivo sin necesidad de tenerlo físicamente.
Uso forense
En el OIJ, el protagonista tecnológico de las contrataciones es el programa Cellebrite Inseyets. El Ministerio de Seguridad Pública también ha utilizado un software llamado UFED (Universal Forensic Extraction Device), también de Cellebrite.
Seguridad Pública compró en el 2018 un primer dispositivo portátil UFED 4PC Ultimate y siete dispositivos tipo tableta analizadora. A partir de ese lote, la institución adquirió licencias anuales para mantener el uso del software y sus actualizaciones.
Por su parte, las contrataciones del OIJ corresponden al software y equipos de INSEYETS ONPREM/OFFLINE. Según la documentación de compra —que es de acceso para cualquier persona—, el modelo permite localmente la extracción y análisis de datos.
Para ello, el OIJ debió adquirir equipos de alta capacidad de procesamiento como computadores equipados con 128 gigabytes de memoria RAM DDR5, con tarjetas gráficas reforzadas para acelerar procesos computacionales de análisis y extracción.
También requirió licencias y un kit de cables para conectar distintos tipos de dispositivos y tarjetas SIM (SIM, Micro SIM y Nano SIM). El sistema lo consolida un servidor central con capacidad de almacenamiento para 264 terabytes.
Todo este poder computacional permite ejecutar ataques de fuerza bruta: un método de ciberseguridad basado en el ensayo y error para descifrar contraseñas, donde el sistema prueba de miles a millones de posibles claves en cuestión de milisegundos hasta acertar.
En condiciones normales, un usuario que intenta acertar repetidamente el código de acceso de un teléfono moderno se encuentra con mecanismos que bloquean o ralentizan nuevos intentos.
Cadena de custodia y controles
Cellebrite es para trabajo forense en una investigación donde el teléfono es una evidencia y su información extraída debe conservarse íntegra como parte de procedimientos de la cadena de custodia y su propio valor como evidencia.
La cadena de custodia son los procedimientos y registros que garantizan que un elemento obtenido en una investigación no haya sido alterado o contaminado desde su hallazgo hasta su valoración en un proceso penal, conforme al Código Procesal Penal y la Ley Orgánica del OIJ.
El exministro de Seguridad, Gustavo Mata Vega, defendió la adquisición de las herramientas en el caso específico del OIJ.
Mata señaló que el crimen organizado tiene una gran capacidad tecnológica y que las autoridades necesitan herramientas que les permitan investigar sin quedarse atrás. También subrayó la importancia de preservar la información de los dispositivos incautados para que pueda utilizarse luego con autorización judicial.
“En los secuestros ya no utilizan moneda normal, sino criptomonedas. El mundo cambió y la policía tiene que ir en avanzada”, afirmó.
Para el exministro, Israel es una potencia mundial en investigación avanzada y tecnología, por lo que considera importante recurrir a sus herramientas para fortalecer la investigación criminal, siempre dentro de los controles correspondientes.
“Por eso es importantísimo resguardar la información cuanto antes. Esa evidencia puede ser utilizada luego con el aval de un juez”, explicó.
Mata agregó que, aunque la Policía accede a la información contenida en los teléfonos, no dispone de ella de inmediato. El procedimiento incluye el sellado y lacrado de la evidencia y las actuaciones posteriores de fiscales y jueces.
En cambio, el exministro deploró un eventual uso de Pegasus, pues, para él, si el gobierno llegara a usar ese software bajo el secreto de Estado, Costa Rica perdería su identidad de país democrático.
“La única policía en el Poder Ejecutivo que investiga, amparada a la dirección funcional del Ministerio Público, es la Policía de Control de Drogas. De ahí en adelante, ni el Ministerio de Seguridad Pública, ni la Policía Fiscal, ni la DIS pueden adquirir esas herramientas porque no tienen por ley la capacidad de investigar. Peligrosísimo”, aseveró.
