
La cifra de personas recluidas en centros penales del país experimentó un significativo crecimiento en los últimos tres años que podría estar explicado en dos estrategias que aplica la Policía.
Según datos del Ministerio de Justicia, entre el 2023 y abril del 2026 ingresaron al Sistema Penitenciario Nacional 25.826 personas: 22.777 en condición de indiciadas bajo prisión preventiva y 3.049 para cumplir una condena.
Las cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), apuntan en la misma dirección. Entre el 2020 y el 2023, la población penitenciaria rondó en 15.000 personas. Al 22 de abril de este año, la cifra llegó a 20.000, un aumento de poco más del 30%.
Michael Soto, director interino del OIJ, atribuye el aumento a dos factores: una mayor rigurosidad de los jueces al aplicar la prisión preventiva y el impacto del Plan Estratégico de Control de la Violencia (Pecov), implementado por la Policía Judicial desde noviembre del 2023. “Desde que iniciamos ese plan, pasamos de tener en promedio 300 casos de narcomenudeo al año, hasta llegar a 1.244 casos por tráfico o venta de drogas en el 2025”, dijo Soto.
El plan nació como respuesta al incremento de la violencia en el 2023, el año más violento de la historia del país con 905 homicidios. El foco principal del Pecov es el narcomenudeo y los homicidios ligados a esa actividad criminal. “Hicimos un replanteamiento desde el plan de control de la violencia para desacelerar temas de criminalidad”, explicó el director interino.
Durante los primeros cinco meses de este año la cantidad de homicidios refleja una leve disminución. Hasta el viernes 22 de mayo el OIJ reportaba 298 asesinatos, 45 hechos menos que al mismo periodo del 2025, cuando hubo 343.
Los resultados de esta estrategia también se reflejan en otros delitos. La combinación del Pecov con la estrategia Top 20 del Ministerio de Seguridad Pública permitió bajar los delitos contra la propiedad como robos, hurtos y asaltos en un 20%.
Estrategia Top 20
Nelson Barquero, viceministro de Seguridad Pública, explicó que el Top 20 se empezó a implementar el año anterior y concentra los esfuerzos policiales en los distritos donde la estadística refleja mayor cantidad de delitos contra la vida y contra la propiedad.
“Se ha trabajado desde la Dirección de Inteligencia, se han unido las fuerzas policiales en la parte operativa e igual se han trabajado esas mismas estrategias con el OIJ, incluyendo la Policía Penitenciaria, que tiene un insumo importante en el monitoreo de personas”, dijo.
Barquero precisó que el objetivo es ir contra los cabecillas. “La intención es que esa estrategia vaya enfocada en la detención de personas y que genere acciones contundentes que van a finalizar en la detención de cabecillas y grupos criminales”, afirmó.
El viceministro también destacó la articulación entre instituciones. “El sistema penitenciario también está incluido en la estrategia. Las dos instituciones están trabajando tanto en la coordinación de la detención como en la recepción de estas personas”, dijo.
Para Barquero, el aumento en el número de detenidos es una señal clara de que el modelo funciona. “Evidentemente es un reflejo de que se está trabajando y de que la línea es que se detengan a todos estos grupos para presentarlos a los estrados judiciales”, sostuvo.
Soto coincidió en que los resultados son producto del trabajo conjunto. “Todos los esfuerzos de los años anteriores tienen que ver con todos los cuerpos de policía del país: las municipales y todos los cuerpos de seguridad del Ministerio de Seguridad Pública”, afirmó.
Para lo que resta del año, el OIJ apunta a mantener los niveles del 2025 en casos de narcomenudeo y a cerrar el año con alrededor de 800 homicidios.
“El 2025 ha sido un año top en la cantidad de casos tramitados en ventas de drogas".
El jefe policial estima que los números podrían ser similares en el 2026, “y lo digo por el esfuerzo que requiere hacer 1.244 casos de ventas de drogas y 44 casos de crimen organizado”, manifestó Soto.
El director interino reconoció que capturar cabecillas no detiene la violencia por sí solo. “El tema de la resiliencia criminal es real, es visible. Los grupos se adaptan, cambian, se transforman y surgen nuevos cabecillas”, admitió.
Aun así, Soto confía en que la coordinación entre cuerpos policiales, jueces y fiscales mantenga la tendencia a la baja.
El jerarca espera que con el nuevo gobierno se mantenga la coordinación de acciones, “en los cuatro años anteriores se trabajó bastante bien con Fuerza Pública y con todos los cuerpos de policía”.
“Esperamos que estos cuatro años el trabajo sea igual de bueno o mayor”, concluyó.
