
Martes por la mañana. Jeremy Buzano Paisano ingresó custodiado por dos oficiales a la sala cuatro de los Tribunales de Heredia, como lo ha hecho desde el 18 de febrero, cuando inició el debate por el femicidio de Nadia Peraza.
Esta mañana, sin embargo, se mostró más inquieto de lo habitual. Mantuvo la cabeza baja y no dejó de mover la pierna izquierda. Sabía que le correspondía declarar por primera vez en el juicio. Minutos antes se había reunido en celdas con su abogado, José Francisco Herrera, para dejar claro que solo respondería preguntas de la defensa.
Buzano tomó asiento frente al Tribunal y afirmó que no tenía idea de que los restos de Nadia estuvieran dentro de la refrigeradora que él mismo trasladó desde el apartamento de la joven, en Bajo Los Molinos, en San Rafael de Heredia, hasta esa casa en San Pablo, donde finalmente las autoridades encontraron el cuerpo.
“No, evidentemente no, no tenía ni idea, jamás se me hubiera ocurrido”, dijo.
Buzano agregó durante su declaración que no tuvo intenciones de asesinar a Nadia y la describió como una buena pareja y buena madre. “Siempre le respeté eso, era una buena madre”, agregó de inmediato.
El Ministerio Público sostiene que este hombre habría asesinado a Nadia en su vivienda, en Bajo Los Molinos, y allí la habría desmembrado y almacenado sus restos en la refrigeradora. El 7 de abril del 2024, una cámara de seguridad captó al sospechoso sacando la nevera de ese apartamento con la ayuda de un transportista, a quien contrató por ¢15.000. Para entonces, Nadia tenía 45 días desaparecida.
“No sentí un peso extra, normal, no. Todo parecía muy normal, incluso los olores, nunca noté nada fuera de lo normal, realmente no”, dijo el sospechoso.
Esa refrigeradora fue trasladada hacia una vivienda en San Pablo de Heredia y colocada en el patio frontal de la casa, de tal forma que se veía incluso desde la acera. El hijo del casero, un hombre de apellido Vargas, afirmó durante el contradictorio que olores muy desagradables emanaban de ese electrodoméstico, cerrado con un mecate muy tallado.
Dijo que incluso le pidió a Buzano que la limpiara y él lo hizo durante la madrugada.
Este lunes, ante el Tribunal, el imputado afirmó que nunca le manifestaron en esa vivienda que la nevera oliera mal y que, por ello, él nunca la limpió. Contó que le solicitaron que la quitara del patio, pero porque “se veía mal” al frente.
Joseph Rivera, abogado de la familia de Nadia, describió la declaración de Buzano como “fantasiosa”.
“Nos parece que efectivamente esta situación que se está dando es totalmente burda. Es una burla a la víctima, es una burla a la familia, venir aquí a decir que él no sabía que Nadia venía en esa refrigeradora. Totalmente nefasta esta situación”, fustigó Rivera.
Debates ‘normales’
Durante el interrogatorio de su abogado, Buzano se refirió a su relación con Nadia. “Pelear no, sino tener un debate, una discusión normal entre parejas, puntos de vista que no... No teníamos el mismo punto de vista. Por eso había conflictos, pero peleas y golpes nunca”, dijo.
No obstante, su versión contradice los reportes policiales que figuran en el legajo del caso. En cuatro años de relación, Nadia solicitó dos órdenes de alejamiento en juzgados de violencia doméstica contra este sujeto.
Testigos acreditaron que la joven llamaba a la policía por presuntos casos de violencia. Un reporte de la Fuerza Pública, revisado por este medio, detalla que los oficiales atendieron un incidente en la vivienda de la joven y, a su llegada, el sospechoso habría sacado un cuchillo para amenazar tanto a los oficiales como a Nadia.
Consultado por La Nación sobre la contradicción, Herrera afirmó que todos los informes de la policía son “muy machoteros”. “Los oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tienen un machote, todos iguales; los oficiales del OIJ, como la familia de Nadia, todos vinieron a decir lo mismo”, dijo el abogado.

Una cuarta versión sobre la herida en su mano
Nadia perdió contacto con su familia el 20 de febrero del 2024. Tres días más tarde, la madrugada del 23 de ese mes, Buzano Paisano apareció con una herida profunda en su mano izquierda.
Esta laceración ha sido uno de los elementos más discutidos durante el contradictorio, pues el sospechoso se contradijo en al menos tres ocasiones sobre cómo se hirió.
Afirmó que fue un intento de suicidio; luego, que se cortó con una varilla en una construcción y, posteriormente, que fue durante un asalto en Bajo los Molinos.
Este martes, ante el Tribunal, relató una nueva versión sobre los hechos.
“Estaba en el Bajo Los Molinos, estaba consumiendo drogas con un par de adictos y tuvimos una riña por caso de drogas. Ahí fue cuando alguien sacó un arma, que no sé qué arma es, pero ahí fue cuando me lesioné la mano”, aseveró.
Buzano indicó que en ese momento estaba tan drogado que no podía recordar detalles, pero afirma que fue entonces cuando regresó a su casa, se quedó encerrado y se vio obligado a pedir ayuda cuando ya estaba “pálido”.
