El expresidente Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, absuelto este viernes por peculado en el caso Reaseguros del INS, aseguró que su mayor satisfacción fue escuchar a la presidenta del Tribunal Penal de Hacienda y la Función Pública, Mercedes Muñoz, afirmar que no había ni un solo hecho que lo relacionara con un plan delictivo.
“Lo que me llegó al corazón y lo que justifica haber vivido todo este proceso es cuando la señora presidenta dijo que no había ni un solo hecho que me relacionara con un plan delictivo que se me ha venido atribuyendo, por la imaginación y el invento de la Fiscalía y del Instituto Nacional de Seguros”, declaró el exmandatario al salir de la sala número tres de los Tribunales de Goicoechea.
Rodríguez resumió sus sentimientos en gratitud, admiración y lamento. Dijo que la gratitud era hacia Dios. “Tengo seis o siete años más de la esperanza de vida de una persona costarricense y siempre temí no poder ver este día”, reconoció. En ese momento, su voz se quebró al recordar a su esposa, Lorena Clare, fallecida el 17 de marzo.
“Dios se llevó a Lorena, que no está a la par mía para tener este momento de justificación de toda una lucha, pero me dejó acá para poder estar yo presente. Tal vez hubiera sido mejor si hubiera sido al revés, pero así es la voluntad de Dios”, expresó.
Ante la pregunta de cuál fue su primer pensamiento al escuchar la absolutoria, el exmandatario reiteró su mensaje inicial: “Darle gracias a Dios y pensar que Lorena no estaba a la par”.
Rodríguez extendió su agradecimiento a su abogado, Cristian Arguedas, a quien describió como “un amigo del alma que voluntariamente se acercó a mí hace muchos años para ofrecerme inicialmente sus servicios gratuitos”. Asimismo, mencionó a quienes le dieron apoyo en los momentos más duros, cuando, según sus palabras, “la persecución era muy dura y la condena pública era terrible”.
El exmandatario también abrió un espacio para la reconciliación al afirmar que ya había perdonado a quienes, a su criterio, lo persiguieron, incluido el expresidente Abel Pacheco y otras personas que, según dijo, fueron “expresamente condenadas por los tribunales por las formas en que fue perseguido”.
“A todos ellos los perdono, los he perdonado desde que estaba en la cárcel, sufriendo innecesariamente cuando vine voluntariamente a presentarme al país”, indicó y de inmediato añadió: “El perdón sana”.
Consultado sobre si el fallo le devuelve la paz, Rodríguez respondió que “la paz nunca la perdí. Me devuelve tranquilidad, la posibilidad de libertad para manejar mi tiempo”. Sin embargo, aclaró que la absolutoria no restaura todo lo que perdió y citó el caso ICE-Alcatel, del cual también fue absuelto. “Todavía hay gente que me sigue insultando”, comentó.
Juzgado por terceros
Quien gobernó el país entre 1998 y 2002 narró una anécdota para ilustrar el costo social de estos procesos. Relató que, en una ocasión, un amigo lo llevó a hacer una presentación en un banco privado y que el ejecutivo de mayor rango llamó aparte a su acompañante para reclamarle “cómo se atrevía a ir al banco” con él. “Eso es lo que uno pierde cuando se ha sometido a estas cosas”, dijo.
El expresidente lamentó el daño que este caso representa para el sistema judicial, tras 25 años de litigio. Aunque el proceso inició en 2001 y el debate se extendió durante diez meses, cuestionó la duración total de la causa.
“No es posible que la Sala Constitucional declare que se le está violando el derecho a justicia pronta y cumplida a una persona hace cuatro años, cuando ya este proceso llevaba 20 años, y sin embargo los procesos sigan adelante como si nada”, manifestó.
En contraparte, Rodríguez expresó admiración por los jueces. “Aguantan la presión pública, aguantan cuando a uno se le condena en juicios paralelos y; sin embargo, tienen la capacidad de juzgar de acuerdo con los hechos y las pruebas. No perdamos eso, Costa Rica. No perdamos la independencia de nuestro Poder Judicial”, afirmó.
Insistió en que “dependemos de que haya un sistema de justicia que no sea manipulable ni por la política, ni por los medios de comunicación, ni por un deseo de vindicta pública”.
Motivaciones políticas
Cristian Arguedas, abogado defensor de Rodríguez, señaló que el tribunal validó lo que la Contraloría General de la República había sostenido desde el inicio: que los fondos involucrados eran privados y, por lo tanto, no podían ser objeto de peculado.
“Simple y sencillamente valida lo que ya la Contraloría había dicho”, afirmó. Arguedas atribuyó el caso a motivaciones políticas. “Allá por el 2006 evidentemente había una intención de drenar políticamente al Partido Unidad Social Cristiana y sobre los hombros de Miguel Ángel Rodríguez algunas personas intentaron construir carreras políticas, carreras de fiscalías y carreras de magistraturas”, sostuvo.
El defensor también reaccionó a los montos que el tribunal condenó a pagar al Estado por costas legales. Si bien reconoció que la suma supera el millón de dólares en el caso de su cliente, relativizó la situación al afirmar: “Le cambio ese monto por 25 años de sufrimiento de su papá, se lo regalo”.
Además, aseguró que el INS gastó, a valor presente, cerca de $10.000.000 “persiguiendo a don Miguel Ángel”, incluidos casi $6.000 pagados a abogados en Inglaterra.
Arguedas también lanzó un llamado a la presidenta Laura Fernández, quien, tras una reunión con miembros del Poder Judicial, pidió despolitizar los casos contra el expresidente Rodrigo Chaves y otros integrantes del actual gabinete. “Eso no solo se vale para sus amigos políticos, se vale para todos”, expresó.
En ese sentido, solicitó que la jerarca ordene al INS, la Procuraduría y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) detener lo que calificó como una persecución contra Rodríguez.
