
El extraditable Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, se dirigió durante algunos segundos al Tribunal de Apelación de Goicoechea, la tarde de este miércoles, para argumentar por qué considera que no debe ser extraditado a Estados Unidos para afrontar una causa por presunto narcotráfico.
La solicitud de extradición del costarricense fue presentada por el Tribunal para el Distrito Sur de Nueva York, que sostiene que el empresario, de 62 años, aparentemente lideraba una estructura criminal dedicada al acopio y envío de grandes cargamentos de cocaína desde Costa Rica hacia Estados Unidos entre marzo del 2022 y agosto del 2023.
Esta tarde, Bell no negó los cargos que se le imputan en el país norteamericano y contó que leyó la sentencia “de arriba abajo” varias veces. A su entender, la ley no es retroactiva y es por este motivo que no puede ser extraditado a Estados Unidos, pues los presuntos hechos por los que se le señala ocurrieron antes de la reforma constitucional que avaló la extradición de nacionales, en mayo del 2025.
La audiencia celebrada este miércoles se convocó luego de que un juez penal de Limón rechazó, en marzo de este año, el envío del costarricense bajo el mismo argumento de retroactividad. Tras conocer el fallo, el Ministerio Público apeló la sentencia y entonces un tribunal de apelación escuchó los argumentos de las partes.

Tanto la Procuraduría como el Ministerio Público sostienen que el nacional sí puede ser enviado a Estados Unidos, pero con ellos no coincide la defensa. Los abogados del extraditable insisten en que la extradición no tiene asidero. Ahora, el Tribunal deberá revisar el caso para emitir un pronunciamiento sobre el proceso.
Durante la audiencia, Bell se mantuvo sentado al lado de sus abogados. Se le vio cabizbajo e incluso, en una ocasión, Manuel Campos, uno de sus abogados, indicó a la terna de jueces que disculparan a su cliente, pues estaba pasando por un momento complejo.
Más tarde, Manrique González, otro de sus representantes, explicó a la prensa que Bell Fernández vive en condiciones deplorables dentro del ámbito de alta contención de La Reforma, donde se mantiene en prisión preventiva desde octubre del 2024 por una causa de robo de combustible al Estado.

González citó, entre otras cosas, que no recibe las raciones de comida adecuadas y ha perdido más de 40 kilos desde su detención.
Agregó que el limonense ha cumplido a lo largo de su vida ya once medidas cautelares y las ha honrado todas, incluida una de ellas que lo obligó a firmar a diario. Pese a las dificultades, contó que Bell “está esperanzado” y cree en la justicia de Costa Rica. “Él cree que vamos a salir bien, es una persona fuerte”, concluyó.
La solicitud para extraditar a Bell Fernández se originó por una investigación de la Administración de Control de Drogas (DEA) en la que fuentes confidenciales (CS) de este cuerpo policial confirmaron la existencia de una presunta organización criminal dedicada al tráfico de drogas (OTD), afincada en Costa Rica.

La pieza acusatoria señala que el empresario limonense, entre otras cosas, habría planeado el envío de 700 kilogramos de cocaína hacia Nueva York, en agosto del 2023.
