Katherine Chaves R.. 22 febrero
El homicidio ocurrió entre la noche del 19 de julio y la mañana del 20 de julio en la casa de la víctima, en Paraíso de Talamanca. Fotos: Lorena Vado.
El homicidio ocurrió entre la noche del 19 de julio y la mañana del 20 de julio en la casa de la víctima, en Paraíso de Talamanca. Fotos: Lorena Vado.

Un vecino asfixió con una blusa a una conocida vendedora de Patí de Sixaola, Talamanca, para ocultar un ataque sexual que había cometido, minutos antes, en contra de ella.

A esa conclusión llegaron los jueces del Tribunal Penal de Limón, por lo cual condenaron a ese sujeto, de apellido Kelis, a 35 años de prisión.

El homicidio que se le atribuye ocurrió entre la noche del 19 de julio y la mañana del 20 de julio del 2018 y fue en perjuicio de Estevana Espinoza Ríos, de 74 años, quien era muy conocida en el pueblo por su deseo de servirle a los demás.

Según atribuyeron los juzgadores al imputado, entre esos dos días, Kelis llegó hasta la vivienda de la ofendida, ubicada en Paraíso de Sixaola.

Él, aprovechándose de la confianza que le tenía Espinoza por ser su vecino, llamó a la puerta. Sin embargo, como no obtuvo respuesta, entró por la fuerza al quebrar una ventana.

Una vez adentro, él cometió los actos sexuales; sin embargo, en el boletín de prensa del Poder Judicial no se detalla si se trató de un abuso o una violación.

Después de cometer la agresión sexual, Kelis colocó una blusa alrededor del cuello de la víctima y lo presionó tan fuerte que le causó la muerte, detallaron los jueces. Luego, huyó del sitio.

Dicha acción, sustentó la Fiscalía durante el juicio, el imputado la hizo para ocultar el delito sexual que había cometido minutos antes.

El cuerpo de Estevana Espinoza quedó tendido bocarriba en un cuarto de la vivienda y fue encontrado un día después del homicidio por un indigente de la zona.

Según trascendió en aquel momento, el habitual de la calle se acercó a la vivienda. Como después de tocar varias veces, la víctima no le abrió la puerta, se asomó por un lado de la casa y vio una ventana quebrada, por lo que alertó a los vecinos para que llamaran a la Fuerza Pública.

En ese mismo momento, llegaron las autoridades quienes dieron por fallecida a Espinoza Ríos.

Cuando una de sus hijas, Coralia Lugo Espinoza, recién se enteró de la noticia viajó hasta la vivienda y ahí dijo a los medios de comunicación que su madre era muy servicial y muy querida por el pueblo.

Esa situación no le permitía explicarse quién podría haberla asesinado.

"Todo el mundo la quería, ella vendía patí y empanadas en los buses y las calles. Se movilizaba por Puerto Viejo y Patiño (Cahuita) y hasta el puente de Sixaola. Todo el mundo la quería y le daba de comer a todos, los conociera o no”, recordó, entre lamentaciones, la hija, en el 2018.

Ella también indicó que la mujer, quien vivía desde 1989 en Paraíso de Sixaola, vendía cuanta comida podía porque debía mantener a su esposo, quien tiene una discapacidad que le impide valerse por sí mismo.

Por ello, cada 15 días, las hijas la visitaban para ayudarla con el esposo.