Katherine Chaves R.. 29 junio
El 30% de las desapariciones de esos años fueron resueltas en las primeras 24 horas. Foto: Alonso Tenorio
El 30% de las desapariciones de esos años fueron resueltas en las primeras 24 horas. Foto: Alonso Tenorio

Del 2013 a mayo del 2020, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) fue alertada de la desaparición de 11.849 personas y, de esa cantidad, el 99,7% de los casos fue resuelto, según confirmó la misma institución.

Lo anterior, a criterio de la Policía Judicial, respalda el “buen trabajo” que hacen los investigadores cuando se trata de buscar a personas cuyo rastro se perdió.

El 0,3%, equivalente a 31 personas, sí son desapariciones confirmadas; es decir hasta la fecha se desconoce dónde están. Entre ellas está el conocido caso de la estudiante Allison Bonilla Vásquez, de 18 años y de quien no se sabe nada desde marzo pasado, cuando se perdió su rastro en Paraíso de Cartago.

Estos datos se dieron a conocer en medio de la comparecencia que dio el jueves pasado Wálter Espinoza, director del OIJ, ante los diputados de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa.

En dicho encuentro, los legisladores le pidieron cuentas al jerarca por el tratamiento que le dieron a la denuncia de la desaparición de Luany Valeria Salazar, ya que, según la familia de la muchacha, no le dieron importancia. Cuatro días después de interponer el reporte, la muchacha apareció muerta y enterrada en la casa de un vecino, en La Unión de Cartago.

Como parte de la defensa que realizó Espinoza estuvo el indicar el alto porcentaje de resolución.

“Se dice que el OIJ es deficiente, que es inoperante y que no atiende las desapariciones. Si eso es así, ¿cómo localizamos al 99,7% de las personas? Para mí resultaría muy difícil encontrar una explicación lógica y razonable a una afirmación de esa naturaleza.

“Por supuesto que nos encantaría localizar al 100% de los desaparecidos, pero eso en la realidad práctica de Costa Rica o de cualquier otro país es muy difícil de alcanzar”, recalcó Espinoza.

Para Espinoza, además, ese dato confirma que los agentes judiciales “siempre” se toman con seriedad los casos de desapariciones.

Comportamiento de alertas de desapariciones

De los 11.849 reportes, un 54% (6.286) correspondían a menores de edad. El restante (5.563) eran mayores de edad.

De esos, el 41% (4.873) de los reportes se dio en San José, mientras que solo el 6% (724) de las alertas ocurrió en Guanacaste.

En cuanto al sexo de los desaparecidos, anda muy parejo: 5.991 eran hombres; 5.858 eran mujeres.

El año en el que más se han reportado desapariciones fue en el 2019, con un total de 2.544 casos, mientras que en el 2014 fue cuando menos alertas se recibieron, con 724.

Según la información facilitada por el OIJ, la mayor cantidad (5.807) de las desapariciones obedecían a alejamientos voluntarios; en segundo sitio figuran las fugas de los hogares, con 5.419 casos.

En tercer sitio, están las fugas de los albergues del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), con 497.

Le siguen las desapariciones involuntarias, con 80; y las fugas de otras instituciones con 20. En la categoría “otras razones” están 26.

Lo anterior desprende, a criterio de la Policía Judicial, que el 98% de las desapariciones son voluntarias.

El 30% de los casos fue resuelto en las primeras 24 horas, añadió el OIJ.

Allison Bonilla se desapareció a principios de marzo en Ujarrás. Foto: Cortesía
Allison Bonilla se desapareció a principios de marzo en Ujarrás. Foto: Cortesía
Perfil de 31 desaparecidos

Sobre los 31 desaparecidos se tiene la siguiente segregación: uno del 2013; cinco del 2014; tres del 2015; nueve del 2016, igual número del 2017; uno en 2018; dos en el 2019 y uno en el 2020.

Según la información que tiene el OIJ, se tratan de 24 hombres y siete mujeres.

Con relación a sus edades, tres son menores de edad, 21 son adultos y siete adultos mayores.

Entre los casos más sonados está el de la desaparición de una familia limonense, en el 2014, la cual tuvo problemas con delincuencia local, señaló el OIJ.

Pese a las intervenciones de la Policía no se pudo obtener información sobre esta familia.

Otra de las desapariciones que aún están pendientes de resolver es la de la colegiala Allison Bonilla, quien regresaba a su casa en Ujarrás en marzo pasado cuando se perdió.

Tanto familiares como autoridades han buscado por todos los sitios sin tener pista alguna. Lo único que se sabe es que antes de perder contacto con ella, la muchacha le envió un mensaje a su novio para decir que era perseguida por dos desconocidos.

Entre los más recientes, también se suma el caso de Christian Tijerino López, quien fue visto por última vez mientras conducía su auto en Liberia, Guanacaste, el 18 de febrero anterior.

Este tico-estadounidense, de 33 años, estaba de vacaciones en Costa Rica cuando dejó de reportarse con su familia en Estados Unidos.

A finales de marzo, en un canal de Bagaces, Guanacaste, agentes del Organismo de Investigación Judicial encontraron indicios que podrían ayudar en la búsqueda del muchacho, que había viajado a nuestro país para celebrar su cumpleaños.