Un imputado del caso Altamar, que desarticuló una presunta estructura dedicada al tráfico internacional de drogas, supuestamente encabezada por un pastor evangélico de Golfito, habría sido investigado por coordinar, en apariencia, la construcción de una pista clandestina en la zona sur del país.
Se trata de un sujeto de apellidos Badilla Herrera, actualmente en juicio en la Jurisdicción Especializada en Delincuencia Organizada (JEDO) junto a otros 14 imputados, entre ellos el supuesto cabecilla, de apellidos Cortés Franco.
La presunta participación de Badilla en el caso la señaló este lunes, en calidad de testigo, una investigadora del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de apellido Guzmán, quien cuenta con 11 años de experiencia en pesquisas relacionadas con tráfico local de drogas y actualmente especializada en el trasiego internacional de estupefacientes.
Guzmán estuvo a cargo del allanamiento ejecutado en la vivienda de Badilla, el 31 de enero del 2023, en el poblado de Las Trenzas, en el cantón de Golfito, Puntarenas. Aunque afirmó que no formó parte de la investigación principal del caso, sí recibió información sobre el presunto perfil criminal de este sujeto por parte de los colegas que asumieron las pesquisas.
Además de haber sido indagado por presuntas coordinaciones para construir una pista con el supuesto objetivo de recibir droga, La Nación publicó en diciembre del 2024 que habría facilitado propiedades y maquinaria utilizada para actividades de almacenamiento.

La investigadora señaló este lunes que este sujeto también residía en una zona de interés policial.
Las Trenzas, según explicó, se considera vulnerable desde el punto de vista policial por el ingreso de lanchas rápidas: embarcaciones de aproximadamente 38 pies equipadas con dos o tres motores y con capacidad para transportar hasta dos toneladas de droga.
Guzmán indicó que se trata de un sitio que registra “un alto ingreso” de este tipo de navíos con cargamentos, debido a la presencia de humedales y ríos. Según las pesquisas, el sospechoso se habría valido de las características de la zona para coordinar los supuestos ingresos de droga.

Durante el allanamiento a la vivienda de Badilla, la Policía Judicial halló un revólver calibre .38 con municiones. En el dormitorio principal también localizaron otra arma de fuego con municiones, ocho teléfonos celulares, dispositivos de almacenamiento y un equipo de GPS.
Además, en la billetera del imputado encontraron ¢600.000 y entre $300 y $400 en efectivo.
Aunado a ello, los agentes localizaron municiones calibre .380, municiones calibre 5.56, un rifle de copas y, en el patio, dentro del cajón de un vehículo de metal, una escopeta también cargada con municiones. Según la investigadora, el imputado no contaba con permiso de portación de armas.
De acuerdo con la experiencia de Guzmán, las municiones calibre 5.56 son utilizadas en armas de grueso calibre, como los fusiles AR-15 o M16, que suelen utilizar las estructuras criminales para proteger alijos y para otros propósitos.
