Sucesos

Hoy hace 50 años: Envenenaron cuatro perros ‘finos’ dentro de una propiedad

Pistas importantes, encontradas por agentes especializados de la Dirección de Detectives, podrían conducir al esclarecimiento de un atentado que podría haberse convertido en un hecho criminal, cometido reiteradamente en perjuicio de una familia radicada en San Isidro de Coronado, según denunció la señora Ana I. Guerra Velásquez, publicó La Nación el 20 de febrero de 1971.

Dijo que gentes desconocidas le han envenenado dentro de su propia casa cuatros perros “finos”. El último fue envenenado hace tres días. Este animal valía alrededor de mil colones.

Cuando fue descubierto el último hecho, la señora llamó a los detectives inmediatamente. Llegaron a tiempo para recoger un trozo de carne que contenía en su interior el veneno que mató a los animales, por razones que se desconocen.

La prueba está aún bajo análisis y, en apariencia, el examen a que se le sometió, produjo resultados satisfactorios.

Relacionado a la explicación de los posibles móviles de estos sucesos, existen varias teorías, pero no trascendieron a la prensa.

En otras noticias:

Bicicletas, radios y motos de dudosa procedencia

Las autoridades de la Guardia Civil nos dieron una información en donde indican que fue detenido un ciudadano vecino de Dulce Nombre de Coronado, en poder del que se encontró un lote importantes de bicicletas, radios, motocicletas y otros artículos de dudosa procedencia.

En vista de que en principio el presunto indiciado no supo dar explicaciones de cómo había obtenido dichos implementos se dispuso su traslado al Departamento de Narcóticos de la Guardia Civil, donde fue sometido a un intenso interrogatorio.

Dicho departamento intervino, ya que el sargento Ortiz se encontraba en una misión para decomisar marihuana y otros implementos para el vicio, precisamente en la dirección donde se encontró este lote de vehículos, radios, etc.

Encuentran nueva tribu de indígenas en selvas amazónicas

Ayer se reveló que en diciembre fueron localizados indígenas de cabello largo y ojos celestes pertenecientes a una tribu desconocida por el indigenista Antonio Cotrim Soares en una región cercana a la autovía trasamazónica, que se está construyendo actualmente.

La revelación fue hecha por la fundación para el indígena (Funai), y siguió a una información recibida por el subdirector de su Departamento de Investigaciones, Paulo Monteiro Dos Santos, respecto a los indígenas rubios.

Trascendió que la prensa brasileña reprodujo algunos párrafos de este informe, que señala que los mencionados aborígenes fueron descubiertos cerca de los ríos Ipixuna y Pacaja.

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