
La presunta organización criminal afincada en Puntarenas y liderada por un hombre de apellido Araya, alias La L, habría reclutado mujeres en condición de vulnerabilidad para utilizarlas en el trasiego de droga desde la terminal de ferry de esa provincia hasta distintos puntos de la península.
Esta es una de las hipótesis que, tras al menos tres años de investigaciones, mantiene el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico sobre este grupo criminal, desarticulado este jueves mediante 17 allanamientos.
Se presume que la estructura se dedicaba a la venta de drogas, la legitimación de capitales y la comisión de homicidios, en una disputa por el control del mercado de sustancias ilícitas en Puntarenas.
Michael Soto, director a. i. de la Policía Judicial, explicó que habría sido una de las presuntas integrantes de la organización quien reclutaba a las mujeres y, posteriormente, les pagaba aproximadamente entre ¢10.000 y ¢20.000 para que ocultaran drogas en sus cuerpos.
Una vez con el alijo, en apariencia, las mujeres abordaban el ferry y transportaban las sustancias hasta diversos destinos.
Para Soto, se trata de una dinámica difícil de detectar para la Policía y similar a la utilizada por bandas criminales para ingresar drogas a los centros penitenciarios. Pese a ello, indicó que distintos métodos de investigación permitieron dar con varias de estas mujeres.
Algunas, dice, habrían llegado a transportar hasta medio kilogramo de marihuana y dosis de crack.
Hipótesis policiales apuntan a que, en los últimos años, alias La L habría estado trabajando en tomar el control de varias barriadas de Puntarenas y buscaba extender sus tentáculos hacia Esparza, Paquera y Cóbano, estos dos últimos, muy atractivos por su mercado turístico.
La madrugada de este jueves este presunto cabecilla fue detenido junto a su pareja, de apellido Mejías, su suegro, su madre y su hermana.
Además, quedaron bajo custodia policial otros dos presuntos sublíderes de la organización: un hermano de Araya, conocido con el alias de Yupa, y un sujeto de apellido Tamaris, alias Gordo. Junto a ellos fueron aprehendidas otras seis personas y tres sospechosos permanecen en fuga.
