
Una médico forense de apellidos Solano Calderón desmintió una de las versiones del sospechoso de asesinar a Nadia Peraza, Jeremy Buzano Paisano, sobre cómo se hirió la palma de su mano izquierda en febrero del 2024, tres días después de que familiares de Nadia perdieron contacto con la joven.
Solano forma parte del Departamento de Medicina Legal del Poder Judicial desde hace 30 años y rindió testimonio, la mañana de este lunes, en el juicio que se le sigue a Buzano por el presunto femicidio y 20 delitos más. El debate se realiza en los Tribunales de Heredia.
El imputado se contradijo una y otra vez sobre esta laceración horizontal en su mano, tan profunda que le ocasionó daños en una arteria. Su primera versión consta en el registro médico de la madrugada del 23 de febrero del 2024, cuando se trasladó desde el apartamento en el que vivía con Nadia, en Bajos de los Molinos, San Rafael de Heredia, a la Clínica de Cubujuquí.

En aquel momento, Buzano indicó a los médicos que esa mañana unos asaltantes lo hirieron con un cúter. Esta versión la repitió a su jefe en la construcción en la que trabajaba en ese entonces, quien posteriormente lo desmintió. Además, según consta en el expediente, también le habría dicho lo mismo a su padrastro.
Solano atendió al imputado casi tres meses después de que este se hirió. Lo recibió a solicitud de la Delegación Regional de la Policía Judicial de Heredia, que pidió a la forense determinar el objeto con el que se habría ocasionado la herida.

Ese 16 de mayo, apenas un día antes de que aparecieran los restos de Nadia en una refrigeradora, Solano aseguró que el sospechoso le dijo que la herida se la provocó en un accidente laboral. Describió que estaba trabajando en una construcción y que se hirió la palma de la mano con una varilla de una malla electrosoldada.
Sospechoso evasivo, dijo la perito
“Era un comportamiento evasivo, despectivo si se quiere. Al entrar en el interrogatorio sobre el mecanismo de trauma y no detallar, se comportaba evasivo, no respondía... con silencio”, recordó sobre esa consulta.
Además, dijo que Buzano inicialmente le indicó que la varilla se introdujo de forma superficial. Sin embargo, cuando ella comenzó a examinarlo, el hombre cambió su versión y aseguró que la varilla entró por su palma y salió por el dorso de la mano.
Solano indicó que las características de esta herida no coincidían con el mecanismo que refirió el sujeto, pues de haber sido una varilla se habría visto una herida punzante penetrante circular y pequeña, con una entrada y, de ser el caso, una salida.
Por el contrario, durante la revisión, identificó cicatrices en la base de la muñeca, verticales; otra en el borde externo de la mano, además de una herida principal, larga y horizontal en la palma.
El hecho de que el imputado llegara a Medicina Forense casi tres meses después de que se hirió la mano hizo imposible para esta perito determinar el objeto con el que se habría lacerado; solo pudo especificar que se trataría de un objeto cortante.
Joseph Rivera, abogado de la familia de Nadia, indicó que la hipótesis sobre esta herida es que Buzano se habría cortado la mano luego de asesinar a la joven, mientras desmembraba su cuerpo. El cuchillo, que tomó con su mano derecha, dijo, se habría resbalado y le habría cortado la mano izquierda.
Por su parte, José Francisco Herrera, abogado defensor, indicó que las contradicciones se deben a que Buzano es un sujeto “poco comunicativo” y que “le interesa poco” cómo se relaciona con las personas. Este tipo de profesionales (forenses), afirmó, suelen tener abordajes groseros, para que las personas manifiesten cosas de las que “no tienen idea”.
Esto, dice, no representan una preocupación para su defensa.
