
Costa Rica enfrentará en este 2026 la influencia del fenómeno El Niño, el cual provocará una reducción en las lluvias y un aumento en las temperaturas en varias regiones del país, según la perspectiva climática del Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
De acuerdo con la proyección del IMN, presentada por la meteoróloga Karina Hernández Espinoza, las condiciones en el Pacífico ecuatorial muestran un debilitamiento del enfriamiento, lo que favorecerá la formación de El Niño a partir de junio.
Este fenómeno se caracteriza por el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones normales del clima. En el caso de Costa Rica, suele traducirse en menos precipitaciones, especialmente en el Pacífico y el Valle Central.
La institución mantiene en vigilancia el sistema de alerta temprana del ENOS, ante la alta probabilidad de que el fenómeno se consolide en los próximos meses y se extienda incluso a inicios de 2027.
Como consecuencia, el país experimentará un déficit de lluvias de entre un 10% y un 30% durante la época lluviosa, principalmente entre abril y noviembre.
El impacto será más evidente hacia el cierre del año. Los meses de setiembre, octubre y noviembre registrarán las condiciones más secas, con reducciones de hasta un 30% en regiones como el Pacífico, el Valle Central y la zona norte-occidental.
Además, la presencia de El Niño influirá en una menor actividad ciclónica, con una proyección de entre nueve y 12 sistemas, por debajo del promedio histórico, lo que limitará el aporte de lluvias al país.
El fenómeno también generará un aumento en la temperatura promedio, con valores entre 0,5 y 1,5 °C por encima de lo normal en todo el territorio nacional.
El panorama climático para 2026 estará determinado por la evolución de El Niño, por lo que el monitoreo continuo será clave para anticipar sus efectos en sectores como agricultura, recurso hídrico y generación eléctrica.