Ya pasó un poco más de un año desde que el cuerpo de Nancy Murillo Corrales, educadora de 45 años, fue hallado sin vida dentro de su casa, en el cantón fronterizo de Coto Brus.
Desde entonces, un hombre identificado como Kevin Josué Campos Santana, quien habría iniciado una relación sentimental con Murillo dos meses antes del crimen, fue señalado por las autoridades como el único responsable del femicidio.
El mes pasado, según confirmó el Ministerio Público a La Nación, el sujeto decidió someterse a un procedimiento especial abreviado y el 7 de julio Juzgado Penal de la zona pactó una pena de 18 años en prisión.
En los procedimientos abreviados el acusado acepta los cargos a cambio de no ir a juicio y de que el tribunal valore una posible rebaja en la pena a imponer.
Nancy era directora de la Escuela de Fila San Rafael, en el distrito de Gutiérrez Braun y, aunque era oriunda de Pérez Zeledón, residía en el mismo distrito donde trabajaba. Según testigos, no se le vio durante el domingo 14 de julio de 2024, por lo que algunas personas cercanas acudieron a su vivienda a buscarla. Fue entonces cunado dieron con el cuerpo y alertaron a las autoridades.

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Durante las primeras diligencias de investigación, agentes del OIJ determinaron que Campos había sustraído el carro, una computadora, el celular y las tarjetas bancarias de la mujer. La autopsia, por su parte, reveló que Nancy presentaba una fractura del hueso hioides, la cual le provocó la muerte por asfixia mecánica.
Dos días más tarde, el 16 de julio, Campos, de 29 años, fue detenido por oficiales de Fuerza Pública y agentes del el OIJ en Cañas, Guanacaste, mientras realizaba una compras. En ese entonces Elder Monge, director regional de la Fuerza Pública en Guanacaste, afirmó en que el hombre fue identificado durante un patrullaje gracias a la fotografía y otras características suministradas por la Policía Judicial.
Laura Guzmán, trabajadora social y excompañera de la fallecida, relató a este medio que la educadora era una mujer “carismática, alegre y muy emprendedora”. Además recordó que “siempre buscó ser feliz”.
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Guzmán relató en aquella época, que Nancy fue maestra durante varios años en el cantón de Talamanca. Estuvo en la escuela de Gandoca y luego pasó a la de Hone Creek, donde atendían a más de 700 estudiantes. Llegó a esa zona en 2012, procedente de Coto Brus, y se retiró hacia ese mismo cantón en 2019. Era amante de los animales y tenía un perro que a menudo la acompañaba durante los mandados en su carro.
Su sueño era volver a Coto Brus y conseguir una dirección, como al fin lo logró en la escuela de Fila San Rafael, donde tenía más de un año y medio como directora. Murillo impartía clases a un grupo por la mañana y a otro por la tarde. Además, tenía una tienda en Puerto Viejo de Cahuita. “Era una mujer que sabía coser muy bien y siempre vestía muy elegante” rememoró Guzmán.
Estudiantes, familiares y compañeros de trabajo le dieron el último adiós a Nancy la mañana del 19 de julio, en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en San Vito de Coto Brus.
33 femicidios en 2024
En el 2024, según datos del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia del Poder Judicial hubo 33 femicidios. Este año, ya se reportan 21.
Las elevadas cifras han provocado que diferentes grupos sociales y especialistas insistan en la necesidad de educar desde las familias, para que exista cero tolerancia a la agresión física, verbal, psicológica o financiera.
En declaraciones a este medio, en febrero anterior, la criminóloga Laura Gordon advirtió que muchas parejas ingresan en relaciones peligrosas sin darse cuenta, omitiendo las etapas del noviazgo.
“Primero vienen los ataques físicos y sexuales, pero las víctimas mantienen la imagen de aquella persona que al inicio era romántica y tierna. No reaccionan porque creen que el problema es suyo y que están haciendo algo mal. Los agresores refuerzan esta idea, haciéndolas sentir culpables e inferiores, cuando en realidad son personas que nunca aprendieron a respetar límites y no los reconocen a la hora de agredir”, explicó.
Gordon insiste en la necesidad de educar a las mujeres para que desarrollen autonomía emocional y financiera, lo que les permitiría identificar a tiempo una relación tóxica y salir de ella.
También enfatizó la responsabilidad de la comunidad, instando a los vecinos a denunciar estos casos al sistema de emergencias 9-1-1 o a la línea 1125 del Inamu.