
Este lunes inició en los tribunales de Pococí, en Limón, el juicio oral y público contra Fernando Ramírez Mejía, acusado del feminicidio de Juliana Diermissen Noel. De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, el imputado habría dado muerte a la mujer y posteriormente desmembrado su cuerpo entre el 1.º y el 10 de noviembre de 2023, dentro de la vivienda que ambos compartían en Cariari de Pococí.
Luz Dania Noel Carazo, madre de la víctima, espera que el Tribunal condene al acusado a la pena máxima de 35 años de prisión por el brutal crimen de su hija. “Quiero que se haga justicia y que le den la pena máxima porque lo que él hizo no se lo deseo a nadie. Es muy duro todo esto porque en el expediente me estoy dando cuenta que todos sus restos estaban incompletos, por lo menos le pude dar sepultura pero él me la descuartizó, él sabía lo que estaba haciendo lo tenía todo todo planeado”, expresó doña Luz.
Según la acusación presentada por el fiscal de Pococí, Luis Grijalba, el encartado Ramírez Mejía “teniendo pleno conocimiento del carácter ilícito de sus actos, con la intención de causarle la muerte a la agraviada, la desmembró de sus extremidades”, hecho que de acuerdo con la pieza acusatoria, ocurrió en la casa que compartía la pareja en el barrio los Lagos de Cariari.
Noel Carazo relató que nunca conoció al acusado en persona y que su hija había iniciado la relación con él a través de redes sociales. “Yo a él no lo conocí nunca, ni lo he visto en persona, no conozco su familia. Ella lo conoció en redes sociales y él le dijo que se viniera para acá (Pococí), que se juntaran. Ella no era de estos lados”, explicó la madre de Juliana.

La mujer también reveló que luego se enteró del comportamiento violento del acusado. “Me dijeron que él era muy posesivo, ella hablaba más con la hermana y le decía que él cuando tomaba era muy posesivo y que ya la había amenazado”, recordó.
A pesar del dolor que le ha causado la muerte de su hija, doña Luz asegura que no guarda rencor y que solo espera que el sospechoso sea duramente castigado. “No tengo rencor en mi corazón porque eso me hace daño y creo en la justicia divina, sé que tarde o temprano lo va a pagar. Va a tener que rendirle cuentas a Dios, pero sí quiero la justicia terrenal”, concluyó la madre de Juliana.

