
El Tribunal Penal de San José sentenció este lunes a ocho años de prisión a un hombre de apellidos Núñez Marte, dueño de una pulpería y una venta de ropa americana en Tierra Dominicana, por almacenamiento y comercialización de metanfetamina y éxtasis.
La Policía de Control de Drogas (PCD) y la Fiscalía de Narcotráfico y Delitos Conexos detuvieron a Núñez Marte en febrero del año anterior, tras allanar el minisúper localizado en esa conocida zona de la capital, en avenida 7, entre calles 6 y 2. Sin embargo, el acusado no era el objetivo original de la investigación, según explicó el juez Roberto Díaz, presidente del tribunal.
La pesquisa arrancó a partir de una reunión en una cafetería cerca de La Sabana, donde un oficial encubierto pactó con dos personas la venta de una gran cantidad de pastillas. “Cuando las dos personas que hacen el ofrecimiento se retiran, son seguidas por otros investigadores y llegan hasta el local comercial donde usted trabajaba, el que tenía la patente a su nombre”, justificó Díaz al leer el fallo.
Al día siguiente, el oficial encubierto regresó al local para verificar la droga y recibió 25 pastillas de metanfetamina como señal del trato. Eso motivó el allanamiento el 4 de febrero.
Durante el operativo, las autoridades informaron sobre la incautación de más de 20.000 dosis de droga sintética. No obstante, el tribunal solo tuvo por acreditadas 15 pastillas halladas en una vitrina de vidrio, cerca de las cajas del local. “La vinculación con usted es porque, precisamente, esa droga está cerca de su pasaporte”, dijo el juez. Un perro adiestrado marcó el sitio exacto donde estaban las pastillas, que luego fueron confirmadas en laboratorio forense como metanfetamina y éxtasis o MDMA.
Además de la droga, los investigadores hallaron grandes sumas de dinero fuera de la caja registradora: ¢42.000 en un lugar, ¢199.000 en otro y más de ¢1.163.000 escondidos en un escritorio. El tribunal ordenó devolver el dinero de la caja por presumir que correspondía a la actividad comercial lícita, pero decomisó el resto.
“Estos billetes estaban escondidos de una manera que no se podía vincular, bajo ningún supuesto, con la actividad comercial”, señaló Díaz.
La pena de ocho años, la mínima prevista para este delito, se justificó precisamente por la baja cantidad de droga que el tribunal tuvo por acreditada. “Consideramos que la pena mínima era suficiente”, explicó el juez.
El jueves de la semana pasada, el Ministerio Público había solicitado 12 años de prisión para el encartado. Los jueces ampliaron en seis meses la prisión preventiva contra Núñez, mientras el fallo queda en firme.
‘Las 20.000 pastillas no existen’
Luis Cubillo, abogado defensor del sentenciado, anunció que apelará la sentencia una vez que reciba el texto íntegro del fallo, previsto para el próximo lunes.
El litigante explicó que el tribunal acogió un argumento que considera clave y anuló el allanamiento de una bodega donde estaba la mayor parte de la droga, por considerar que la Policía de Control de Drogas ingresó al lugar sin orden judicial. “Lo que nosotros determinamos es que las 20.000 pastillas que habían dicho que existían, no existen.
El Tribunal declaró nulo el allanamiento por el cual llegaron a esa bodega. “Es decir, la Policía de Control de Drogas entró ilegalmente”, dijo Cubillo.
El defensor cuestionó además que las 15 pastillas por las que sí se condenó a su cliente hayan estado realmente en posesión de Núñez. “Igual no las tenía él ni estaban en su posesión”, sostuvo. Sobre la pena, Cubillo reconoció que dentro de todo es la mínima, pero dejó claro que no están conformes, “desde nuestro punto de vista, no había elementos para condenar”, afirmó.
El tribunal estableció que Núñez tenía vínculos con una organización criminal de al menos tres personas, más una cuarta identificada solo como Parce Ga, cuya identidad no se determinó.
Otro sospechoso involucrado en la causa fue objeto de un testimonio de piezas, es decir un proceso aparte y un tercer sujeto permanece fuera de ambos expedientes.

