
Discusiones, golpes, llamadas a la Policía y visitas constantes del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) a la casa de su hija. Así recuerda Maylin Espinoza Mena los años de relación entre Nadia Peraza y Jeremy Buzano Paisano, principal sospechoso de asesinarla.
En una ocasión, asegura haber visto a su hija con el labio partido. Además, sus hermanos, tíos de Nadia, le alertaban constantemente que escuchaban golpes desde el cuarto que la joven compartía con el sospechoso.
Peraza, de 21 años, fue reportada como desaparecida en febrero del 2024 y parte de sus restos desmembrados fueron hallados en mayo del mismo año dentro de un refrigerador en San Pablo de Heredia. El electrodoméstico se ubicó en la vivienda que entonces habitaba Buzano Paisano, de 27 años.
El hombre, quien acudió a los Tribunales este miércoles, enfrenta una acusación por 21 delitos, incluyendo femicidio, sustracción patrimonial, once estafas informáticas y ocho casos de suplantación de identidad.
La Fiscalía sostiene que Buzano fragmentó el cuerpo de su expareja, con quien tuvo una hija, y utilizó la tarjeta bancaria y el teléfono celular de la víctima para simular que seguía con vida. El caso incluye un historial de presuntas agresiones.
La madre de Nadia declaró este miércoles como testigo en el juicio que se sigue contra Buzano, el cual inició en los Tribunales de Heredia. Desde la barra del público, tres tíos de Nadia y una prima suya se mantuvieron presenciando el debate, con camisas que mostraban el rostro de la joven y mensajes que clamaban justicia.
A solo metros de ellos se sentó el sospechoso, a quien solo se le escuchó en una ocasión este miércoles. Durante el reconocimiento, el joven sostuvo que no es responsable de los hechos que se le imputan y que tampoco comprendía por qué estaba en el juicio. En adelante escuchó atento el testimonio de la madre de Nadia, moviendo sus pies, inquieto.

Según relató la madre de Nadia, la relación estuvo marcada por la violencia desde el comienzo. Su hija conoció a Buzano a mediados del 2020 y, en setiembre de ese mismo año, el joven se mudó a la casa de la familia.
En esa vivienda vivían Nadia, la madre de Nadia, el abuelo de la joven y varios tíos. Fueron principalmente estos últimos quienes advirtieron sobre las agresiones y constantes pleitos entre la pareja.
Hablaban en voz baja y no se entendía bien por qué discutían, pero su madre rememora que el sujeto era celoso y dominante. Espinoza narró al tribunal un episodio ocurrido en 2021, cuando Buzano llevaba algunos meses viviendo allí.
Dentro de la habitación que compartía con Nadia, sus tíos tuvieron que intervenir en una discusión que se tornó violenta. Le insistían al sospechoso que abriera la puerta y, cuando accedió a salir, atacó a los tíos de la joven con la hebilla de una faja.
Desde entonces, le prohibieron la entrada a la casa y Nadia se mudó con él a una vivienda cercana al Cementerio de Heredia. Allí compartían con un tío de la joven, quien también habría presenciado agresiones. Posteriormente, la pareja se trasladó a un cuarto, también en el centro.
“Un día llegué, él iba saliendo rápido y ella le tiró algo. Él estaba discutiendo y ella le tiró algo”, recordó su madre sobre otro episodio.
Las discusiones continuaron y escalaban hasta que Nadia, por su cuenta, llamaba a la Policía. Cuando los oficiales llegaban, recuerda su madre, notificaban a funcionarios del PANI, quienes intervenían en favor de la menor que la pareja tenía en común.

“Un día yo pasé y estaba la policía ahí. Ella me dijo que había llamado para que lo sacaran, porque no quería salir”, relató.
Poco antes de desaparecer, su madre recuerda haber visto a Nadia con el labio lastimado. Aunque la joven no revelaba detalles sobre lo que estaba viviendo en privado, sí le manifestó que no quería vivir con ese “engendro”, e incluso dijo que iba a sacar todas sus pertenencias de la casa. Un incidente violento derivó en que se le impusiera a Buzano una orden de alejamiento a favor de Nadia.
Para entonces, Marylin tenía la custodia de la niña, pues el Patronato determinó que el ambiente más seguro para su desarrollo era lejos de sus padres.
El testimonio de la madre este martes se extendió por varias horas y, cerca de las 4 p. m., la defensa presentó a otro testigo que también relató presuntas agresiones. Se trata de un amigo de Nadia, a quien habría conocido en una iglesia y con quien mantenía cercanía.
El joven afirmó que Nadia era una joven trabajadora, que dedicaba sus días a su hija. Agregó que, en varias ocasiones, Nadia le contó que Buzano le pegaba a “puño cerrado”. Estas presuntas agresiones, dijo, también se extendían a la niña y, en alguna ocasión, la muchacha le confesó que no lo dejaba por temor.
“Se desencadenó todo este tema de violencia de género que lamentablemente se dio con el desenlace del fallecimiento de ella en esa forma tan atroz”, afirmó a la prensa el abogado de la familia de Nadia, Joseph Rivera, a las afueras del edificio judicial.
Por su parte, Buzano declaró este martes que no es responsable de los hechos que se le imputan e indicó que no comprendía por qué estaba en el juicio. Además, afirmó ser adicto a la cocaína, la marihuana y al licor.
Sobre las presuntas agresiones, su abogado defensor, Francisco Herrera, afirmó que estos hechos son muy “difíciles de probar”. Insistió varias veces durante el día que su cliente es inocente.
“No tienen idea que duro ha sido para él”, dijo, poco antes de explicar que el joven extraña a su pareja y también a su hija.
“Él siempre me ha dicho que lo pueden acusar de lo que quieran, de drogadicto, que es esto, que lo otro, pero que él nunca, nunca le pegó a Nadia”, agregó el abogado.
