
Un costarricense de 40 años, identificado con los apellidos Rojas Porras y conocido con los alias de Pirulo y Cabro, se convirtió, la mañana de este lunes, en el vigésimo segundo costarricense extraditable tras su detención en Puerto Viejo de Limón.
Rojas tenía una orden de captura activa desde noviembre del 2025 y es requerido por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Texas, donde figura como sospechoso de los delitos de conspiración para fabricar y distribuir cocaína.
Esta es la misma instancia judicial que solicitó la extradición del exmagistrado Celso Gamboa Sánchez y del exconvicto Edwin López, alias Pecho de Rata, también por presunto narcotráfico. Ellos fueron los primeros costarricenses extraditados desde la reforma al artículo 32 de la Constitución Política, que avaló en mayo del 2025 el envío de nacionales a otros países para afrontar causas penales.
Una fuente cercana al caso confirmó a La Nación que Rojas Porras, en apariencia, trabajaba de forma cercana con Gamboa.
De acuerdo con la acusación formulada por el país norteamericano, alias Pirulo habría integrado una organización de narcotráfico con operaciones en distintos puntos del continente, dedicada al traslado de grandes cargamentos de cocaína con destino final a los Estados Unidos.
Según la investigación, el grupo criminal presuntamente utilizaba lanchas rápidas, embarcaciones semi-sumergibles, barcos pesqueros y de carga, así como aeronaves, camiones articulados y otros vehículos para movilizar la droga desde Ecuador y Colombia.
Posteriormente, los cargamentos habrían transitado por Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala y México antes de ingresar a territorio estadounidense.
El Ministerio Público confirmó que, en las próximas horas, se realizará una audiencia ante el Tribunal Penal de San José, donde la Fiscalía solicitará que se ordene la detención provisional del imputado, mientras el país requirente completa el procedimiento formal de extradición y se resuelve una eventual entrega a las autoridades de los Estados Unidos.
“Se trata de un objetivo de persecución de alto valor para Costa Rica y el gobierno norteamericano. Esto evidencia el compromiso que tenemos en Costa Rica por trabajar de manera conjunta en contra del tráfico internacional de drogas”, afirmó el fiscal general de la República, Carlo Díaz, tras la detención.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó este lunes que, además de Rojas, la semana anterior se detuvo a un costarricense de apellidos Martínez González por presunto tráfico internacional de drogas. Él es requerido por las autoridades panameñas y fue contabilizado como el extraditable vigésimo primero.
Michael Soto, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó que, si bien la detención de nacionales con fines de extradición no significa que desaparecerá la criminalidad en el país, sí ayuda a disminuir los índices de violencia y, además, evita que estructuras transnacionales se asienten en Costa Rica.
