Una década necesitaron Los Maruja para consolidarse como la banda narco más poderosa de Cartago. Los hermanos pasaron de ser dos simples vendedores de droga en Vista Hermosa de Oreamuno a jefear el grupo que extendió tentáculos por todo el cantón, toda la zona de los Diques, Llanos de Santa Lucía y Orosi.
“En Los Maruja todo se mueve por lo que digan Julio y Marito, a nadie matan sin que ellos lo ordenen y ¡Dios guarde! usted se los brinque”, confirmó un informante sobre los dos cabecillas.
Esa persona, cuya identidad La Nación protege por su seguridad, detalló pormenores de la estructura, cómo se organiza, quiénes le suministran droga, dónde se ubican y cómo han escalado en la cadena delincuencial, incluso a sangre y fuego.
Todos los nombres o los apodos que se consignan en este artículo son ficticios, mientras avanzan los procesos judiciales que se siguen contra la banda.
Como estrategia personal, Julio ni siquiera vive en Cartago, mientras que Marito está preso. Al grupo se le conoce como Los Maruja, en recuerdo de una familiar de los hermanos.
En los últimos tiempos, esta organización de la vieja guardia entró en pugna por territorios para la venta de drogas con otras bandas más recientes como la de Los Gery y la de alias Gordo Julio, cuyo hermano sufrió un atentado el jueves anterior en el proyecto Manuel de Jesús Jiménez, cuando estaba en compañía de un supuesto sicario de la organización de los Gery.
La Policía no descarta que los dos hombres asesinados este viernes en Paraíso y que supuestamente eran integrantes de Los Maruja, serían en retaliación por el suceso del día anterior.
Desde abajo, pero atados a la muerte
Según el entrevistado, Julio y Marito empezaron vendiendo drogas en las calles de Vista Hermosa, pero pocos años después se expandieron hasta colocarse en la cima de la cadena delictiva.
El primer hecho que marcó su ascenso fue la detención de un hombre de apellido Elizondo, alias el Viejo, quien era el presunto cabecilla de un grupo conocido como Los Piruchos. “Al Viejo le habían matado dos hijos, la esposa y después le allanaron porque él toda la vida había vendido en Llanos de Santa Lucía”, recordó el informante.
Pero el acto criminal que puso a los hermanos al mando de la estructura fue el asesinato de Francisco de Jesús Ramírez Angulo, alias Picarita, abatido en una barbería en barrio Asís, cerca del estadio Fello Meza, en octubre del 2022. Este hombre de 37 años, padre de cinco hijos, estaba esperando que lo atendieran, cuando dos motorizados con ropas oscuras le dispararon en el pecho y el abdomen.
“Mataron a Picarita para apoderarse de la zona del Dique, y ahí fue donde ya subieron como la espuma”, relató la fuente consultada.
Alias Picarita, según esta persona, dominaba la venta de droga en el dique La Mora y cuando los hermanos tomaron esa zona, empezaron a expandirse a territorios como San Blas, Orosi, Palomo, Birrisito o Bermejo, entre muchos otros.
Según la descripción de la persona que conoció al grupo, Julio cuenta con un hombre de confianza, al que le dicen cariñosamente Santi. Este último, en apariencia, es familiar de un alto jefe en un cuerpo policial del Poder Ejecutivo.
Además, asegura que el sobrino de otro empleado público, en otro puesto de mando policial del Ejecutivo, también es vendedor de drogas de Los Maruja.
Estos datos, asegura, son de conocimiento de las autoridades.
La estructura criminal: distribución, sicariato y puntos de venta
Además de asignaciones bien establecidas, Los Maruja manejan términos que todos deben tener claros. Por ejemplo, las “recargas” consisten en reponer el inventario de droga que se vende de un día para otro. A la “mesa” se le llama a los miembros encargados de alistar las dosis de droga que llevan a vendedores, para vender al menudeo o “menudear”.
También se presume que la droga se moviliza en taxis oficiales, aspecto que es objeto de investigación de agentes judiciales.
En cuanto a la distribución de las jerarquías, el hombre describió que Marito y Julio son los líderes absolutos. Mientras que Santi es la mano derecha de Julio y se encarga de dar órdenes a los sicarios de la organización.
“Los que dan órdenes son los hermanos, de quién se muere y quién no se muere. Ahí nadie más puede tomar una decisión de matar a nadie”, explicó. “Quien acciona para que se ejecuten es Santi, y después de Santi, la ejecuta cualquiera, como T..., Y... o cualquier gatillero que ellos buscan en San José”.
Alias T... y Z... también son presuntos pistoleros. En el caso de Z..., además, es el encargado de finanzas de Marito y otro sujeto, alias Chunche, es el encargado de recoger el dinero de los principales puntos de venta.
“Cada uno de ellos tiene liderazgos en diferentes puntos”. En la línea de mando están Santi, Z..., V..., y Chunche, “que es el encargado de recoger los dineros de los principales puntos de venta, los más importantes”, detalló el hombre.
Otro de los integrantes, Chunche, permanece en prisión preventiva desde el 3 de diciembre pasado, cuando la Policía de Control de Drogas (PCD) lo detuvo como presunto involucrado en el caso Pavelo, por distribución de drogas y armas.
Se presume que este sujeto y V..., serían los supuestos encargados de sitios de distribución en zonas como Palomo, Birrisito, Santiago, Cervantes, Ujarrás, Río Regado, Vista Hermosa, Bermejo, Dique las Américas, Tierra Blanca y Cot.
El punto de venta en las cercanías del mercado de Cartago está en manos de un sujeto al que llaman Candado, aliado de V... y patrón de dos hombres más, padre e hijo, quienes permanecen en fuga y con orden de captura. Estos dos últimos serían administradores de otros dos puntos de venta.
El entrevistado mencionó los nombres de dos presuntos sicarios y de dos mujeres; una de ellas es la mano derecha de Candado y coadministradora en las ventas de drogas. Mientras que la segunda es pareja de un conocido cantante de música urbana, supuestamente involucrada en la banda.
También explicó que cuando necesitan gatilleros, “los mandan a traer de Chepe (San José) o de Limón, pero es porque Marito lo mueve todo desde la cárcel”.
No le compran al mismo proveedor de drogas siempre, pues negocian precios constantemente. “Julio siempre se va por el mejor postor, siempre anda buscando precios”.
Esta persona explicó que, en promedio, Los Maruja generan entre ¢3 millones y ¢4 millones diarios por la venta de sustancias ilícitas, el equivalente a ¢90 - ¢120 millones al mes.
Cuando se le consultó sobre cómo se distribuyen esas ganancias, explicó: “Ahí les dan lo que ellos pidan: un kilo, dos kilos, cinco libras, diez libras a los cabecillas, y ya ellos se encargan de distribuirlas”.
Guerra territorial sin rasgos de amainar
Hasta este 7 de marzo, Cartago acumula 20 homicidios, más del doble de los contabilizados en la misma fecha del año pasado, cuando se registraban 8. Para el Organismo de Investigación Judicial, muchos de estos crímenes están derivados de la pugna entre bandas.
Esa lucha territorial fue ratificada por Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quien explicó en una publicación de este diario, en febrero anterior, que no se trataría de hechos aislados, sino de una reconfiguración del mapa criminal brumoso.
Soto fue el primero en mencionar la existencia de un bloque opositor: la Alianza, con participación de Los Chacales, Los Gordos y Los Gery, en pugna por el control territorial frente a Los Maruja.
Los Chacales, asegura el entrevistado, “son una organización totalmente aparte. (...) Leonardo y Enrique Chacal no se meten en nada, ellos tienen su punto de venta y ya”. Enrique está preso y Leonardo tiene el control “por el puente los Gemelos, en el dique de Las Gradas”.
Al referirse a esta guerra callejera, el informante es más coloquial; los asesinatos “vienen en crecida por las faltas de respeto, ellos quieren ‘arrancarse al Gordo’ para quedarse con los puntos de él, y Los Gery se meten porque son aliados del Gordo Julio” (...) “El Gordo creció a la sombra de Los Gery”, reiteró.
Mientras tanto, Julio extremó su cerco de seguridad y es cada vez más un personaje invisible. El informante asegura que “huyó” de Cartago desde hace dos años y en el último año permanece solo en San José. “Julio no se deja ver por nadie, y cuando va a salir, siempre lo cuidan T... y Santi”.
Cuando se desplazan, “siempre van de punta y cola Santi y T... Ellos son los hombres de confianza, uno adelante y otro atrás; ellos son los ojos de Julio, y él confía solo en ellos”.
El entrevistado es categórico al decir que otras organizaciones no tienen interés en aliarse a Los Maruja: “Nadie les da pelota, nadie quiere nada con esa gente”.
