Hugo Solano C.. 8 julio
Un allanamiento en Cañas para detener al sospechoso de un homicidio, llevó al OIJ a otro escenario en Tilarán donde hallaron otros restos humanos. Foto: Cortesía OIJ.
Un allanamiento en Cañas para detener al sospechoso de un homicidio, llevó al OIJ a otro escenario en Tilarán donde hallaron otros restos humanos. Foto: Cortesía OIJ.

El cuerpo de un hombre que estaba desaparecido desde mayo, apareció sepultado en un cafetal en Las Nubes de Tilarán, según informó este miércoles el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La víctima fue identificada como Jander Jhoxan Sequeira Ramírez, de 19 años.

Lo extraño del caso, es que la Policía llegó a ese cafetal de Tilarán por otro hecho ocurrido el 12 de junio, cuando agentes del OIJ allanaron una vivienda en Cabeceras de Cañas, en el distrito de Quebrada Grande en Tilarán, Guanacaste, para detener a los sospechosos del asalto y homicidio de un comerciante asesinado horas antes en Abangares.

Esa vez asesinaron a José Marconi Carranza Azofeifa, de 70 años, dueño de una licorera, quien perdió la vida en el Hospital Monseñor Sanabria a raíz de los disparos recibidos.

Por ese homicidio se detuvo a tres hombres, incluido un individuo de 28 años, de apellidos Mora Rodríguez, que había migrado desde Pococí hacia Guanacaste.

Los informes confidenciales brindados a la Policía en ese momento indicaban que Jander Sequeira había trabajado para Mora tiempo atrás y que en esa época hasta compartieron una misma propiedad en Las Nubes de Tilarán. Sin embargo, desde mayo no se sabía nada del joven.

También trascendió que en esa propiedad funcionaba una especie de búnker, donde al parecer Jander Sequeira Ramírez había sido asesinado y luego quemado para enterrarlo en un cafetal que da con el patio de la casa.

Fue así como agentes judiciales de Cañas, lograron hilvanar la historia y, como parte del proceso, se hizo un rastreo de 8.000 metros cuadrados que dan con el patio del búnker.

En coordinación con miembros de Ciencias Forenses, Unidad Canina, Biología Forense y Antropología Forense, entre otros, dieron con los restos el viernes 26 de junio y procedieron con el levantamiento del cuerpo de Sequeira, que fue trasladado de inmediato a la Morgue Judicial, para realizar los análisis pertinentes.

Según el OIJ, en el proceso de la investigación, se logró contactar a la madre de Sequeira, quien vive en Puerto Viejo de Sarapiquí, e indicó que la última vez que habló con su hijo vía teléfono fue el 4 de mayo del año en curso.

Al no volver a saber de él, puso la denuncia por desaparición en Sarapiquí, donde pasaron la denuncia a San José, pues la versión de ella era que su hijo vivía en San José, en la ciudadela Quince de Setiembre, de Hatillo.

Ahora las investigaciones continúan para determinar si Mora tendría alguna relación con el homicidio de Sequeira o, en caso contrario, determinar quién mató a este último.

Seguidilla de hallazgos

Al hallazgo de esos restos en Tilarán, también se suma la detección de una fosa clandestina cerca del río Destierro en La Argentina de Pocora, Guácimo, el sábado pasado.

Luego de que agentes del OIJ fueron alertados, ordenaron la custodia del sitio a la Fuerza Pública durante la noche del sábado y organizaron la inspección para el domingo; sin embargo, terceras personas habrían burlado la custodia policial y llegaron a la fosa antes de los agentes del OIJ.

Cuando los oficiales de Pococí llegaron con los perros de rastreo, vieron la fosa recién excavada y huesos dispersos por varias partes, incluso por un barranco que da al río.

Aún así lograron enviar lo recolectado a la Medicatura Forense y se está a la espera de los análisis para determinar si corresponden a personas desaparecidas en las últimas semanas o meses.

El mismo sábado en que hallaron los de Guácimo, el OIJ de Jacó fue alertado de la aparición de un cuerpo, al parecer femenino, en un islote de Herradura, en Jacó de Garabito.

Ese día solo hallaron el tronco y extremidades. Fue el domingo cuando dieron con el cráneo y pasaron todos los huesos a los laboratorios para tratar de determinar la identidad.

De momento la única mujer desaparecida en la zona es una alemana de 33 años, identificada como Karin Holzapfel, de la cual el OIJ distribuyó el martes la foto, para pedir a la ciudadanía la colaboración en aras de tener alguna pista de su paradero.

De momento el laboratorio forense no han emitido detalles que permitan a la Policía determinar a quiénes corresponden los restos, tanto de Jacó, Puntarenas, como de Guácimo, Limón.