
“Luis”, de 50 años, llevaba una hora ejercitándose en el gimnasio Vita Fuerte, cerca de Metrocentro en Cartago centro, cuando escuchó las detonaciones que acabaron con la vida de uno de los clientes del lugar.
Este padre y abuelo, quien prefiere no revelar su identidad por temor, relató a La Nación el momento de terror que vivió la noche del lunes cuando un sicario irrumpió en el establecimiento y asesinó a Jeffrey Giovanny Araya Achio, de 34 años, conocido como Sayayín, mientras entrenaba.
“Siempre voy, pero a cualquier hora. Ayer fui en la noche. Yo no observé cuando él ingresó, solo escuché las detonaciones y me tiré al suelo de estómago”, recordó Luis, quien tiene dos meses de asistir a este gimnasio por comodidad y cercanía a su casa.
Luis asegura que en ese momento pensó que se trataba de un asalto. “Pensé en mi vida, en mi familia y que nos iban a matar. Había alrededor de 250 personas porque el lugar es grande. Yo estaba como a cinco pasos del muchacho que falleció”, relató.
El hombre describió el pánico generalizado entre los presentes al momento del ataque con arma de fuego: “La gente corría para salir, otros gritaban... Cuando se dejaron de escuchar las detonaciones me levanté y me fui de ahí”.
Visiblemente afectado, Luis confesó que no quiso quedarse a ver lo que había pasado y salió del lugar de inmediato.
“Es la primera vez que me llevo un susto así. Dios, mi Jesús Nazareno, la Virgen María y mi mami que está en el cielo me protegieron, ya que soy una persona de fe”, expresó.
Cuestionamientos de seguridad
Luis señaló que el gimnasio maneja un sistema de control de ingreso, pero cuestionó su efectividad ante un ataque de este tipo.
“No creo que en una situación así vayan a poner sus vidas en peligro”, dijo refiriéndose al personal del establecimiento.
El gimnasio permanece cerrado por el momento y Luis ya está valorando si continúa asistiendo ahí o se cambia a otro lugar.
El ataque ocurrió en horas de la noche, cuando el establecimiento registraba alta afluencia de clientes, Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), atribuyó este crimen a la pugna por territorios para la venta de drogas en el centro de la Vieja Metrópoli; hasta el momento ninguna persona ha sido detenida por este caso.
