
El Juzgado Penal de Pococí, Limón, dictó seis meses de prisión preventiva a seis de los siete detenidos el viernes anterior como parte del Caso Tridente, en el que se investiga a una presunta organización de sicarios que trabajaba para alias Coco Guácimo.
Al finalizar la audiencia de medidas cautelares el despacho judicial determinó que solo a uno de los imputados, de apellidos Arce Mora, le corresponde una medida no privativas de libertad.
A los otros seis investigados le impusieron prisión preventiva mientras se les procesa por los presuntos delitos de homicidio y tentativa de homicido, entre otros. La orden fue dictada para Abarca Solano alias Caremalo, quien era el principal objetio de la fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Pococí.
Los demás imputados son:
- Solano Guillén
- Solano Méndez (alias Magüí)
- Chaves Chavarría (alias Salsa de Tomate)
- Navarro Sáenz
- Peraza Espinoza
De acuerdo con las autoridades judiciales, estos sospechosos integraban el brazo armado de la organización de Roney José Ríos Oconitrillo, alias Coco Guácimo, quien fue abatido el 24 de julio por agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del OIJ, durante la captura de Alejandro Arias Monge, conocido como Diablo.
El caso se denominó Tridente debido a que durante un fin de semana de mayo de 2025, el grupo criminal cometió tres asesinatos consecutivos entre viernes y domingo.
El expediente judicial detalla que el día 23 de ese mes, “de común acuerdo, siguiendo el plan previamente establecido y con clara alevosía, aprovechando el estado de indefensión” de la víctima, dos integrantes en motocicleta interceptaron a un menor en La Perla de Guácimo y le dispararon. El joven murió por una herida en el tórax que le provocó “laceración cardíaca y hemotórax”.
Un día después, Emerson Ávila Cordero, alias Chanchis, fue asesinado en la parte posterior de su vivienda en Los Geranios de Guácimo. Ávila murió por heridas en la cabeza con “laceración encefálica extensa”.
En ese mismo ataque resultó herido un hombre de apellidos Hernández Villalobos, con un impacto en el glúteo derecho.
El 25 de mayo, menos de 24 horas después, Steven Joaquín Allete Ramírez fue asesinado dentro de su vivienda en La Selva de Guácimo, mientras su pareja sentimental estaba en la casa y desde un automóvil gris se hacían “labores de vigilancia y acompañamiento” en las inmediaciones. Allete murió por lesiones en cabeza y cuello que le provocaron “fracturas de la bóveda y base del cráneo y laceración del tallo cerebral”.
El viernes anterior, la Fiscalía y el OIJ ejecutaron ocho allanamientos, la mayoría de ellos en Guácimo de Limón, para detener a los siete imputados.
