
El Ministerio de Justicia y Paz informó de que el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (Cacco), ubicado en San Rafael de Alajuela, registra un 95% de avance al 21 de setiembre y la cartera se prepara para la recepción del inmueble y su equipamiento.
Justicia explicó a La Nación que el proceso de recepción comprende, entre otras acciones, la revisión de las instalaciones, la verificación del funcionamiento de los equipos y sistemas y la identificación de eventuales ajustes que deban atenderse, en coordinación con las instancias técnicas.
Paralelamente, se ha trabajado en los procedimientos y la organización de los servicios necesarios para el funcionamiento del nuevo centro carcelario. La puesta en operación, explicó, requiere de una planificación rigurosa, dadas las características del establecimiento y el perfil de la población que albergará.
La intención del Poder Ejecutivo es que al Cacco sean trasladados privadas de libertad de alto perfil criminal en Costa Rica. El nuevo complejo penitenciario está ubicado en el mismo predio donde funciona el Centro Penitenciario La Reforma y fue construido a partir de planos donados por el gobierno de El Salvador.
El diseño del Cacco está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de ese país centroamericano. Aunque inicialmente el gobierno de Costa Rica anunció la construcción de una “megacárcel”, el complejo costarricense tendrá capacidad para albergar hasta 5.000 personas privadas de libertad, una cifra muy inferior a la capacidad del CECOT, que puede recibir hasta 40.000.
Mientras concluye la construcción de esta obra, está en curso la programación del ingreso de los reos, para que el traslado transcurra de forma ordenada y segura, según indicó Justicia.
Superó el plazo prometido
En enero de este año, cuando el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, visitó Costa Rica para el acto protocolario que dio inicio a la construcción de la cárcel, el entonces presidente Rodrigo Chaves anunció que la obra estaría lista en 195 días.
Esto implicaba que el 27 de julio del 2026 la construcción de la cárcel, adjudicada a la empresa Edificadora Centroamericana Rapiparedes Sociedad Anónima (Edificar), ya habría culminado. Sin embargo, no fue así.
Al 26 de setiembre, aunque la obra registra un alto porcentaje de avance, el Gobierno no ha anunciado la fecha de inauguración y el Ministerio de Justicia indicó que, una vez definida, se comunicará en coordinación con las autoridades institucionales y la Presidencia de la República.
El complejo estará conformado por cinco módulos habitacionales. Cada módulo contará con infraestructura independiente y controlada.
Se espera que una de estas unidades tenga capacidad para 1.020 personas privadas de libertad, distribuidas en celdas para 60 personas, con camarotes triples.
También habrá vigilancia total por parte de la Policía Penitenciaria, con visibilidad completa de los espacios. Tendrá puestos de control y accesos regulados, baños y duchas, pasarelas internas y patios de sol independientes.
