Accidentes

Antonio Pineda, chofer de vagoneta que chocó con bus: ‘Quedé prensado con el cinturón. Me lo logré quitar, me tiré y el camión explotó'

Conductor del bus también cuenta su historia: “Me siento más feliz que sí hubiera ganado millones, así deben sentirse también mis pasajeros, porque volvimos a nacer”.

Antonio Pineda se salvó de milagro cuando la vagoneta que conducía perdió el control y chocó contra un bus con 55 pasajeros en Orosi, el martes en la madrugada. Él había salido desde las 2 a. m. de Calle Blancos, en San José, rumbo a Orosi e iba con el vehículo cargado de asfalto. Le faltaban dos kilómetros para llegar a su destino cuando ocurrió el percance cerca del antiguo puente Negro.

“Cuando venía bajando hacia Orosi algo se reventó abajo de la vagoneta. Escuché algo que explotó, no sé qué pasó, pero la caja de cambios se quedó en neutro. En eso se soltó la vagoneta, agarró velocidad y ya no pude controlarla. Lo que hice fue esquivar los obstáculos para no atropellar a nadie ni chocar con los carros ni motos que venían subiendo, pero no me daba ni para hacer los cambios de marchas”, relató.

Esta versión del fallo mecánico fue confirmada por Juan Manuel Sánchez, oficial de la Policía de Tránsito, quien detalló que el camión pesado viajaba de norte a sur (con rumbo a Orosi) cuando sobrevino la tragedia. “No se sabe si el problema fue en la caja de cambios o si se quedó sin frenos la vagoneta, pero ante esto lógicamente irrespetó la luz del semáforo y chocó al autobús, el cual venía subiendo (hacia Cartago)”, explicó.

Pineda agregó: “Cuando colisioné, la vagoneta agarró fuego. Yo estaba prensado con el cinturón y sin poder sacar el pie. Logré sacar el pie, pero el cinturón no salía y no salía. Ya las llamas me estaban llegando y no sé cómo logré quitarme el cinturón. Donde me tiré del camión, explotó y me tiró lejos. Cuando me levanté el camión ya estaba todo envuelto en llamas”.

“Me fui a donde el chofer del bus y él me decía que estaba prensado. Pedí ayuda y entre varios le sacamos el pie al señor. La misma gente del bus y unos señores que pasaron por ahí que iban para el trabajo llegaron a ayudar, gracias a Dios que el Cuerpo de Bomberos llegó rápido”, aseguró Pineda.

Agregó que nunca ha tenido un accidente y aún no se explica lo que sucedió. “Siempre ando esa vagoneta, le reviso luces, los chimbos, gases, direccionales, presión de llantas, aceite hidráulico, escobillas, pero yo no sé de mecánica para revisar lo demás. Cuando pasé por la estación de pesaje en Ochomogo, todo funcionó con normalidad. Si uno no tiene los documentos al día no puede seguir el camino”.

La vagoneta es la número 3002 de la empresa Conansa y el próximo mes debía asistir a la revisión vehicular. Las pruebas de alcoholemia hechas por la Policía de Tránsito salieron negativas.

Pineda y Mauricio Zúñiga, el chofer del bus, viajaron en la misma ambulancia hacia el Hospital de Cartago. “El chofer y yo veníamos juntos en la ambulancia y yo le dije qué oportunidad nos dio Dios, esto es un milagro de Dios”. Él me dijo, ‘es un milagro de Dios que estoy vivo, que estoy contando la historia, cuando vi el camión de frente, creí que hasta ahí había llegado mi vida’, y lo mismo pensé yo”, comentó Pineda

Zúñiga también habló con La Nación y solo le atribuye a la Santísima Trinidad y a la Virgen María el haber sobrevivido junto a los 55 pasajeros a la terrible colisión. “Era mi primera carrera. Cuándo empezaba a ingresar al puente (viniendo de Orosi) vi como si fueran unas olas de surf que se me venían encima y no supe más hasta que escuché gritos y lamentos. Solo la Santísima Trinidad y la Virgen María, de la que soy creyente, nos dio otra oportunidad de vida”.

El percance sucedió a las 4:45 a. m. en la ruta 224 entre Orosi y Paraíso, lo que produjo una movilización de cruzrojistas y bomberos para trasladar a personas heridas al Hospital Max Peralta, en Cartago, donde recibieron atención médica.

En principio, la Cruz Roja indicó que atendieron 44 personas; sin embargo, más tarde actualizaron el dato a 55, de las cuales 31 sufrieron golpes o cortaduras leves y 13 lesiones en tórax, abdomen y espalda. Entre estos últimos están los conductores de ambos vehículos.

Zúñiga, vecino de Palomo de Orosi y de 53 años recién cumplidos –el 24 de abril–, tiene más de 25 años de dedicarse al manejo de autobús, la mayoría con Autotransportes Mata Irola. Mau, como lo conocen, fue dado de alta el martes por la noche del hospital.

“Me siento más feliz que sí hubiera ganado millones, así deben sentirse también mis pasajeros, porque volvimos a nacer”, reconoció.

El conductor solo presenta contusiones en sus rodillas y moretones, lo que para muchos es un milagro, pues él quedó en primera línea porque su cabina de chofer fue donde impactó la vagoneta de la constructora Conansa cargada de asfalto.

Jéssica Rojas, una de las pasajeras que sobrevivió al accidente, continúa afectada tras el percance. Ella siempre toma el autobús cerca de las 4 a. m. para asistir a su trabajo.

Lucrecia Bonilla, su mamá, contó la situación. “Está con mucho dolor, ayer (martes) solo le dolía la cara y la pierna por el golpe, pero ya este miércoles le dolía un poco el pecho. En la noche del martes lloraba mucho, todavía está un poquito en trauma, se quejaba demasiado y gritaba, dormí con ella”.

Bonilla agregó que en el Hospital Max Peralta le dijeron que se le hizo un coágulo de sangre en el músculo y por eso siente dolor en la pierna. Rojas se encontraba en los asientos delanteros del bus, por lo que al menos dos o tres personas le cayeron encima y su pierna quedó prensada.

Viviana Morales, esposa y hermana de dos de los pasajeros que viajaban en el bus, comentó que su esposo Steven Obando tuvo una herida en la frente de 12 puntadas y su hermano Carlos Felipe Morales solo recibió golpes.

“El mismo martes les dieron la salida del hospital y están incapacitados por ocho días. Ellos lo que me comentan es que cuando se dieron cuenta la vagoneta ya los había impactado. Fue cuando cayeron en ese guindo y empezaron a reaccionar para poder salir. Iban sentados y siempre estuvieron conscientes. Mi esposo lo que recuerda es que donde el bus cayó al guindo, ellos brincaron (venía sentado en la parte de atrás) y él cayó en las gradas del bus y en algún filo de las gradas se golpeó la frente, mi hermano iba en el centro”.

Paula Córdoba

Paula Córdoba

Estudiante de Comunicación en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre Sucesos y Judiciales. Ganadora del premio 2021 Alberto Martén Chavarría de la Cámara Norteamericana de Comercio (AmCham).

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