Vida

San Ramón, recoveco ecoturístico entre la niebla

Acariciadopor las nubes, San Ramón es un cantón rebosante de recursosnaturales, cultura tica y destinos turísticos memorables. ¡Déjesesorprender por su magia!
Acariciadopor las nubes, San Ramón es un cantón rebosante de recursosnaturales, cultura tica y destinos turísticos memorables. ¡Déjesesorprender por su magia!

San Ramón es un pueblo tico que no ha sido invadido aún por la oleada turística usual. La cultura costarricense permanece intacta en esta ciudad de calles anchas y cuna de las boutiques de moda.

A solo una hora de la capital y 45 minutos del aeropuerto Juan Santamaría, el rincón ramonense despliega sus bellezas ecoturísticas para quien lo visite.

Miradores, aguas termales, reservas biológicas y tours a zonas aledañas como Sarchí y el volcán Arenal son parte de los atractivos que ofrece este pedacito de tierra alajuelense, que alberga a más de 80 mil habitantes.

San Ramón se conoce como la "tierra de los poetas", por ser el hogar de poetas, escultores, políticos y maestros de la patria que han sobresalido en la historia costarricense; como Ema Gamboa, José Joaquín Salas y Lisímaco Chavarría y tres Expresidentes de la República: Julio Acosta, José Figueres Ferrer y Francisco Orlich.

El centro de San Ramón es foco de cultura e historia con la presencia del Museo Regional, el Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer, el Mercado Municipal y el Monumento Nacional al Boyero, entre otros.

Parte de los imperdibles del lugar es la reserva biológica privada El Silencio de los Ángeles. Un santuario de 2.000 acres que protege una de las selvas más raras del mundo: el bosque nuboso. De todo el territorio del planeta, solo un 2% tiene estas características.

Hospedarse al natural

Dentro de la reserva, se ubica el hotel Villa Blanca Cloud Forest, un sitio capaz de funcionar integrado con el medio ambiente que lo envuelve.

Este hotel ecológico es ejemplo de que Costa Rica está en camino a un desarrollo más sostenible, con equilibrio entre conservación, uso de la tierra y educación sobre la diversidad biológica.

Fundado por el Expresidente de la República Rodrigo Carazo en 1992, Villa Blanca fue adquirido en 2004 por Hoteles Verdes de Costa Rica, quienes se encargaron de reestructurar el concepto.

Entre árboles y senderos relucen 35 casitas que semejan villas de la Costa Rica de 1800, con maravillosas terrazas con vista al bosque. Entre las nubes de San Ramón, una chimenea calienta el ambiente lleno de privacidad.

El hotel también cuenta con cine propio, senderos, lechería, viveros y una capilla llamada La Mariana, construída por don Rodrigo Carazo para su esposa Estrella. En esta capilla, el cielorraso se compone de más de 800 piezas de cerámica pintadas a mano. Es un destino cotizado para bodas por su belleza y nivel de detalle; se realizan unas 40 ceremonias al año.

Gastronomía local

Villa Blanca Cloud Forest cuenta con un restaurante cuya chef ejecutiva, Hannia Campos, apuesta por fusionar productos locales con técnicas de alta cocina internacional. Además de saludables, los platos se preparan con ingredientes libres de químicos y producidos por el personal dentro de la propiedad del hotel.

Frutas, hierbas y vegetales se cosechan en sus huertas y viveros orgánicos. Además, cuentan con una lechería artesanal. Allí, las vacas con sus particulares nombres -Madonna, Lady Gaga y Britney- se ordeñan a diario para obtener deliciosa leche fresca y elaborar quesos, mantequilla, yogur y helados. El pan y la granola son parte de los alimentos que se producen en la cocina de Villa Blanca.

No es poco usual ordenar pechuga de pollo en salsa de cas o sorprender a los amantes del dulce con un inesperado mousse de ayote, bañado en caramelo de estragón y servido con helado de moras orgánicas y trufas de chicha de la casa con piña, mora y fresas. Sí, ¡sabe tan increíble como suena!

Campos intenta rescatar ingredientes como el nance y el cohombro e incorporarlos en sus recetas, para sorprender a los comensales nacionales y extranjeros.

Aventura verde

En San Ramón el día se le puede pasar entre senderos, en la compañía majestuosa del bosque nuboso.

Este cantón tiene cerca de 490 especies de aves endémicas y emblemáticas que pueden avistarse pues en esta región pueden verse representadas más del 50% de las especies del país.

Además, los más aventureros pueden disfrutar de miradores naturales, caídas de agua, mariposarios y trapiches. Como parte de la oferta de Villa Blanca, se ofrecen caminatas diurnas y nocturnas por el bosque donde pueden observarse ranas, insectos, serpientes y -con algo de suerte- algunos felinos como pumas y jaguares.

El hotel cuenta además con una estación biológica en la cual un equipo se encarga de investigar la flora y fauna del lugar y de educar a grupos de estudiantes sobre el respeto a la naturaleza.

Villa Blanca es ideal para salir de la rutina y olvidarse por unos días de las carreras cotidianas. La posibilidad de dormir en una habitación lujosa y a la vez rebosante de prácticas que respetan la naturaleza es real en este hotel. Las noches frías ramonenses son perfectas para encender la chimenea y relajarse con el sonido de las chicharras.

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