
Pocas cosas tranquilizan tanto a un bebé como un chupón o una chupeta. Para muchos padres, se convierten en aliados cotidianos durante las noches, los momentos de llanto o las etapas más demandantes de la crianza. Sin embargo, cuando ese hábito se prolonga más tiempo del recomendado, puede tener consecuencias negativas.
La odontopediatra Melissa Rojas advierte que el uso prolongado del chupón y la chupeta puede afectar directamente el desarrollo de la mordida y la estructura bucal infantil.
“La succión cumple una función importante durante los primeros meses de vida. Sin embargo, cuando se mantiene por periodos prolongados puede afectar el crecimiento adecuado de los maxilares y la alineación de los dientes”, explica la especialista.
Según señala, uno de los principales retos es que muchas veces las alteraciones ocurren de manera gradual y pasan desapercibidas durante los primeros años. En algunos casos, los padres empiezan a notar cambios cuando el niño ya presenta dificultades para cerrar correctamente la mordida o alteraciones visibles en la posición de los dientes.
Entre las consecuencias más comunes asociadas al uso prolongado del chupón o la chupeta, la doctora Rojas menciona la mordida abierta, una condición donde los dientes superiores e inferiores no logran cerrar completamente al morder. También pueden aparecer problemas de alineación dental y modificaciones en la forma del paladar.
Además, explica que estas alteraciones también pueden influir en el desarrollo del habla, ya que la posición de la lengua, la mordida y la estructura oral forman parte del proceso normal de pronunciación y desarrollo del lenguaje.
Aunque cada niño tiene un proceso distinto, la especialista recomienda promover un retiro progresivo del chupón y la chupeta antes de los dos o tres años de edad, evitando cambios bruscos que generen ansiedad o estrés innecesario.

“El acompañamiento profesional permite hacer una transición adecuada, respetando el desarrollo de cada niño y evitando cambios bruscos que puedan generar estrés”, señala.
Rojas también aconseja evitar hábitos como dormir con el biberón o mantener la succión constante durante largos periodos del día, ya que esto aumenta el riesgo de afectaciones en la salud bucodental.
Por eso insiste en la importancia de realizar controles odontológicos desde edades tempranas. Más allá de detectar caries o revisar la dentición, estas consultas permiten identificar posibles alteraciones en el desarrollo oral y orientar a las familias sobre hábitos que pueden influir directamente en el crecimiento de los niños.
Porque aunque el chupón y la chupeta suelen verse como objetos temporales dentro de la infancia, su impacto puede extenderse mucho más allá de los primeros años.
