Shirley Ugalde. 24 febrero
Zulay Arias. Foto: Fotos Nicole Leroy_Beaulieu
Zulay Arias. Foto: Fotos Nicole Leroy_Beaulieu

En el 2013, la vida de Zulay giraba en torno al ejercicio. Iba dos veces al día al gimnasio y se preparaba para participar en competencias de fitness. Sin embargo, una mañana se despertó con una sensación de “me duele todo”. Lo que parecía algo pasajero se convirtió en su peor pesadilla. Luego de varias consultas con especialistas por sentirse agotada y con dolor general durante algunas semanas, le diagnosticaron fibromialgia. Una enfermedad incurable que ocasiona  dolores incapacitantes en los músculos y tejidos fibrosos.

“La primera reacción fue de incredulidad. Cuando me dijeron que tenía una enfermedad que me acompañaría el resto de mi vida, no quise aceptarlo. Además, se trataba de una sentencia de que no volvería a mi rutina de ejercicio. Me refugié en mi casa, no quería hablar con nadie, ni salir. La situación me generó mucha ansiedad y depresión”.

Después de varios meses, Zuly sintió que había tocado fondo. “Un día me desperté y dije: tengo que salir de esto, si yo no lo hago, nadie podrá hacerlo por mí”.

A partir de ese momento comenzó a dibujar para distraerse, tal y como lo hacía de niña. “Cuando estaba en la escuela siempre me regañaban porque en lugar de copiar lo que la maestra escribía en la pizarra, me dedicaba a hacer dibujos en los cuadernos. Yo nunca estudié diseño gráfico, ni artes. Esto comenzó como un pasatiempo. Mi papá era escultor empírico y mi abuela paterna fue costurera. De ellos heredé esa pasión por las artes plásticas”.

Arteterapia
Zulay Arias, conocida como Zuly, comenzó a dibujar gatos como una terapia para su fibromialgia sin sospechar que se convertiría en un negocio rentable
Zulay Arias, conocida como Zuly, comenzó a dibujar gatos como una terapia para su fibromialgia sin sospechar que se convertiría en un negocio rentable

“Tenía 4 gatitas que me ayudaban mucho con mi estado de ánimo. Un día me senté y me puse a dibujar a una de ellas, luego pensé en hacerla como una muñeca. La primera gata que hice fue bordada. Luego comencé a pintar las caras y a crearles cuerpos. Noté que al enfocar mi mente en los dibujos me olvidaba del dolor. Así empezó todo”.

Los siguientes pasos en su emprendimiento se fueron dando de manera casi natural. Su esposo, que es empresario, la orientó con la formalización del negocio en 2017, aunque el boom de Zuly_ Arte coincidió con el inicio de la pandemia. Lo cual considera que no es casual. “Al cerrar las tiendas tradicionales, muchas personas comenzaron a buscar opciones de regalos de proveedores locales y se encontraron con una gran variedad de ofertas de productos únicos. Creo que en el 2020 la gente volcó la mirada a los emprendimientos y esta tendencia se mantendrá”.

Sus publicaciones en redes sociales, especialmente en Instagram, se traducen en ventas inmediatas.

“Todo el trabajo es hecho a mano. Cada gato es único. Adoro hacerlo, me da mucha paz y tranquilidad, yo digo que los gatos llegaron en el momento justo, aparte de un trabajo, se convirtió en una terapia”.

Algunos diseños los realiza a solicitud de sus clientes, es decir personalizados. Pero sus favoritos son los que salen de su imaginación: tiene colecciones muy particulares, como gatos monstruo, gatos payaso, la gata bruja, una personificación de Frida Kahlo y recién comenzó a hacer gatos bebés. Este tamaño surgió como una opción para regalos más pequeños y para aprovechar al máximo los materiales que iban quedando con los recortes de los gatos grandes.

Creaciones de Zulay Arias
Creaciones de Zulay Arias

Una de sus satisfacciones es que el emprendimiento ha crecido lo suficiente para generar empleo a otras dos personas, quienes colaboran con el pre armado de los cuerpos.

Entre sus proyectos para este 2021 se encuentran abrir una tienda en línea e incluir diseños de perros, que por cierto ya está trabajando en modelos de chihuahua y poodle. Así que pronto veremos más mascotas en sus colecciones.

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