Perfiles

La Corazonada Visual: Arte e inclusión que rompe barreras

Un proyecto que promueve el potencial de las personas con discapacidad visual como sujetos portadores de cultura y que demuestra que todas las personas poseen su propio lenguaje en los procesos de creación artísticos.

El arte es un concepto que entendemos como “todas aquellas creaciones que realiza el ser humano para expresar su visión acerca del mundo, ya sea real o imaginario, de tal forma que a través de elementos plásticos, lingüísticos o sonoros, podamos expresar nuestras ideas, emociones, percepciones y sensaciones”. Usualmente asumimos que en este proceso, la vista es un sentido indispensable y que es prácticamente imposible desarrollar una pieza de arte sin utilizar nuestros ojos.

Sin embargo, el arte va más allá de ser un reflejo de lo que una persona pueda ver, es un lenguaje en el que cada uno, desde lo más íntimo de su ser, refleja sus vivencias, experiencias, pensamientos y sentimientos para que puedan ser apreciadas por quienes le rodean. Para algunos artistas, la vista no es parte de su realidad y es por medio de otros sentidos como el tacto que crean obras como pinturas, dibujos y esculturas, demostrando que todas las personas, en la inmensa diversidad de la cual formamos parte, somos portadores y creadores de arte y cultura.

“La corazonada visual: arte para todos” es un espacio que nace en el 2015 con el objetivo de promover la participación de personas con distintas condiciones de discapacidad visual en los espacios artístico-culturales.

Este espacio surge del proyecto de graduación de Ernesto Pérez, artista y licenciado en Enseñanza del Arte y la Comunicación Visual, quien desde hace más de diez años ha trabajado en la gestión, difusión y educación del arte y la cultura. En su tesis plantea metodologías de enseñanza del arte a personas con discapacidad visual, el desarrollo de exposiciones de carácter inclusivo y experiencias sensoriales para población con y sin discapacidad. Hace siete años, su proyecto finalmente se hizo realidad para habilitar un espacio desde el cual se ofrecen exposiciones, talleres, charlas y espacios de difusión artístico-cultural, en donde las personas con discapacidad visual son las protagonistas.

Hoy en día, el proyecto está conformado por cuatro artistas que, desde su condición, han trabajado técnicas como la pintura, la fotografía y el dibujo en las cuales plasman sus propias visiones de la discapacidad y el contexto en el que viven: Abel Valerio, Geoffrey González, Andrea Mora y Augusto Rodríguez.

Abel Valerio es cantante, pianista y fotógrafo. Además de su desarrollo artístico, ha trabajado en la gestión y promoción del arte y la cultura no solo desde La Corazonada Visual sino también en la Fundación para el Progreso de las Personas Ciegas. Desde niño, vive con retinopatía degenerativa, una condición que afecta la retina del ojo y por ende provoca una pérdida de la visión considerable e irreversible. Desde esta etapa, comenzó a desarrollarse en las artes plásticas, en áreas como el dibujo, la pintura y la escultura. En su adolescencia, descubrió la fotografía como una de sus pasiones y como una forma de mostrarle al mundo cómo era su vida desde sus ojos.

“Cuando estaba en el colegio decidí comenzar a experimentar con la fotografía. En ese momento tenía una cámara réflex que me permitió, a través de las imágenes que yo capturaba, tener una perspectiva diferente, ya que por mi condición, tenía un campo visual periférico muy reducido y gracias los lentes podía ampliarlo y tener una percepción muy distinta a la que yo normalmente tenía del mundo. Posteriormente comencé a tomar fotografías digitales y a trabajar un poco más la edición y la iluminación y a partir de ahí podía transformar esas imágenes y acercarlas un poco más a lo que yo quería proyectar, que era plasmar cómo era mi visión de las cosas”, explica el artista.

En su proceso creativo, a la hora de tomar una fotografía, Abel recurre a la parte figurativa, principalmente cuando es un paisaje o una fotografía urbana. Sus imágenes son principalmente en clave baja, un estilo de iluminación para lograr fotografías en las que predominan los tonos oscuros, sombras y la escasez de tonos claros. Esto se logra controlando la exposición de la fotografía y es un reflejo de la forma en la que Abel ve diariamente su vida.

“Mi composición la creo mucho desde la parte visual, con el remanente que tengo, pero también desde la parte táctil y sensitiva a la hora de colocar los objetos, tomarlos, verlos a contraluz, sentir sus bordes, sus texturas, ver sus dimensiones, todo esto interviene en el proceso final de la fotografía. En mi caso, lo que yo hago es complementar, en fotografía de objetos y de bodegones, la parte visual con la parte háptica y en lo que es fotografía en entornos un poco más grandes, trato de irme a lo figurativo, pero desde mi visión personal”, comenta Valerio.

Abel busca que sus fotografías pueden ser apreciadas no solo por las personas sin discapacidad visual, sino por personas con baja visión y que incluso puedan llegar a sentirse identificados. Sin embargo, más allá del resultado final, el artista considera que para muchas personas lo más curioso es el proceso de tomar las fotografías. “El hecho de ver a una persona que va por la calle caminando con bastón, que de repente se detiene, saca el trípode, coloca su celular y empieza a encuadrar y hacer una fotografía, creo que eso es lo que más le llama la atención a la gente”, mencionó el fotógrafo.

Asimismo, busca que en un futuro pueda conectar con las personas con ceguera total, involucrándolos en el proceso de realización de la fotografía, ya sea mediante talleres o performances en los cuales tener acceso a este tipo de contenido y crearlo para mostrar su propia visión del mundo. Además de la fotografía, Abel ha trabajado en conjunto con La Corazonada Visual en la enseñanza de la pintura a personas ciegas, donde ha logrado desarrollar espacios de inclusión en los cuales las personas pueden desarrollar su propio lenguaje a través de las artes visuales.

“En el arte no existen diferencias, el arte es lo que nos conecta a todos”.

—  Ernesto Pérez

Geoffrey González es otro de los artistas que forma parte de La Corazonada Visual. Licenciado en Artes Plásticas con énfasis en Pintura, gestor cultural y atleta en la Selección Nacional de Paratletismo, Gónzalez se caracteriza porque realiza obras de arte en pintura que son pensadas para ser tocadas. “Mi trabajo se caracteriza porque rompe con los paradigmas de que las obras se deben aprecias a distancia, ya que a pesar de que puede ser apreciada visualmente, está pensada para que las personas puedan experimentar sus texturas y formas. Los colores que utilizo son de acuerdo a mi condición visual”, explica Geoffrey, quien posee retinosis pigmentaria, un padecimiento que afecta la retina y la manera en la que responde a la luz, dificultando la visión de la persona.

Su trabajo está orientado hacia la abstracción, pues considera que esta le ofrece más posibilidades de creación. Su proceso creativo es explorativo, basado en las sensaciones que pueda crear y con el objetivo de establecer un canal de comunicación más amplio en el cual el receptor sea capaz de crear sus propias historias. Geoffrey trabaja obras de gran formato, así como dibujo, escultura y mascaradas. El rojo, azul y amarillo son un constante en su paleta, su exploración del color a través de su condición visual, lo ha hecho enfocarse particularmente en los colores fundamentales de las escalas cromáticas.

Para Geoffrey, es fundamental que la experiencia artística de las personas con discapacidad visual no se vea limitada y sean capaces de explotar otros ámbitos en los cuales puedan romper paradigmas. Desde su trabajo en La Corazonada Visual, busca que más personas con discapacidad puedan aproximarse con la idea de que está bien plasmar al arte desde otras ópticas y según las distintas vivencias de cada persona.

“Es necesario crear más espacios de artes plásticas, sensoriales, danza, artes escénicas y en general, que sean inclusivos y que cambien los paradigmas que venimos repitiendo desde hace muchos años atrás. Debemos entender que somos diversos y que todas las personas aprendemos de manera diferente. La discapacidad aparece porque la sociedad no es inclusiva y porque no todos los espacios son inclusivos. Ahorita el paradigma de discapacidad está enfocado en los derechos humanos, pero debemos pensar también en el acceso al arte y la inclusión de personas con discapacidad en procesos artísticos y culturales”, mencionó el artista.

Para Ernesto Pérez, fundador de La Corazonada Visual, la discusión no debería centrarse en si las personas con alguna condición de discapacidad son capaces o no de hacer arte, sino en eliminar el prejuicio existente sobre que una persona pueda hacer o no cultura y entender que todos debemos reconocernos como sujetos portadores de cultura. Esta ha sido la base de este proyecto, el cual ha visibilizado la discapacidad como parte de la diversidad humana y la necesidad de garantizar espacios de accesibilidad e inclusión no solo en términos de derechos humanos sino en la educación y el arte.

“El proyecto se ha convertido en un espacio abierto precisamente porque permite que la misma articulación del proyecto se haga desde las mismas personas con discapacidad que dialogan desde sus propios lenguajes. En esta lógica lo que pretendemos es poder entender que nada es simple. Cada quien aporta desde su lenguaje, desde su interpretación de sentido, desde su construcción de cultura, su construcción de identidad y, de alguna manera, el objetivo primordial que siempre existió y ha existido es no ser sujeto pasivo de lo que determina la cultura, sino ser sujeto activo y construir cultura”, explicó Pérez.

A la fecha, La Corazonada Visual ha realizado más de diez exposiciones virtuales y presenciales, así como decenas de charlas, actividades y talleres no solamente en el tema cultural y artístico sino en cuanto a derechos y empleabilidad para personas con discapacidad. El proyecto ha evolucionado para ofrecer no solo espacios de visibilización sino que ha logrado mostrar nuevas formas de crear y apreciar el arte tanto para personas videntes como no videntes.

Durante los meses de julio y agosto, en el Museo Calderón Guardia, se llevará a cabo la exposición “Cimientos: Cuatro artistas, cuatro visiones, cuatro vidas” la cual reunirá más de 40 obras de los cuatro artistas que forman parte del proyecto, en una exhibición sin precedentes en la cual cada uno narrará su historia desde su propia narrativa. La muestra es una participación activa de la población con discapacidad visual en las artes visuales y particularmente en los espacios museísticos, siendo la primera vez que se realiza una muestra de este tipo.

Según Pérez, coordinador y curador de la muestra, esperan que esta exposición sea un faro de visión para muchos artistas y personas con y sin discapacidad, que puedan encontrar en cada entorno una historia, un color, una experiencia y un sentimiento vinculante, porque así como cada uno de los artistas lo expresa, asimismo puede percibirse y sentirse por parte del público.

La Corazonada Visual
IG: @lacorazonadavisual
Correo: lacorazonadavisual@gmail.com
Teléfono: 7191-2788

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