Perfiles

Estefanía Carvajal: La voz que rompe el silencio

Su experiencia de vida se ha desarrollado dentro de la comunidad sorda. Comunicadora visual, activista por los Derechos Humanos y la primera intérprete de LESCO de la Presidencia de la República de Costa Rica.

Hace ocho años, una figura poco conocida por los costarricenses comenzó a acompañar al entonces presidente de la República, Luis Guillermo Solís, en todas sus apariciones públicas. Hasta ese momento, el gobierno nunca había contado con una intérprete de lengua de señas y había quienes aún no comprendían cuál era su función. Dos administraciones después, son pocas las personas que no reconocen a Estefanía Carvajal: la primera intérprete de LESCO (Lengua de Señas Costarricense) de la Presidencia de la República de Costa Rica.

Sin embargo, su labor no se limita a lo que usualmente vemos a través de la pantalla, pues su pasión por los derechos humanos la ha llevado a trabajar desde distintos ámbitos, siempre con un mismo objetivo: construir un país más inclusivo con mejores oportunidades para la comunidad sorda, derribar mitos y acercar a las personas oyentes a la cultura sorda. Su trabajo no inició recientemente, pues desde que tenía poco más de un año, inició su vida como intérprete: es hija oyente de padres sordos, lo que significa que creció inmersa en la cultura de las personas sordas con la LESCO como su primera lengua. Conforme fue creciendo, comenzó a servir como puente entre sus padres sordos y las personas oyentes.

La intérprete recuerda cómo desde que tenía poco más de 2 años interpretaba llamadas telefónicas para sus padres. Creció en medio de dos lenguas, una hablada y otra en señas, lo que le permitió desenvolverse como una niña bilingüe desde muy temprana edad. “Los hijos de personas sordas desarrollamos la comunicación antes que los niños oyentes porque aprendemos la lengua de señas visualmente y podemos comenzar a comunicarnos desde los 6 meses. Cuando uno tiene poco más de un año y medio puede reconocer y expresar más de 30 señas diferentes para comunicarse, y ya cerca de los dos años estamos comunicándonos en dos lenguas simultáneamente”, explicó Estefanía.

Carvajal recuerda su niñez al lado de sus padres Odilie Poveda y Ronald Carvajal, como una experiencia de vida muy feliz, siendo parte de una familia unida, con un vínculo muy fuerte y una excelente comunicación. Considera que la relación entre padres sordos e hijos oyentes es más honesta, pues está basada en un aprendizaje recíproco, con una mayor apertura por parte de los padres a aprender de sus hijos, pues estos al ser bilingües, asumen el rol de facilitadores de la comunicación con otras personas. Sin embargo, recuerda como desde niña comenzó a notar como muchas personas dejaban de lado a sus padres por miedo a romper la barrera lingüística y se dirigían a ella como si fuese responsable de la familia.

“Muchas veces cuando estábamos en la calle, tal vez yo con unos 6 o 7 años, la gente se dirigía a mí o me pedía las cosas a mí asumiendo que yo era la encargada de la familia, ya que pensaban que mis papás no eran personas autosuficientes y responsables por ser personas sordas. Ahí comencé a darme cuenta de la falta de conciencia o de costumbre de la gente de comprender que las personas con discapacidad, siendo adultas, son independientes y tienen su voz, su voto y su opinión”, mencionó la intérprete.

Estefanía lamenta que aún exista tanto desconocimiento con respecto a la autonomía de las personas sordas, en especial sobre los matrimonios que tienen derecho a tener sus hijos y a que estos crezcan con la lengua de señas como su primera lengua. Actualmente, muchas personas consideran que los padres sordos no son capaces de criar a sus hijos y que estos no podrán hablar cuando crezcan, cuando la realidad es completamente distinta.

“Como al hablar en en señas no usamos la voz, la gente asume que ya por eso no se van a desarrollar nuestras cuerdas vocales, cuando la realidad es que el cerebro, en la etapa de plasticidad cerebral, que es de los 1 a los 8 años, absorbe todo lo que está en el entorno y aunque en la casa se hable en señas, todo lo que está alrededor, en la calle, en los medios, es en español. Entonces inevitablemente se va a adquirir esa lengua hablada”, explica Estefanía.

En una época en donde aún no existía la figura del intérprete, Estefanía creció siendo ese puente lingüístico entre sus padres y el resto de las personas oyentes. Desde muy pequeña estuvo involucrada en causas sociales de la mano de la Asociación Nacional de Sordos (ANASCOR), viajando junto a sus padres por todo el territorio nacional para ayudar a personas sordas y sus familias. Durante su juventud, trabajó como intérprete del Miss Costa Rica Sorda, el cual fue fundado por su madre, y de forma empírica trabajó interpretando en diversas actividades y eventos de la comunidad.

Finalmente, en el año 1998 se graduó la primera generación de intérpretes en el país, mientras que Estefanía cursaba sus años de colegio. Al entrar en la universidad, dejó de lado la interpretación para estudiar Ingeniería Civil. Sin embargo a sus 19 años, su vida daría un giro de nuevo cuando se abrió la carrera de formación de intérpretes de LESCO en la Universidad de Costa Rica y Estefanía entendió que esta era su vocación. En medio de críticas y preocupaciones por estudiar una carrera que hasta ese momento no había existido y la cual no era remunerada económicamente, en el 2011 recibió el aval de la ANASCOR para poder ejercer.

Tuvo su primera experiencia internacional como intérprete del Miss Deaf International en Orlando, Estados Unidos y fue ahí donde tuvo uno de sus primeros acercamientos con otras lenguas de señas provenientes de otros países, sus primeros contactos con la lengua de señas internacional, así como el practicar interpretar de inglés a otras lenguas de señas. Desde ese momento Estefanía comenzó a trabajar como intérprete a tiempo completo, motivada porque las personas comprendieran la necesidad de la figura del intérprete de LESCO y su importancia para la comunidad sorda. Sin embargo la mayoría de sus trabajos eran de manera voluntaria y “los que eran pagados eran para pagar los viáticos de las horas voluntarias”, según recuerda.

En el 2013, Estefanía recibió una llamada consultándole si estaba interesada en interpretar unos anuncios para la campaña publicitaria de un candidato a la Presidencia que hasta ese momento nadie conocía y que no aparecía en las encuestas, a lo cual accedió tras conocer que dentro de su fórmula presidencial estaba una persona que había sido abanderada de la población con discapacidad. “En ese momento no existían leyes que obligaran a las instituciones a contar con intérpretes de LESCO. En una actividad pública en la que estuvo Luis Guillermo Solís, él se dio cuenta que en el público habían personas sordas que no estaban teniendo acceso a la información y tras pedir una disculpa pública, se comprometió a que nunca más sus actos públicos no iban a ser accesibles para esta población”, relata Estefanía.

Tras avanzar a segunda ronda, Estefanía se convierte en la intérprete oficial del candidato presidencial que poco tiempo después ocuparía el cargo de Presidente de la República. Una vez que asume el poder, la Presidencia le indica a Estefanía que desean mantener su puesto durante toda su administración y así inició un viaje lleno de experiencias que la convertirían en la persona que es hoy en día. “Fue un proceso de mucho aprendizaje. El trabajo de interpretación requiere de mucha exigencia a nivel física y mental, ya que una hora de trabajo como intérprete equivale a tres o más horas de trabajo de oficina”, explica Carvajal. Sin embargo, esto no fue una limitante para asumir el reto y aprovechar su espacio para ir más allá de lo que demandaba su puesto.

A pesar de que fue contratada únicamente como intérprete, vio en su posición una oportunidad para generar cambios en beneficio de la comunidad sorda. Con el pasar del tiempo comenzó a asesorar a la Presidencia de la República en proyectos relacionados con esta comunidad, a incentivar la participación de personas sordas en actividades del gobierno y a servir como intérprete en otras instituciones como el PANI, el INAMU y el IMAS, así como el resto de ministerios. Como sus principales logros, Estefanía destaca su apoyo en la formulación del perfil de puesto de intérprete en la Asamblea Legislativa, la incorporación de formación de intérpretes y enseñanza de la LESCO en el INA, la formación del puesto de profesor de educación vial en el COSEVI para las pruebas de manejo a personas sordas y el desarrollo de un app para el servicio del 911 para que las personas sordas puedan contactarse en caso de emergencia.

“Estamos en un momento histórico donde se están abriendo las puertas para la comunidad sorda y es un momento para que el país sea más inclusivo, debemos asumir que la lucha, el derecho al respeto y al acceso a la información es de todas y todos”.

—  Estefanía Carvajal

En el gobierno de Carlos Alvarado, Estefanía continuó con la labor que había iniciado y se mantuvo dando apoyo como intérprete no solo a la Presidencia de la República sino a otras instituciones. En sus ocho años de trabajo en Casa Presidencial, Estefanía recuerda la crisis del Huracán Otto y la pandemia del COVID-19 como los momentos más retadores y aleccionantes, en los cuales muchas veces debió trabajar más de 12 horas sin relevo y donde el cansancio físico y mental fueron su principal batalla. A pesar de esto, Estefanía reconoció que tenía una responsabilidad con la población sorda y que estos veían en ella una fuente de información, por lo que no desistió en el camino.

De manera opuesta, recuerda con gran emoción y cariño momentos como la cumbre de la CELAC del 2015, en el que interpretó por primera vez un discurso en cuatro idiomas diferentes, pues el presidente Luis Guillermo Solís incluyó en su discurso textos en español, inglés, francés y portugués, los cuales debían ser interpretados a LESCO, en el marco de un evento que reunía a todos los Jefes de Estado de la región. Tras ocho años trabajando en el gobierno, la intérprete considera que sus principales enseñanzas fueron que cuatro años es muy poco tiempo y que desde la Presidencia de la República no es posible resolverlo todo.

Además de su faceta como intérprete, Estefanía ha trabajado desarrollando charlas y talleres relacionados con accesibilidad e inclusión, brindando asesoría a empresas e instituciones y en el 2011 fundó el colectivo HOPAS (Hijos Oyentes de Padres Sordos), el cual tiene como objetivo ofrecer asesoría, apoyo y capacitación a las familias de personas sordas. Asimismo, desde hace dos años abrió una escuela para aprender LESCO y constantemente interpreta obras de teatro y conciertos pues es una amante de las artes en general. Estefanía es diseñadora publicitaria, se considera ambientalista y una de sus pasiones es viajar y descubrir nuevos lugares. Sus experiencias de vida la han llevado a aprender seis idiomas distintos: español, inglés, LESCO, ASL (lengua de señas americana), KSL (lengua de señas de Kenia) y lengua de señas internacional.

“Cuando hablamos de poblaciones con las que se tienen deudas históricas, las personas no tienen presente que dentro de esas poblaciones está la comunidad sorda. Lo que no se menciona no existe, por eso debemos visibilizar, señalar, mencionar y hacer partícipes a las personas sordas en todos los espacios sociales”

—  Estefanía Carvajal

Para Estefanía, su trabajo como intérprete le ha permitido ser un puente en la comunicación entre dos lenguas distintas, lo cual es “un gran honor con una gran responsabilidad”. A pesar de que reconoce que estando al lado de un presidente puede llegar a más personas, ha procurado hacer su trabajo de la manera más ética y correcta posible, aunque se limite a interpretar una llamada telefónica. Según ella, “cuando se tiene amor y convicción en lo que se hace, se hace de la mejor manera”. “Estoy muy agradecida por tener el honor de ser la primera intérprete de la Presidencia de la República y permitirme reflejar lo que la comunidad sorda me ha aportado a lo largo de toda mi vida. El poder reflejar la lengua y cultura de la que vengo a través de mi trabajo y que las personas lo aprecien y lo valores es uno de los honores más grandes que Dios y la vida me han podido dar”, mencionó Estefanía.

En febrero de 2022, en vísperas del final de la administración Alvarado Quesada, Estefanía dejó su trabajo como intérprete para el gobierno y decidió buscar nuevas fronteras. Actualmente se encuentra en Kenia trabajando para una ONG internacional que apoya a las personas sordas en la traducción de la Biblia a lengua de señas, ya que solamente un 2% de esta población ha logrado tener acceso a este libro. En el mes de mayo, Estefanía regresará a Costa Rica para continuar trabajando con esta organización y seguir desarrollando sus proyectos profesionales y personales.

A pesar de que aún no sabe si formará parte del próximo gobierno, Estefanía es vehemente en señalar que los derechos humanos no son negociables y que espera que la próxima administración siga garantizando el acceso a la información a la comunidad sorda. La intérprete señala que entre más personas asuman esta lucha del respeto de los derechos de acceso a la información, más posibilidad habrá de que alcancemos una sociedad más inclusiva y respetuosa. “El hecho de que el país se convierta en un país más inclusivo no solo es algo que se dice, es algo que se hace, y es una responsabilidad que no recae en el gobierno sino en cada uno de nosotros que participa en espacios sociales y que debemos garantizar que en cada uno de esos espacios quepan también las personas sordas.”.

Para algunas personas, el trabajar de la mano del Presidente de la República sería la cúspide del éxito en su carrera. Sin embargo para Estefanía el éxito es un concepto muy variable y asegura que aún tiene proyectos pendientes. “Me sentiré una persona exitosa cuando tenga mi fundación y proyectos que estén ayudando a resolver las distintas necesidades que tiene la población sorda. El ser intérprete es una de mis facetas pero hay otras del activismo social que son mi principal motor y aún hay mucho por hacer. Por el momento, seguiré pensando y buscando las maneras de resolverlo, independientemente de dónde esté trabajando”.

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