Perfiles

Diseñadora costarricense trabaja con privadas de libertad y exporta sus creaciones a Europa

La diseñadora costarricense Karina Díaz trabaja con mujeres privadas de libertad para confeccionar pulseras, bolsos y fajones.

Los astros se alinearon para que el trabajo de Karina Díaz como diseñadora trascendiera. Tras presentar su colección de accesorios en un Fashion Week San José 2019, la entonces ministra de Justicia Marcia González Aguiluz se acercó a Karina y le hizo una propuesta: ¿Qué tal si trabajaba con las privadas de libertad del centro penal Vilma Curling?

El reto ha sido grande pero muy gratificante. Con el apoyo del Ministerio de Justicia y el Ministerio de Economía, Industria y Comercio, Karina montó su primer taller dentro de la cárcel antiguamente conocida como El Buen Pastor.

Capacitar a estas mujeres ha sido un proceso complejo: no solo se ha logrado perfeccionar la estrategia, sino compartir historias y aprender de ellas, desarrollar las habilidades de todas las involucradas –bajo altos estándares de calidad– y elaborar joyas ya a la venta en Costa Rica, España y París.

Bajo la marca Jazmyn by Kari Díaz se elaboran piezas de alta gama, cuidadosamente ensambladas por mujeres en situación de vulnerabilidad, jefas de hogar y privadas de libertad que requieren generar sustento para sus hogares.

En nuestro país, las piezas se venden en la tienda Fassino, en Avenida Escazú, y en CR Moda para el mundo, en Multiplaza del Este.

Cada uno de los elementos son colocados, cocidos o tejidos a mano por las privadas de libertad. Karina diseña, guía y controla la calidad. Además, se encarga de comercializar los productos.

Los brazaletes y correas de los bolsos son elaborados con tela reciclada importada de la India. Se eligió este material para colaborar con la disminución de la altísima contaminación que genera la industria de la moda.

El resto de piezas son de plata con baño de oro de 18 quilates, importadas de artesanos de Barcelona, España.

Además, por iniciativa de las privadas de libertad, ahora también ensamblan bolsos que son importados sin armar desde China. Acá se termina la elaboración y se personalizan.

Mientras muchas personas se quejan de que sus trabajos son esclavizantes, para estas mujeres la oportunidad que les da Karina Díaz es liberadora.

Ellas obtienen un 60 % de las ganancias producidas por las ventas de los accesorios y los bolsos, además de un salario fijo y todas las responsabilidades sociales, como vacaciones y aguinaldo.

“Puedo dar fe de que estas mujeres envían ese dinero íntegro a sus familias”, asegura Karina.

Según la diseñadora, la mayoría de quienes trabajan con ella han sido encarceladas por mini tráfico de drogas, delito que muchas veces cometen para tener ingresos económicos que les ayuden a mantener a sus familias.

Además, aprender un oficio mientras están recluidas les permite ir creando un negocio, o una pequeña empresa, y les genera una oportunidad laboral al salir del centro penal. Así, proyectos como este disminuyen la reincidencia del delito una vez que la persona retoma su vida en sociedad.

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