
Hablar de dolor menstrual todavía suele ir acompañado de frases como “es normal” o “a todas nos pasa”. Pero la endometriosis demuestra que no siempre es así. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que afecta la vida física, emocional y social de millones de mujeres en el mundo.
Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud, la endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las mujeres y niñas en edad reproductiva a nivel global, es decir, más de 190 millones de personas. A pesar de su alta prevalencia, continúa siendo una de las patologías ginecológicas más subdiagnosticadas.
“La endometriosis es una enfermedad inflamatoria dependiente del estrógeno. Es un tejido muy similar al endometrial que crece fuera del útero y puede localizarse en ovarios, ligamentos, vejiga o incluso otras zonas pélvicas, generando dolor e inflamación constante”, explica la Dra. Michelle Wright, ginecóloga.
Uno de los grandes desafíos es el tiempo que tarda en detectarse. El diagnóstico puede demorar entre siete y diez años. ¿La razón? Muchas mujeres aprenden a convivir con el dolor o reciben diagnósticos equivocados. “Se suele pensar que es colon irritable, infecciones urinarias o incluso trastornos emocionales. Además, no todos los estudios convencionales permiten identificarla si no existe una sospecha clínica”, señala Wright.
Las señales del cuerpo
El síntoma más característico es la dismenorrea severa, un dolor menstrual incapacitante que interfiere con la vida diaria. Pero no es el único, también puede presentarse otros síntomas como dolor durante las relaciones sexuales, molestias al evacuar o al orinar, fatiga crónica, sangrados abundantes e infertilidad.
“El dolor no debería normalizarse. El punto clave es que los síntomas afectan el trabajo, la vida social y la calidad de vida”, enfatiza Wright. Incluso, algunas pacientes experimentan dolor fuera del período menstrual debido al proceso inflamatorio persistente.
La endometriosis también deja huella emocional. “Impacta la identidad y la sexualidad. Estas pacientes tienen mayor riesgo de ansiedad y depresión porque muchas veces sienten que no les creen o que exageran”, explica la especialista. El dolor recurrente puede generar aislamiento social y tensiones en la pareja, especialmente cuando existen relaciones sexuales dolorosas o dificultades para lograr un embarazo. La frustración acumulada durante años de síntomas sin respuestas médicas claras suele profundizar el desgaste emocional.
Hoy se sabe que no existe una solución única. El abordaje debe adaptarse a cada mujer. “No es una sola pastilla ni un tratamiento igual para todas”, aclara Wright.
El manejo puede incluir terapias hormonales, anticonceptivos, antiinflamatorios, cirugía laparoscópica en casos necesarios, rehabilitación del suelo pélvico, apoyo psicológico y una nutrición con enfoque antiinflamatorio. “La endometriosis requiere aprender a manejar el dolor y trabajar desde distintas áreas porque afecta profundamente la calidad de vida”, agrega.
Para seguir generando espacios de información y acompañamiento, el próximo 14 de marzo se realizará una charla especialmente dirigida a mujeres con endometriosis y a quienes deseen comprender mejor esta condición desde un enfoque integral. La actividad reunirá a un equipo multidisciplinario conformado por psicólogo, nutricionista, terapeuta física, ginecólogos y especialista en metabolismo, con el objetivo de abordar la enfermedad más allá del tratamiento médico y brindar herramientas reales para mejorar la calidad de vida.

El encuentro tendrá lugar en el Indoor Club a partir de las 8:00 a.m., e incluirá charlas educativas, alimentación, regalías y rifas para las asistentes. El costo de participación es de ₡35.000. Las inscripciones pueden realizarse al 8869-0707. Un espacio pensado para informarse, compartir experiencias y recordar que vivir sin dolor sí es posible.