Blanca Archila, GDA . 22 marzo

La sal (cloruro de sodio) es la principal fuente de sodio en nuestra alimentación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ingerir menos de 5 gramos (cerca de una cuchara) al día.

El sodio es un nutriente esencial necesario que cumple varias funciones en el organismo, por ejemplo, ayuda a mantener el volumen plasmático, el equilibrio ácido básico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células. Sin embargo, el exceso de sodio tiene consecuencias adversas para la salud, en particular en la hipertensión arterial.

Según la licenciada Mayra Carías, experta en nutrición y dietética de Nutricare, todos los alimentos ya traen cantidades de sodio natural, pero algunos productos lo contienen en mayores proporciones, ya que el sodio permite preservarlos.

“La hipertensión, la enfermedad renal o cardiopatías, son enfermedades que exigen un mayor control en el consumo de sal, los pacientes deben saber que cuidar ese detalle es vital para evitar complicaciones”, explica Carías.

La especialista en nutrición recomienda implementar cambios de manera progresiva, que la reducción sea de manera regular, para que nuestro paladar se pueda adaptar. Pero para cuidarnos también es importante llevar una alimentación equilibrada que incluya el consumo de frutas y verduras. Además de poner atención al etiquetado nutricional de los productos .

“Debemos regular el consumo de sal para evitar estas enfermedades, todos buscamos rendir de buena manera, pero al tener una enfermedad no funcionamos igual y de una se desencadena otra. Es posible preparar todo de manera natural y acostumbrar al paladar”, agrega la experta de Nutricare. La OMS enfatiza que el consumo habitual de sal en exceso puede parecer inofensivo, pero se asocia a millones de muertes prematuras.