Europa Press. 30 abril
Photo by Colin Maynard on Unsplash
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La microbiota intestinal humana alcanza en gran medida una composición similar a la de los adultos a los cinco años de edad, pero siguen existiendo importantes diferencias, según un estudio publicado en la revista ‘Cell Host & Microbe’. Varios taxones bacterianos que se han asociado a la salud humana se adquieren más tarde en la infancia y no han alcanzado su abundancia adulta a los cinco años de edad.

“Esperamos destacar que la microbiota intestinal sigue desarrollándose durante la infancia, afirma el autor principal del estudio, Fredrik Bäckhed, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia. Nuestros hallazgos subrayan la posibilidad de que la microbiota sea especialmente sensible a las alteraciones durante este establecimiento temprano, lo que puede tener efectos profundos en la salud más adelante”.

Los recién nacidos adquieren bacterias a través de la transmisión de la madre y el entorno en el momento del parto. La sucesión ecológica dentro de la microbiota intestinal es un proceso dinámico durante la infancia, pero se estabiliza durante la niñez.

Estudios anteriores han sugerido que la microbiota comienza a estabilizarse y a evolucionar hacia una composición similar a la de los adultos dos o tres años después del nacimiento. Sin embargo, la forma en que la microbiota intestinal se desarrolla después de la infancia sigue estando mal caracterizada. En particular, no se ha aclarado la sucesión por la que las diferentes bacterias se incorporan a la microbiota intestinal.

“Se ha prestado mucha atención al microbioma intestinal en la infancia, que es un periodo de desarrollo muy importante tanto para el microbioma intestinal como para otros procesos fisiológicos y biológicos --apunta la coautora Josefine Roswall, del Hospital Hallands--. Sin embargo, se sabe mucho menos sobre el desarrollo continuo del microbioma intestinal después de los primeros años”.

Para abordar esta laguna de conocimiento, los investigadores analizaron la microbiota de 471 niños suecos a los que se hizo un seguimiento desde el nacimiento hasta los cinco años de edad. Los autores utilizaron la secuenciación del gen 16S rRNA para perfilar los microbios presentes en las muestras fecales recogidas a los cuatro meses, un año, tres años y cinco años después del nacimiento. También compararon la microbiota de los niños con la de sus madres y la de una población sueca adulta.

Los mayores cambios en la composición de la microbiota se produjeron entre los cuatro y los doce meses de edad. Las bacterias que son comunes en los adultos aparecieron alrededor del momento en que los niños comenzaron a comer alimentos sólidos.

A lo largo del periodo de cinco años, los diferentes géneros microbianos siguieron cuatro trayectorias principales de colonización, aumentando su abundancia y estabilizándose en varios puntos temporales después del nacimiento. Curiosamente, la microbiota de un pequeño número de niños de cinco años era madura para su edad, mientras que algunos adultos tenían una microbiota menos madura de lo esperado para su edad.

Hallazgos

“Descubrimos que muchos de los géneros de bacterias que dominan la microbiota intestinal de los adultos están establecidos a los tres años --afirma la coautora Lisa Olsson, de la Universidad de Gotemburgo--. Sin embargo, identificamos varios géneros de bacterias y arqueas menos abundantes que siguen aumentando hasta los cinco años”.

Por ejemplo, los niños de cinco años carecían de los niveles adultos de riqueza de la comunidad microbiana, del género bacteriano Methanobrevibacter y de la familia bacteriana ‘Christensenellaceae’. En cambio, la abundancia de la especie bacteriana ‘Ruminococcus gnavus’ era menor en los adultos que en los niños de cinco años.

Tanto la baja riqueza de la comunidad como las altas proporciones de ‘R. gnavus’ se han relacionado repetidamente con enfermedades como el síndrome metabólico, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad inflamatoria intestinal. Por el contrario, una mayor abundancia de ‘Methanobrevibacter’ y de ciertos miembros de ‘Christensenellaceae’ se ha relacionado con la salud metabólica.

Además, los niños con un aumento de peso inferior al esperado entre los 12 meses y los cinco años tenían una microbiota intestinal más inmadura a los 12 meses. Al igual que los niños desnutridos, los niños suecos con menor aumento de peso presentaban una menor abundancia de ‘Faecalibacterium’, que se ha relacionado con la salud metabólica.

En consonancia con resultados anteriores, los autores observaron un gran impacto del modo de nacimiento en la microbiota intestinal en las primeras etapas de la vida. En concreto, la cesárea se asoció a una menor diversidad microbiana a los cuatro meses, pero ésta se normalizó a los tres años a medida que la microbiota intestinal seguía madurando. Además, 25 géneros mostraron una abundancia diferente en los niños de cinco años nacidos por cesárea en comparación con los nacidos por vía vaginal.

Según los autores, el estudio proporciona una referencia sobre el establecimiento y desarrollo normal de la microbiota intestinal en la primera infancia.

“Aunque nuestros datos son insuficientes para hacer afirmaciones sobre las condiciones metabólicas futuras, los estudios experimentales han demostrado que, si la microbiota se ve alterada por los antibióticos antes del destete, los ratones desarrollan obesidad más tarde en la vida. Se necesitan futuros estudios más amplios para identificar posibles ventanas temporales en las que la microbiota intestinal puede ser especialmente importante para el desarrollo de enfermedades en los seres humanos”, dice Bäckhed.