Hay una pregunta recurrente que Natasha Pérez hace cuando conversa con personas convencidas de que quienes huyen de sus países simplemente deberían “regresar a casa”. La abogada para las Américas del Global Strategic Litigation Council (GSLC) no les habla de tratados internacionales ni de jurisprudencia. Les plantea una escena:
“¿Y si esta misma noche alguien toca la puerta de su casa? ¿Y si un cuerpo de seguridad del Estado lo obliga a escapar por la puerta trasera? ¿Y si no puede llevarse el pasaporte, el teléfono celular ni despedirse de su familia? ¿Y si la única razón es que usted escribió un comentario incómodo en redes sociales?“.
Ella asegura que cuando pone este ejemplo sobre la mesa, el ejercicio suele provocar un silencio. “Es que ni siquiera podemos dimensionarlo”, dice Pérez. “Pero esa es la realidad cotidiana de miles de personas.”
Esta abogada costarricense (nacida en Venezuela) es la única representante de Costa Rica dentro del GSLC, una organización que cumple cinco años de existencia, tras nacer como iniciativa académica de la Universidad de Cornell y The New School, en Nueva York. Lo que comenzó con 28 integrantes especializados en derechos humanos hoy reúne a más de 700 miembros entre organizaciones, académicos, abogados y personas defensoras distribuidas por todos los continentes.
Durante la primera década de su carrera, Pérez trabajó en bufetes y posteriormente viajó a Países Bajos para cursar una maestría en sostenibilidad, un campo que la acercó todavía más al derecho internacional y los derechos humanos. Al regresar a Costa Rica supo de una vacante para incorporarse al GSLC y lo logró. “Es un trabajo que te hace conscientizar sobre miles de historias que suelen ser invisibilizadas”, cuenta.
El objetivo de Natasha no es representar directamente a las personas migrantes en los tribunales sino en fortalecer litigios estratégicos, coordinar redes internacionales y aportar conocimiento jurídico allí donde una decisión judicial puede sentar precedentes para miles de personas.

En apenas cinco años, el Consejo pasó de reunir 28 organizaciones fundadoras a una red de más de 700 integrantes en todos los continentes. Además de litigios, hoy coordina formaciones, elabora herramientas jurídicas, promueve investigaciones y conecta especialistas de distintas disciplinas para responder a casos complejos de movilidad humana.
Contacto directo
Desde Costa Rica, Pérez ha seguido de cerca algunos de los episodios migratorios más complejos de los últimos años, incluyendo las deportaciones de personas trasladadas por Estados Unidos hacia terceros países. De hecho fueron parte del habeas corpus enviado a Sala Constitucional por los migrantes deportados retenidos en Catem el año pasado y actualmente están colaborando con los migrantes deportados que llegan al país desde Estados Unidos como parte del Memorando de Entendimiento firmado el 23 de marzo entre ambos gobiernos.
También, en El Salvador presentaron, junto con una coalición de otras organizaciones, una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en favor de 18 venezolanos enviados al CECOT tras ser trasladados por Estados Unidos. Natasha dice que es el primer caso internacional contra El Salvador relacionado con estas políticas de externalización migratoria.
En Colombia han dado apoyo mediante amicus curiae (un escrito que presenta ante un tribunal una organización que no es parte del proceso, pero que aporta argumentos o información especializada que puede ayudar a los jueces a tomar una decisión) a la organización Refugiados Unidos, integrada por personas refugiadas venezolanas, para facilitar el acceso al sistema de refugio.
En el Caribe han gestionado herramientas legales para organizaciones que trabajan con desplazamiento por cambio climático y en África han tenido incidencia en países como Ghana y Guinea Ecuatorial, especialmente por las políticas de traslado de personas migrantes desde terceros países.

Para ella, esas experiencias han confirmado que la defensa de los derechos humanos depende tanto de las leyes como de la capacidad de las sociedades para comprenderlas.
“Muchas personas dicen: ‘A mí no me interesa la política’. Pero la política es tener una opinión. En el momento en que escribimos un comentario en redes sociales, ya estamos haciendo política”, analiza. “En países como Venezuela, muchas personas han sido detenidas simplemente por guardar un meme, una fotografía o un comentario crítico en su teléfono celular”.
Por eso Natasha insiste en que la protección internacional no existe únicamente para quienes participan activamente en la política partidaria, sino para cualquier persona cuya libertad pueda verse amenazada por expresar lo que piensa. “Eso nos puede pasar a cualquiera”, afirma.
También Pérez lamenta que buena parte del debate sobre migración ocurra entre consignas y discursos meramente politizados, mientras los hechos quedan relegados. Ahí, sostiene, el papel de las personas abogadas trasciende los tribunales. “No basta con conocer la ley. Tenemos la responsabilidad de traducirla.”
Muchas personas dicen: ‘a mí no me interesa la política’. Pero la política es tener una opinión. En el momento en que escribimos un comentario en redes sociales, ya estamos haciendo política.
— Natasha Pérez

También, Natasha explica que gran parte de la legislación resulta inaccesible para la ciudadanía. Los artículos legales suelen escribirse en un lenguaje técnico, cargado de interpretaciones judiciales que pocas personas conocen. En ese vacío prosperan la desinformación y los discursos políticos que simplifican problemas complejos.
“Algunas personas desde el poder pueden hacer creer que la ley dice una cosa, cuando en realidad dice otra completamente distinta. Ese también es el propósito de lo que hacemos”, afirma.
Pérez subraya que estudios de la OCDE y la OIT han mostrado que la población migrante aporta alrededor del 6 % del producto interno bruto costarricense. “Son personas que trabajan, crean empresas, consumen, pagan impuestos y generan empleo. Todo esto suma”, analiza.
“Ahí es donde tenemos que intervenir”, explica. “No es un tema de opiniones. Son datos.”
Un sistema bajo presión
Aunque el trabajo del GSLC tiene alcance global, Costa Rica se ha convertido en uno de los escenarios donde esa tensión resulta más visible.
Pérez señala que la Unidad de Refugio de la Dirección General de Migración enfrenta una enorme sobrecarga administrativa con apenas un puñado de funcionarios para atender cientos de miles de expedientes acumulados. A ello se suma la recepción de personas deportadas desde Estados Unidos bajo acuerdos de traslado hacia terceros países.
Según la abogada, ningún sistema puede responder adecuadamente cuando los recursos institucionales son insuficientes. “Es importante que se asegure la transparencia, que todas las organizaciones nos unamos, tal como estamos haciendo, para que siempre haya un resguardo de la integridad de todas las personas”.
Pérez cuenta que el Consejo —el cual es financiado por donantes privados— concentra actualmente sus esfuerzos en tres grandes áreas: garantizar el acceso a un estatus migratorio legal, combatir las detenciones arbitrarias y fortalecer la protección de personas desplazadas por el cambio climático, un fenómeno que ya provoca movimientos humanos en distintas regiones del planeta.
Además, en el sitio web de la organización se puede consultar una base de datos y un mapa que documenta decisiones judiciales relacionadas con todas las formas de movilidad vinculadas al cambio climático.
“Más allá de los tribunales, el Consejo funciona como una red de intercambio. Organiza capacitaciones, conecta organizaciones que enfrentan problemas similares en distintos continentes y comparte estrategias legales para que un precedente obtenido en un país pueda servir de apoyo en otro”, explica sobre la labor intercontinental que se realiza.
Pero, incluso frente a desafíos tan complejos, Pérez insiste en que la primera tarea sigue siendo mucho más sencilla: informarse.
“Por eso la prensa independiente sigue siendo tan necesaria, pero también cada uno de nosotros debe buscar estar informado, estar enterado de lo que pasa”, asegura, “porque la información tiene un poder más grande del que podemos dimensionar”.
Si desea aportar su conocimiento a la causa puede unirse llenando el formulario que está en el sitio global-council.org. Una vez siendo miembro, también puede dar a conocer situaciones que requieran ser atendidas por la agencia. De igual manera, en el sitio web puede realizar donaciones a la organización.
