En la política las leyes más elementales de la naturaleza no aplican. Los ríos sí se devuelven y el agua no siempre moja. Por eso, una fórmula presidencial que promete acabar con “las castas” y “los de siempre” puede estar conformada por exintegrantes de esos grupos “de la élite”. No ocurre solo en Costa Rica, sino en todo el mundo. Esta misma semana Péter Magyar derrotó en Hungría al político que alguna vez admiró y cuyo partido integró, Viktor Orbán.
En suelo tico también ocurrió. Quienes se sentarán a la derecha y a la izquierda de la presidenta electa Laura Fernández tienen pasado en los dos partidos tradicionales.
El economista Francisco Gamboa, de 46 años, formó parte del Partido Liberación Nacional (PLN), donde cosechó amistades que perduran hasta la actualidad; Revista Dominical habló con partidarios verdiblancos que aún hoy lo tienen en alta estima y lo consideran un amigo.
Por otro lado, el segundo vicepresidente, Douglas Soto, de 50 años y oriundo de Santa Ana, militó en el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) donde incluso sonó su nombre como posible precandidato a la presidencia en las recientes elecciones. Finalmente desistió y renunció al partido con estruendo. Aunque nunca ocupó un alto cargo en la agrupación, personas bien enteradas dentro del PUSC hablaron con RD sobre los roles que desempeñó.
A continuación, le contamos cómo piensan y de dónde vienen ambos vicepresidentes electos.

“De Fran Gamboa solo cosas positivas puedo decir”
La cita que acaba de leer es normal si el emisor fuera un familiar o compañero político de Gamboa, pero es bastante menos común si la pronuncia un adversario político, como lo es el secretario general del Partido Liberación Nacional, Miguel Guillén.
Y sí, RD confirmó que Gamboa encuentra palabras de estima en propios y extraños, en el PLN y hasta en el PUSC. Guillén lo define como un hombre afable, respetuoso y gentil, que durante su juventud pasó por las filas verdiblancas de forma tibia, sin ocupar ningún puesto pero gestando muy buenas relaciones interpersonales.
De ahí viene la relación de amistad que lo une con los alcaldes de San Carlos, Juan Diego González, y de Río Cuarto, José Miguel Jiménez, ambos electos para sus cargos con el PLN pero renunciaron al partido en 2025 para unirse al chavista Partido Pueblo Soberano (PPSO). González, Jiménez y Gamboa estrecharon manos más de una vez bajo las tiendas verdiblancas.

Gamboa empezó a estudiar Economía en la Universidad de Costa Rica (UCR) a finales de los años 90 —puede haber coincidido con Karol Fernández, hermana de la presidenta electa, estudiante en la misma carrera por entonces—.
El desamparadeño se graduó en 2002 y ese mismo año asumió como asesor de la División Económica del Banco Central de Costa Rica (BCCR). De ahí escaló rápido, tras pasar por Procomer y la Cámara de Comercio, para 2015 ya era director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica.

Varias personas consultadas por Revista Dominical, que prefirieron mantener su nombre en anonimato, abundaron en que Gamboa era un joven amable, de buenas formas, propositivo y formal, pero de bajo perfil, con la “chispa” para “caer bien” y la valiosa destreza para ser un mediador y moverse por el ámbito empresarial. En la jerga anglosajona a estas personas se les suene definir como un "fixer“, es decir, una persona con la capacidad de facilitar y resolver problemas.
Un exdiputado liberacionista calificó a Gamboa como “un hombre honesto con perspectiva realista sobre el sector productivo”, gracias a sus años de trabajo en las cámaras de Industrias y Comercio, de la mano del experimentado Enrique Egloff.

Mientras ascendía, Gamboa hacía amistades y buenas relaciones por doquier. Consultado por RD, Miguel Guillén aseguró que nunca dudó de “los valores y principios liberacionistas de Fran”, como él mismo le dice. Por eso mismo, afirma que le “extrañó dolorosamente” cuando conoció que, en 2022, el joven economista dejó su cargo como director de Relaciones Institucionales del Banco Nacional (BN) para “recalar en filas chavistas”: asumió como ministro de Economía, Industria y Comercio del gobierno de Rodrigo Chaves.
En ese puesto se ganó la confianza del presidente pero, sobre todo, la estrecha amistad de la entonces ministra y ahora presidenta electa, Laura Fernández. Todos en los corrillos políticos coinciden en que Gamboa es la mano derecha de Fernández, de quien es íntimo amigo.
Desde luego, esta revista buscó también contar con el punto del protagonista.

Gamboa: “Las oportunidades no llegan dos veces”
En entrevista con Revista Dominical, el vicepresidente electo se definió como un hijo de la educación pública primaria, segundaria y universitaria. Aunque creció en Desamparados, también vivió en Pérez Zeledón, zona rural a la que le guarda cariño.
“Asumo la posición para la cual los costarricenses me eligieron con mucho compromiso, mucho sentido de la responsabilidad y con la convicción de actuar entendiendo que ellos, los costarricenses, son mis jefes”, declaró.
El vicepresidente electo confesó que, desde joven, tuvo la ilusión de trabajar en el servicio público, y en el 2022 le llegó esa oportunidad con la oferta de asumir el Ministerio de Economía. “Las oportunidades no siempre llegan dos veces, y eso me llevó a aceptar esa propuesta”, reconoció.
Al ser consultado sobre su pasado liberacionista, le restó importancia y aseguró que es parte de su pasado.
“En momentos anteriores a la existencia de este proyecto político tuvimos simpatía y hasta decidimos el voto por otros partidos políticos, en otros momentos, cuando no existían el proyecto al que hoy pertenecemos. Voto desde las elecciones de inicios de siglo. Lo importante es la visión que hoy nos une”, argumentó.
Una persona que ha ostentado un alto cargo en el PLN dijo a Revista Dominical que, previo a la campaña presidencial de 2018, en la que Antonio Álvarez Desanti fue el candidato presidencial verdiblanco, Gamboa valoró la posibilidad de optar por un puesto de elección popular. Sin embargo, el vicepresidente electo descartó esa versión.
“No, no, no, el primer cargo de elección popular que yo tengo en la vida es para el cual me eligieron los costarricenses el pasado 1.° de febrero, es la primera vez que presento mi nombre a un cargo. Nunca antes tuve ninguna candidatura a elección popular, ni siquiera ningún cargo formal en la estructura de ningún partido", dijo el economista.
Gamboa sí reconoció su “muy buena relación” con los alcaldes Juan Diego González y José Miguel Jiménez, con quienes coincidió en el PLN. Además, admitió que ese fue uno de los factores que jugaron para que esos gobernantes abandonaran su agrupación y se unieran al PPSO.

El economista asegura tener claro que sus decisiones impactarán a todos los costarricenses. Por su experiencia, explicó que desde la vicepresidencia asumirá funciones relacionadas al crecimiento económico, promoción de las pymes, reducción de los cuellos de botella, la mejora en los ingresos de las familias y la disminución del desempleo y la pobreza; todo esto con un enfoque también fuera del Valle Central.
Por lo pronto, será sin duda uno de los consejeros más cercanos de la persona que liderará Costa Rica por los próximos cuatro años.

Douglas Soto: desde el riñón del PUSC
El segundo vicepresidente electo es un abogado de 50 años, residente de Santa Ana, casado con Lorna Truque y padre de tres hijos. Coincide con Gamboa en que tiene una exitosa vida profesional, en su caso, en el sector privado, como socio de uno de los bufetes más importantes del país, Zurcher, Odio y Raven, lo que le ha permitido alcanzar un elevado nivel socioeconómico.
Pero Soto y Gamboa coinciden en otra cosa: el abogado también viene de un partido tradicional, fue hombre del PUSC.
Su nombre empezó a resonar a principios del 2025, cuando se rumoreaba que podría postularse como precandidato presidencial por la agrupación socialcristiana, luego de que se cayera la candidatura del diputado Leslye Bojorges. Al final, Soto desistió de esa opción, abandonó las arcas del PUSC y empezó a promocionar su nombre, incluso con un costoso anuncio publicitario durante un clásico nacional de fútbol.
Pero su pasado en la Unidad Social Cristiana es de más larga data.

En entrevista con RD, Soto reconoció que participó activamente en la campaña presidencial de Linneth Saborío en 2022. “Siempre detrás de bambalinas”, aclaró.
Documentos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) confirman que el abogado compró más de ¢9 millones en bonos de deuda política durante esa campaña.
Pero Soto explicó que, desde ese periodo electoral, no hizo “nada más” en el partido. Afirmó que a partir de ese momento solo “ejerció liderazgo” dentro de la agrupación, lo que le permitió conocer a las mismas personas que, en 2025, le pidieron valorar la precandidatura presidencial.
No obstante, RD pudo confirmar que Soto también participó en la precampaña del entonces diputado socialcristiano Pedro Muñoz, quien fue derrotado por Saborío en la convención interna de la Unidad. Muñoz lo confirmó en entrevista con esta revista.
“Douglas es un amigo desde hace muchos años, desde antes de mi precampaña. Es una persona seria, responsable, un abogado exitoso, por eso estuvo en el comando de estrategia de mi precampaña”, explicó el exdiputado.

Tras su colaboración con la tendencia de Muñoz y su paso por la campaña presidencial de Saborío en 2022, Douglas Soto se mantuvo cerca del PUSC aunque, en conversación con Revista Dominical, aseguró que “absolutamente nunca” llegó a ocupar un cargo en la agrupación.
Tuvimos acceso a un documento que evidencia que el 23 de diciembre del 2022, apenas unos meses después del periodo electoral, el Comité Ejecutivo socialcristiano, encabezado por Juan Carlos Hidalgo, lo nombró como secretario de Enlace Empresarial y Finanzas.
El cargo de secretario de Finanzas incluía el nombramiento como miembro de la Asamblea General del PUSC; por tanto, Soto participó en el máximo organo de toma de decisiones de la agrupación, aunque su periodo no fue prolongado.
La experimentada abogada y dos veces diputada socialcristiana, Vanessa Castro, recuerda el paso de Soto por el partido.
“Conozco a Douglas desde hace bastante tiempo, estuvo activo en el manejo financiero de la campaña de Lineth. Es una persona callada, reservada, de perfil profesional alto y con objetivos muy claros. Él tiene claro su interés en el área política, reflejó claramente que quería ir hacia una posición política”, recordó Castro.

Para hacer este artículo Revista Dominical habló con personas con trayectoria en el PUSC y el sector empresarial que prefirieron mantener su nombre en anonimato. Ellas describieron a Soto como una persona bien conectada con el sector corporativo y financiero, gracias a las relaciones que desarrolló tras 27 años de carrera en esa área.
Además, por su trabajo como especialista en fusiones y adquisiciones, bienes raíces e inversión, Soto tenía algo que los partidos políticos adoran: conexiones con personas con el capital económico suficiente para invertir en política.
Sin embargo, la diputada Vanessa Castro, con más de 40 años de militancia en el PUSC, reconoció que el vicepresidente electo no fue una persona ampliamente conocida en el partido. “Fue más que todo durante las últimas campañas, no lo conozco de mucho tiempo atrás”, detalló.

Ruptura con el PUSC y paso al chavismo
En febrero del 2025 Douglas Soto publicó un video en el que anunció que desistía de su precandidatura presidencial con el PUSC y criticó con fuerza que la agrupación “no supo escuchar las necesidades de los ciudadanos, la renovación de estructuras y escuchar a los jóvenes”. En su criterio, la Unidad no tenía la “autoridad moral” para aspirar a la presidencia.
La Nación publicó entonces que los militantes socialcristianos que habían solicitado a Soto su postulación eran los mismos que impulsaban, originalmente, al diputado Leslye Bojorges, que desistió de la precandidatura tras destaparse un escándalo que lo vinculó con el Caso Richter por la presunta solicitud de dádivas a un sospechoso de lavado.
Según se decía en corrillos políticos entonces, Soto formó parte del comando de campaña de Bojorges, junto con Mario Buzo, quien fungía como el coordinador de la tendencia del congresista. El propio Buzo mencionó a Soto como uno de los nombres que podían heredar la precandidatura.
Luego de que Bojorges se bajó de la carrera, Soto también renunció a la Unidad porque debían “dejar las malas prácticas de los partidos tradicionales”.
En conversación con RD, el abogado negó haber sido afín a la tendencia de Bojorges: “No no, no llegué a ese grado. Yo no me sentía representado por Juan Carlos Hidalgo, tuve conversaciones con muchas personas y esa fue la razón de mi salida”.

Pero los partidos tradicionales no eran los únicos blancos de sus críticas. El oficialismo también lo fue.
En una entrevista con Diario Extra el 13 de mayo del 2025 —cuando lideraba un “movimiento de cambio” llamado Somos—, Soto negó ser el candidato del gobierno; al contrario, fue incisivo.
“No conozco al presidente, ni a doña Pilar. No hemos tenido acercamientos. Creo que este Gobierno ha hecho las cosas bien en muchos aspectos, pero creo en el orden, decencia y la institucionalidad, no en los atropellos”, dijo Soto entonces.
Además, se posicionó en contra de propuestas apoyadas por el Poder Ejecutivo, como la venta del Banco de Costa Rica (BCR) y el Instituto Nacional de Seguros (INS). “No vale la pena”, dijo.
Pero en política los ríos sí se devuelven.
Douglas Soto: “Coincidí en un 100% con el proyecto de don Rodrigo”
Al igual que Gamboa, Douglas Soto habló con Revista Dominical sobre su carrera, su anexión al chavismo y su futuro reto como vicepresidente de la República.
“Mis valores, mis principios y como yo veía la realidad nacional coincidió en un 100% con el proyecto político de don Rodrigo Chaves y su gabinete. Coincidimos en múltiples aspectos y se dio un acercamiento muy lindo entre ambos. Conociendo a don Rodrigo, doña Pilar y doña Laura, de mi lado hubo una química absoluta, y eso hizo que me visualizaran para la vicepresidencia”, declaró a RD.

El abogado se definió como una persona “adicta al trabajo, sencilla y a la que le encanta el contacto con la gente”. Aseguró que trabaja desde el primer día que ingresó a clases de Derecho en la UCR, se considera carismático y sociable, y recalcó que no se define como “político”, pese al cargo que asumirá.
Esta será su primera experiencia en el sector público y el primer puesto de elección popular que asume, por eso, se confiesa entusiasmado. Se autodefine como una persona conservadora, de familia, católico y con un hogar tradicional.
“Yo no quiero, y estoy seguro que Francisco y Laura tampoco, no queremos ver vicepresidentes pintados en la pared, queremos vicepresidentes activos e involucrados”, declaró.

Una vez asuma como vicepresidente, Soto se ve trabajando en la atracción de inversión extranjera, el enlace con el sector empresarial y la agilización del Estado. “Estoy en el sector privado, sé dónde aprieta el zapato, veo un gran espacio de innovación para la transformación digital. Laura (Fernández) me lo está encargado muchísimo”, explicó.
No obstante, descarta asumir algún ministerio en específico, como sí lo hizo la actual vicepresidenta y ministra de Salud, Mary Munive.

Aunque existen algunos paralelismos entre Gamboa y Soto, a partir del traspaso de poderes ambos enfrentan situaciones completamente dispares.
El primero viene desde el hueso duro del chavismo, proyecto que integró desde su primer día en el ejercicio del poder. Además, su relación con la presidenta electa va más allá de lo profesional, es de amistad.
Soto, por su parte, no viene “del riñón del partido de gobierno”, como lo definió la diputada Vanessa Castro. Él es relativamente nuevo en el proyecto y su vínculo con Fernández es mucho más apegado a lo laboral.
Esa es la línea de salida para el próximo 8 de mayo, el primero de 1461 días que la fórmula presidencial tiene por delante y, quizás, de esta dupla salga el próximo delfín del chavismo.

