
El historiador David Díaz Arias publicó en 2025 el libro La sociedad del bienestar: historia de la “izquierda democrática”costarricense, 1948-1978 (Editorial UCR),que forma parte de su trilogía de la historia de Costa Rica desde 1940 hasta inicios del siglo XXI; la cual comenzó con Crisis social y memorias en lucha: guerra civil en Costa Rica 1940-1948 y continuó con Chicago boys del trópico. Historia del neoliberalismo en Costa Rica (1965-2000)
Conversamos con él sobre la llamada Costa Rica socialdemócrata.
—¿Qué fue la izquierda democrática costarricense?
—Durante la mayor parte del periodo 1948-1978, “izquierda democrática” fue el nombre con el cual se identificaron una serie de jóvenes costarricenses que formaron el llamado Movimiento de Liberación Nacional que llevó adelante el levantamiento armado de 1948. Esas personas estrecharon lazos con otros movimientos políticos latinoamericanos con los cuales compartían los valores y las metas sociales y económicas a que aspiraban esos muchachos quienes fundaron el Partido Liberación Nacional (PLN) de Costa Rica en 1951.
“La ‘izquierda democrática’ fue entonces un movimiento político seguidor de las ideas económicas de los demócratas estadounidenses, anticomunista, civil, que se decantaba por el bienestar general sin poner en duda la libertad de empresa y sin arrodillarse al mercado como ente superior en la producción de las relaciones capitalistas.
“La nueva ‘izquierda democrática’ luchaba contra las dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos, pero reconocía en la potencia del norte a la nación que guiaba la civilización occidental en contra del mundo comunista soviético.
“Para personas como José Figueres, Estados Unidos debía procurar acercarse a los gobiernos democráticos latinoamericanos, quitar todo apoyo a los sátrapas locales que violentaban los derechos humanos y ayudar económicamente para que las naciones de esta región pudieran crecer y desarrollar esas posibles arcadias futuras.

“Pero además del liberacionismo, esa izquierda democrática la formaron el calderonismo y, aunque suene raro, el Partido Vanguardia Popular, pues, a diferencia de otras formaciones políticas, ese partido se decantó por creer en la democracia costarricense y sus instituciones”.
—¿En qué se diferencia esta izquierda democrática de la social democracia europea?
—Muchos autores costarricenses han insistido en ver a Liberación Nacional como un grupo socialdemócrata, al estilo europeo, desde su fundación, pero eso no fue así. De hecho, en mi libro se muestra cómo el concepto de socialdemocracia solamente se comenzó a utilizar a finales de la década de 1960; antes de eso, los liberacionistas se decían socialcristianos o socialistas demócratas.
“En este libro estudio al PLN como una construcción histórica, la cual no dependió de la socialdemocracia europea, sino que buscó producir su identidad ideológica principalmente en una definición de democracia de clase media, con inclinaciones sociales hacia las clases populares, partidario de una economía mixta, anticomunista, antisoviético, nacionalista y pro estadounidense, pero a la vez antiimperialista.
“En ese sentido, así como ocurrió con el liberalismo costarricense en el final del siglo XIX, con el comunismo costarricense en la década de 1930 y con el catolicismo social costarricense en la década de 1940, el liberacionismo acondicionó el término socialdemocracia a la cultura política nacional”.

—¿Qué influencia tuvieron las ideas de Franklin D. Roosevelt y de John Maynard Keynes en estos políticos costarricenses?
—Líderes como Figueres y Daniel Oduber usualmente citaban a los demócratas estadounidenses como su inspiración, particularmente al presidente Franklin D. Roosevelt, y en sus escritos reprodujeron las ideas de John Maynard Keynes mezcladas con la experiencia histórica costarricense.
“Con mucha regularidad, estos políticos costarricenses se refirieron al New Deal, particularmente las decisiones de Roosevelt que lo llevaron a incrementar el poder de la Federal Reserve Boardpara regular los bancos, la creación de la Securities and Exchange Commission para regular Wall Street, la posibilidad de brindar ayuda económica a los desempleados con la emisión de la Federal Emergency Relief Act, la creación de the Civilian Conservation Corpsen 1933, el aliento a la formación de sindicatos y grupos de consumidores para defenderse, y la emisión de políticas de compensación.
“De Keynes tomaron cuatro ideas: 1. un redimensionamiento del papel del dinero en el juego de la oferta y la demanda; 2. la duda sobre la visión de que el mercado era el motor del crecimiento global; 3. el ahistoricismo de la teoría de la mano invisible y, 4. la certeza de que el sistema liberal tendía a producir solo dos grupos de personas: ganadores y perdedores”.
—¿Qué estrategia siguió “la izquierda democrática” costarricense dentro de las tensiones de la Guerra Fría?
—La estrategia fue profundizar lo que el historiador Iván Molina llamó ‘anticomunismo reformista’. En ese sentido, el PLN desarrolló su política económica y social sobre tres pilares: se llevó adelante la continuación de las reformas sociopolíticas que se impulsaron en la década de 1940 (la calderonista de 1940-1943 y la de la Junta de Gobierno del periodo 1948-1949); además, apostó por una economía mixta que procuró al Estado como encargado de subsanar las debilidades del sistema; y profundizó la cultura política del caudillismo.
“A lo largo de sus primeros 25 años de vida, el PLN profundizó la reforma social calderonista e incluso intentó volverla más radical con el proyecto de Asignaciones Familiares, aunque en eso tuvo muchas limitaciones; no obstante, lejos de renegar de la reforma original, conforme pasaron los años Figueres, Oduber y otros líderes liberacionistas dejaron de pintar el periodo 1940-1948 como de corrupción y abusos políticos y vieron una continuidad entre su obra y la del gobierno del Dr. Calderón Guardia (1940-1944).

“De hecho, ya en la década de 1960 una parte del PLN comenzó a reclamar como posible un acercamiento con el calderonismo; por un lado, como una estrategia electoral y, por otro lado, como un reconocimiento de que la clase media no sería suficiente para contener el avance de los grupos liberales y conservadores que amenazaban con echar abajo el modelo de Estado reformista.
“Si nunca hubo un pacto entre el PLN y el Republicano Calderonista fue porque era imposible un acercamiento entre Figueres y Calderón Guardia”.
—¿Cuáles fueron los grupos económicos que apoyaron a la izquierda democrática y cuáles los que se le opusieron?
—Hacia la década de 1960 el calderonismo, el liberacionismo y el vanguardismo compartían proyectos políticos, aunque en la lucha electoral los vanguardistas estaban censurados y los calderonistas y liberacionistas chocaban continuamente.
“El grupo que se opuso siempre a ese proyecto fue el liberal, primero con el Partido Unión Nacional de Otilio Ulate y luego, cuando ese partido se volvió nada, acercándose al calderonismo para cooptarlo, lo cual se logró particularmente después de la muerte del Dr. Calderón Guardia en la década de 1970″.
—¿Por qué los Estados Unidos tuvo una valoración distinta de este modelo costarricense a la que experimentó el gobierno de Juan Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954?
—Varios investigadores estadounidenses como Kyle Longley, Kirk Bowman y Leon Fink han mostrado que, en el contexto del golpe de Estado a Árbenz, también la CIA valoró dar un golpe de Estado en Costa Rica para derrocar a Figueres.
“Muchos de los grandes ricos costarricenses desconfiaban de Figueres, por considerarlo un peligro potencial para sus intereses, debido a su programa presidencial que subrayaba salarios altos, repartición de la riqueza, e intervención del Estado. De hecho, antes de la toma de poder de 1953, circularon muchos rumores sobre la posibilidad de que ocurriera un golpe de Estado que impidiera al liberacionista asumir la presidencia del país.
“Desde el exterior, los calderonistas también complotaban contra el gobierno. Figueres, apenas al sentarse en la silla presidencial, se enfrentó a la United Fruit Company (UFCO) por una renegociación de los contratos de explotación bananera y boicoteó la Décima Conferencia Panamericana organizada en Caracas en marzo de 1954 por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Foster Dulles, para descalificar el gobierno de Árbenz.
“Por si fuera poco, la bancada liberacionista en la Asamblea Legislativa votó en contra de una reforma que pretendía pasar Ulate para permitir la reelección presidencial cuatro años después de finalizada una administración y no ocho como se establecía. Ulate comenzó una vigorosa campaña anti-Figueres en las páginas de su Diario de Costa Ricapara descalificarlo por ‘comunista’ y aspirante a ‘dictador’.
“Así que la invasión calderonista de 1955 contó con el apoyo de la CIA, pero no contó con que Figueres se había hecho una gran reputación como demócrata en todo el continente, incluyendo influyentes políticos en Washington, quienes convencieron al Departamento de Estado de que Figueres era amigo de los Estados Unidos”.
—¿Cuál fue el papel de José Figueres Ferrer dentro de la “izquierda democrática costarricense” y porqué se dice en su libro que él fue el primer político global de Costa Rica?
—Figueres se construyó a sí mismo como político, pero también fue fruto de un proceso de creación en el cual participaron muchas personas y agencias de prensa nacionales e internacionales.
“Así, fue producto tanto de su propia agencia histórica, con la cual se introdujo en la coyuntura crítica de la década de 1940, como de su habilidad para conectarse con el contexto internacional y convertirse en uno de los voceros latinoamericanos más conocidos y reconocidos en Estados Unidos desde inicios de la década de 1950.
“Esa forja de su imagen, cubierta de leyenda por sus historias de rebelión y de apoyo a los rebeldes demócratas del Caribe, recibió un fuerte eco de parte de la prensa, de universidades, de intelectuales y de políticos estadounidenses que convirtieron a Figueres en el primer político global de Costa Rica.
“En ese sentido, el caudillo liberacionista aprovechó toda su fama para crear y fortificar vínculos en el Congreso de Estados Unidos y para estrechar esfuerzos políticos e intelectuales con los más importantes exponentes de la izquierda democrática latinoamericana de las décadas de 1950 y 1960.
“Tal fue su estatura internacional, que Figueres fue el primer político costarricense de quien un historiador profesional estadounidense, Charles Ameringer, escribió una biografía política y la publicó en inglés.
“Es decir, el público de la potencia del norte podía interesarse tanto en Figueres como para que una editorial universitaria estadounidense apostara por publicar un libro así en un mercado de biografías dominadas por los políticos estadounidenses y que, para el caso latinoamericano, se deslindaba por biografías de revolucionarios como Fidel Castro o el Che Guevara”.

—El endeudamiento público fue una de las debilidades de este modelo. ¿Qué medidas proponían ante esto los grupos conservadores antiliberacionistas y cuáles los comunistas?
—Desde 1964, los comunistas costarricenses mostraron su preocupación con respecto al estilo de desarrollo liberacionista vinculado con la Alianza para el Progreso, el FMI, el Banco Mundial, el BID e incluso el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), ya que estaba basado en una creciente deuda pública cuyo componente de deuda externa podía terminar asfixiando a la economía nacional y comprometiendo el futuro.
“Para los comunistas, los problemas fiscales que se manifestaban hacia 1965 y la crisis en ciernes podían paliarse sin necesidad de más endeudamiento, a partir de una política progresista de impuestos directos y anulación de beneficios fiscales, aduaneros, así como una reforma en la burocracia pública y una cancelación de obras que consideraban innecesarias para la nación.
“Aunque parezca raro, otros grupos, como la ANFE o La Nación, también llamaban la atención sobre la crisis fiscal, pero su forma de enfrentarla se enfocaba en disminuir los servicios del Estado costarricense, a la vez que se estimulaba la empresa privada en la satisfacción de la demanda de servicios públicos, como la salud, la educación, la banca y otros y pedían que se otorgaran estímulos para el desarrollo de la iniciativa. Para la ANFE, el Estado debía priorizar el gasto público en servicios específicos como el de correos, la policía y las vías de comunicación".

—¿Cuáles son algunas de las sombras de este proyecto político y en qué momento llega su fin?
—La institucionalidad producida por el Estado liberacionista impactó directamente a la clase media costarricense, la fortificó y la hizo crecer. El tipo de economía industrial al que se aspiró, así como las diferentes bondades del sistema de excepciones arancelarias que se le dispusieron a los industriales en el marco del Mercado Común Centroamericano les permitió acumular capital y fortificar su posición social.
“El Estado liberacionista también se convirtió en un empleador de la clase media a partir de una institucionalidad que requería maestros, profesores, ingenieros, médicos, técnicos, y otras profesiones que se volvieron indispensables para que la cosa pública funcionara, y para que los servicios de educación y salud pública, electricidad y agua potable se extendieran a lo largo del territorio nacional.
“Pero ese proyecto mostró sus límites muy rápidamente, porque la movilidad social se estancó y las instituciones creadas no incluyeron entre sus objetivos a los sectores más pobres del país. Cuando se comenzó a atacar la pobreza, además, las instituciones que se produjeron con ese fin fueron muy pronto un objetivo apetecido por la corrupción.
“En ese sentido, el Estado liberacionista falló en vencer el problema de la pobreza y eso abrió un canal de comunicación entre los sectores que casi no palparon los beneficios de ese modelo de Estado y las élites liberales que querían reformarlo.
La sombra de Figueres y el caudillismo que alentó fueron buenos y malos para el PLN. Figueres se impuso sobre tirios y troyanos dentro de su partido, abusó de ese liderazgo para determinar cuándo él tendría prioridad sobre cualquier otro político liberacionista y llevó esas ínfulas a la silla presidencial, particularmente en su segundo periodo constitucional.
“Oduber y Monge fueron los líderes liberacionistas más beneficiados y, a su vez, más perjudicados por Figueres. Cuando el caudillo quiso romper el orden en la línea de liberacionistas presidenciables, lo hizo sin problema.
“Cuando se le quisieron enfrentar para pararlo, amenazó con dejar el PLN y crear un cisma que sería imposible de cerrar. Cuando se le puso cuesta arriba el camino a la silla presidencial, Figueres dio pataleos que permitieron a la oposición tomar ventaja electoral. Y después de todo eso y los escándalos mediáticos que producía, Figueres volvía a alinearse con sus compañeros de partido como si nada hubiera pasado.
“En la década de 1970 se consolidaron las prácticas dañinas que desde el inicio de su vida se le habían señalado al PLN. La corrupción con que comenzaron las acusaciones de la oposición durante la campaña electoral contra Figueres y Liberación en 1952-1953 se volvió imbatible en los ocho años que gobernaron los liberacionistas entre 1970 y 1978.

“El crecimiento del sindicalismo independiente después de 1970 y los intentos de unidad entre las centrales sindicales después de 1974 llevaron a los gobiernos liberacionistas a ser menos tolerantes de las acciones sociales y a reprimir a diestra y siniestra los movimientos desde abajo.
“Eventualmente, la parte más radical de ese sindicalismo colapsaría junto con la izquierda comunista costarricense y líderes sindicalistas pactarían con los grupos neoliberales para pasar las reformas laborales más fuertes después de 1982″.
—¿Por qué se dice en su libro que con la agenda neoliberal del período posterior a 2018 se sepultó a la Costa Rica producida por las fuerzas progresistas de izquierda?
—Básicamente porque a partir de ese año se aprobó la agenda con la cual habían soñado los antiliberacionistas desde 1966. En medio de la pandemia por Covid-19, la administración de Carlos Alvarado Quesada aprobó una regresiva reforma tributaria que, como ayer, dejó sin tasar a las grandes compañías y a los grupos con mayor poder económico y se concentró en impulsar nuevos impuestos a nuevos productos de consumo popular como Spotify y Netflix, y subió el impuesto de la renta a los asalariados.
“Además, la administración Alvarado aprobó una legislación laboral antidemocrática que limitó el uso de la huelga con fines políticos y prohibió las manifestaciones públicas. Finalmente, durante esa administración se aprobó una reforma al empleo público, para homologarlo al privado”.
—¿En Costa Rica cuáles partidos políticos contemporáneos estarían cerca de la ideología de la izquierda democrática?
—En estos momentos quizás solo el Frente Amplio se parece en algunos de sus postulados a aquella izquierda democrática.