
En una Costa Rica inmersa en una crisis de seguridad, en la que se han batido récords de mujeres asesinadas por femicidios y crimen organizado, el Instituto Nacional de Mujeres (Inamu) —su ente especializado en prevenir y atender la violencia de género— realizará una polémica reorganización interna.
Esta reestructuración, que lleva 12 años marinándose, ha levantado críticas que alegan una pérdida de la especialización técnica en violencia de género, la sobrecarga de funciones en distintos departamentos y un clima laboral hostil dentro de la institución.
Sin embargo, sus jerarcas aseguran que los cambios mejorarán la atención a las mujeres. ¿Qué implica realmente la reorganización del Inamu y cómo afecta a las personas que utilizan sus servicios?
Regiones tendrán más funciones
Previo a la reestructuración, el Inamu contaba con seis unidades de desarrollo regional (Huetár Atlántica, Brunca, Pacífico Central, Chorotega, Huetar Norte y Central), así como una Unidad de Violencia de Género en San José, conocida como la Delegación de la Mujer.
Las unidades regionales atendían y acompañaban a las mujeres de las zonas, pero elevaban los casos de violencia que requerían atención legal, social y psicológica al departamento josefino. Allí brindaban acompañamiento a situaciones de violencia doméstica, trata de personas, hostigamiento sexual, entre otras.
Ahora, al implementarse los cambios, cada unidad regional tendrá su propio departamento para atender a mujeres en estas situaciones de violencia, mientras que la antigua delegación central se incorporará a la región de Oriente. Es decir, los casos especializados no serían vistos solo en San José, sino que cada región deberá asumirlos.
Carolina Delgado, presidenta ejecutiva del Inamu, justificó en la Comisión Especial de la Mujer del miércoles 29 de julio que antes de este ajuste, una mujer debía ir a San José si “sucedía algo” en los albergues regionales, ya que la Unidad de Violencia en la capital acaparaba estos servicios.
“Eso es una locura. Esta nueva estructura nos garantiza tener las condiciones humanas y capacidades profesionales (...). Los puestos de mayor capacitación van a estar en las unidades de violencia”, dijo en la Asamblea Legislativa. “En lugar de estar debitando la atención de violencia, la estamos multiplicando”.
Empero, Ana Hidalgo, representante de la Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres y excoordinadora de la Delegación de la Mujer, calificó esa declaración como “mentira”. Si bien reconoció que la estructura estaba “lejos de ser perfecta”, indicó que las unidades regionales sí atendían las mujeres y, cuando se trataba de casos más complejos, muchos de ellos eran evacuados a través de la línea de 911 con la que colaboraba el Inamu.
Además, calificó de insuficiente la reorganización del personal en las zonas regionales; a su juicio, no se les giraron los recursos necesarios para que cada proceso sea atendido por especialistas, mientras que la unidad de San José, antes especializada, ya no tiene las mismas potestades.
“Si realmente estuvieran interesadas en que los servicios llegaran a la población, tendrían que haber generado muchas más plazas (...). No es posible hablar ni de una reorganización ni de menos de una regionalización si usted no incorpora recursos frescos, porque los servicios ya estaban saturados”, señaló.
“No puede la institución desaparecer todo un programa de violencia como estaba y difuminarlo en una estructura despolitizada y desespecializada. En materia de los servicios, esto que están haciendo es algo que no garantiza en absoluto ese principio de la mejora, porque las características de lo que se requiere en ese aspecto específico son muy particulares“, añadió.
Aunado a esto, una funcionaria del Inamu -que prefirio mantener en anonimato su identidad por miedo a represalias- comentó a Revista Dominical que si bien la reestructuración podría ser positiva porque rompe con el esquema histórico de que la especialización está segregada en una sola unidad en San José, desconoce si se contrataran especialistas técnicos que atiendan los procesos de manera integral en las regiones.
Los derechos humanos no son estáticos, más bien con el tiempo van cambiando, por eso se habla de que son progresivos, eso es una característica. Pero acá, más bien, es una mirada totalmente conservadora y restrictiva. Eso es una abstracción política, porque lo que hicieron para enfatizar esa postura es neutralizar a quienes podrían opinar diferentes diferente, persiguiendo y colocándoles en puestos de menor relevancia".
— Ana Hidalgo, representante de la Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres
Según pudo constatar RD, la presidencia ejecutiva del Inamu informó a sus trabajadores, el 2 de julio, sobre la conformación de equipos de trabajo vinculada a la nueva organización. En ese oficio detalló que “se encuentra en tránsito la solicitud de aprobación de las plazas nuevas que se utilizarán para fortalecer la conformación de equipos técnicos y administrativos”.
El Inamu indicó a esta revista que solicitó la creación de 28 plazas a la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria y que la reorganización “no tiene como objetivo reducir el número de personas funcionarias”. Además, agregó que se reportaron 12 ceses de personas, de las cuales ocho fueron nombradas nuevamente mediante concursos internos y cuatro finalizaron su relación laboral con la institución.
Por otra parte, dos exfuncionarias más señalaron que, desde que se empezaron a aplicar los cambios en julio, el trabajo se ha recargado en las trabajadores de las unidades regionales que ahora deben asumir nuevas funciones en la atención a la violencia especializada.
“El Inamu es ante todo una entidad política. Su misión más importante es la transformación cultural, en grandes términos, para poder abrir espacios que hagan posible que las brechas entre hombres y mujeres cada día se cierren y por consiguiente avancemos en procesos de igualdad”, acotó Ana Hidalgo.
“Lo que está pasando con esta transformación es que se está perdiendo todo el capital social, que es inversión social, inversión pública, procesos que tienen personas que han desarrollado una especialización en un campo determinado durante muchos años”, agregó.
A las críticas sobre la implementación de la reorganización se suma que, el 16 de julio, Carolina Delgado emitió una circular en la que prohibía al personal del Inamu participar en reuniones de la Asamblea de Personas Trabajadoras durante horario laboral.
A través del oficio INAMU-PE-016-2026, la presidenta ejecutiva dejó sin efecto una convocatoria en la que aparentemente se discutirían los alcances de la reorganización, con la justificación de que la Asamblea no constituye una organización social “con capacidades legales para actuar por cuenta propia”, como sí lo tiene la seccional de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (Anep) en el Inamu. Empero, dicha Asamblea forma parte de comités dentro del Inamu e incluso tiene una cuenta de correo electrónico con la dirección @inamu.go.cr.
“Cacería” de feministas en el Inamu
Al explicar los cambios internos en el Inamu, las excolaboradoras no pueden evitar contar que el ambiente laboral lleva dos décadas envuelto en hostilidad transmitida en agresiones psicológicas y verbales. “Yo sentía que estaban vigilando cada paso que daba”, cuenta una de ellas. “Es sumamente tóxico”.
Otra de ellas recuerda el desgaste que le produjo escuchar, semanalmente, comentarios ofensivos hacia ella y sus compañeras por ser “muy jovenes y muy feministas”.
Según relatan, a inicios de siglo hubo un quiebre entre las personas de corte conservador y las progresistas, lo cual llevó a que los departamentos operaran como “islas y regiones”.
La unidad más “apartada” fue la Delegación de la Mujer, compuesta por profesionales feministas, lo cual desembocó en que algunos procesos se manejaran de manera aislada y sin coordinación interinstitucional.
“Se hizo una cacería de feministas, se quiso despedir a todas las funcionarias que eran feministas, que en ese momento era como bien el 90% de la institución”, mencionó una extrabajadora del Inamu.
“Las personas que estabamos en ese departamento tenemos toda una trayectoria y somos consideradas con un pensamiento feminista. Sí había una persecución a un cierto perfil de funcionarias que tenemos un poco esa mirada y esa especialización, también por la cantidad de años que tenemos y porque nos hemos formado en eso”, agregó.
RD solicitó las cifras de cuántas denuncias por acoso laboral ha recibido el Inamu en los últimos 10 años, así como cuántas de ellas resultaron en despido o recomendación de despido y cuántas personas funcionarias renunciaron después de elevar una denuncia de esta materia. El departamento de prensa del Inamu respondió: “Esta consulta no tiene relación con la Reorganización Administrativa Integral del INAMU; no obstante, se puede tramitar directamente con el Departamento de Gestión del Talento Humano, tomando en consideración los criterios de confidencialidad y el debido proceso”.

Alegan poca transparencia en proceso
Durante su comparecencia en la Asamblea Legislativa del 29 de julio, Carolina Delgado explicó que el proceso de reorganización del Inamu data del 2014, cuando se empezaron a hacer diagnósticos y consultorías para analizar las circunstancias y los procesos internos de la institución.
Rescató que en 2019 se realizó una contratación a consultores de talento, la cual concluyó que el Inamu tenía un “desenfoque del personal operativo sobre las principales productos y servicios institucionales que ponen en riesgo la eficacia de los objetivos” y un “débil proceso de desconcentración de los servicios hacia las regiones”.
También indicó que entre 2017 y 2018 se hicieron consultorías generalizadas a todas las funcionarias del Inamu, en las que se les consultó si estaban de acuerdo con modernizar y actualizar el organigrama, y “más del 60% estuvo de acuerdo”.
Sobre la socialización de la estructura, añadió que en 2023 se hizo una invitación a todo el personal para presentarla, a la cual acudió el 80%. “Las que no participaron tuvieron sus razones, pero todas las funcionarias fueron invitadas”, dijo.
Sin embargo, las exfuncionarias consultadas por Revista Dominical señalaron que esta socialización no fue completa y que tampoco hubo una transparencia con las unidades que “desaparecían” o serían desplazadas a otros departamentos. Incluso, aseveraron que no se tomaron en cuenta sus opiniones sobre la conformación de los equipos técnicos.
“No fue un proceso participativo, más bien se caracterizó por el secretismo, porque era necesario para hacer todos los movimientos de personal que hicieron. Ellos colocaron personal que tenía mucha experiencia en institución, en puestos que no tienen ni facultad de decisión, ni supervisión de personal. En cambio, colocaron otras personas que no tenían experiencia en ciertos puestos que requerían conocimiento y experiencia”, expresó una funcionaria.
Sobre la distribución de movimiento, Delgado explicó que el 61% de las plazas fueron homologadas. Adicionalmente, indicó que el 38% de personas fueron ascendidas a una categoría mayor y que solo cinco personas tuvieron reasignaciones descendiente.
“Alguna gente se ha atrevido a decir que nosotros hicimos una reasignación para reforzar la parte administrativa. Realmente esta reorganización administrativa lo que está pretendiendo reforzar es darle mayores condiciones a la parte sustantiva, que tiene que ver con los objetivos de la institución”, mencionó.
También afirmó que la Junta Directiva del Inamu aprobó el documento final de la reestructuración en diciembre de 2024 y que el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplán) les otorgó un plazo de 12 meses para ejecutarla a partir del 26 de mayo de este año.
Paralelamente, esa misma comisión ha despertado críticas adicionales por parte de colectivos feministas, ya que la preside la diputada Kattia Calvo, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), quien fungió como jefa de despacho de Cindy Quesada, expresidenta del Inamu. El 4 de junio, Calvo dijo que aunque existe “demasiada violencia y grosería” contra las mujeres, también existe “demasiado abuso” en perjuicio de algunos derechos de los hombres.
El Inamu cuenta con un presupuesto de ¢171,7 millones para 2026 y su planilla es de 356 personas.

¿Era necesaria la reorganización del Inamu?
Bajo el supuesto de que el Inamu operaba “en islas” y sí existía una necesidad de ampliar los servicios en las regiones, algunas excolaboradoras apoyan la reorganización. Lo que rechazan es que, con ello, se haya desarticulado la Unidad de Atención de Violencia en San José.
“Aunque uno no quiera que una institución se reorganice, se reestructure o se modernice, tiene que hacerlo. El Inamu tenía 25 años con el mismo modelo y las necesidades de la población cambian”, dice una de ellas.
Para Ana Hidalgo, las inconformidades de la Red Feminista responden a que la forma afecta el fondo de la institución. “A mí me parece que los procesos de reorganización, hasta en la casa de uno, siempre son importantes hacerlos. Pero los procesos hay que hacerlos con fundamento técnico para garantizar que usted no va a afectar algo que funciona bien. Si hay algo que funciona medianamente bien, usted lo que hace es fortalecerlo, no lo elimina”, dijo.
“Cuando usted está atendiendo violencia, usted está siempre en el filo de la navaja de la vida de las personas, y si no de la vida, de su integridad. Es un tipo de trabajo que requiere gran inmediatez, capacidad de respuesta, y está totalmente alejado de la burocratización. Si usted la burocratiza, esa respuesta es ineficaz.”
