Revista Dominical

No estaba muerto, andaba de parranda

Se suponía que estaba en el ataúd, pero no. Gilberto Araujo apareció en su propia vela y casi mata del susto a los familiares y amigos que lo estaban velando.

"Pero si estoy vivo. ¡Pellízqueme", se dejó decir en medio de los dolientes, según un relato de BBC en español.

Y era cierto. Estaba más vivo que nunca. El otro, el muerto, si estaba del todo en el más allá, con el inconveniente que ahora nadie sabe de quién se trata.

La confusión se dio en un pequeño pueblo de Bahía, en Brasil, cuando el hermano de Gilberto –que llevaba meses sin verlo– se encargó de reconocer el cuerpo. Lo único que se sabe ahora, es que el muerto fue víctima de asesinato.

El muerto desconocido y Gilberto, además de parecerse físicamente, comparten su oficio: son lavadores de autos, informa la BBC.

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